EL DESDICHADO

/José Carlos Faustino

comedy tragedic manic depressive by Rick Stegeman

La ventura y la desventura se interceden sin pauta mientras se vive, éxito, bonanza, carencia y derrota son fantasmas burlescos y fugaces aparecidos en la trama de la incierta existencia humana. La personalidad es una máscara con la que se encubre la semejanza, es una apariencia perversa. Leonel y Goyo, mundos paralelos, personalidades diferentes pero una misma alma vagabunda por la insondable corriente del ser.

Leonel, fornido y extravertido, entregado al gozo sensual de los licores, los manjares y el sexo no demoraba en cumplir cuanto deseo brotaba de sus instintos. Evidentemente nunca fue hombre de una sola mujer, su obsesión profusa a la compañía femenina, durante años le llevó a tener decenas de amantes simultáneamente sin que esto nunca ocasionara problema alguno a su relativa tranquila vida. El mayor bochorno existencial para Leonel era cubrir el turno de seis horas de lunes a viernes en el ayuntamiento local donde pasaba el rato sellando multas viales, todo lo demás era espacio para sus goces.

Goyo, tímido y tullido, malcomido y con la libido extinta prematuramente era arrastrado por la fuerza del destino sin oportunidad al gozo voluntario, tal como una hoja de árbol es arrastrada por un ventarrón. Ni hablar de tiempo libre, todo era trabajo fatigoso y ni así el mendigo hombre minimizaba en absoluto su pobreza. Desde muy temprano repartía el periódico para ganarse unos pesos, las horas póstumas recolectaba aluminio y fierro visitando puntualmente los contenedores de basura, ya para el anochecer sólo había hambre y cansancio casi siempre mal saciado.

Pese a su lugar de poca monta en la división del trabajo y del poder, Leonel era alguien de importancia para su círculo social, un joven mujeriego y parrandero con perdón de su juventud, pero sin futuro visible, un leonel cualquiera, así minúsculo por su irrelevancia en la trama del cosmos, una fronda más succionada por el tifón del tiempo. Pero era un Leonel orgulloso de satisfacer sus deseos, imaginaba la libertad y el placer como obediencia al deseo y vivía bajo esa idea de libertad y de placer, cuan inamovible fanatismo religioso.

Goyo era el famoso don nadie al que hasta el más mediocre de la turba civilizada le restriega superioridad fantasiosa, el prójimo le vedó la compasión y lo coronó con el rechazo. El mísero harapiento que clama lástima ajena casi siempre doblega el corazón de sensibles y ásperos, pero el desdichado Goyo ni siquiera inspiraba pena, ni el más fervoroso cristiano se acercó a él ofreciendo el paraíso prometido a los arrepentidos, como si el cielo estuviera prohibido para los repugnantes que no tienen ni como arrepentirse.

Leonel en su ilusión de voluntad y libertad proclamaba como máxima de vida: El fin lo justifica todo. Ese fin era el gozo, sin duda. Repitió en silencio aquella frase cuando se lió con una mujer cuarentona de cabellos castaños que conoció en un bar frecuentado, quedó con ella en varias ocasiones por un lapso de meses, después ella dejó de responder las llamadas de su amante ocasional. Para Leonel fue un encuentro fugaz más de tantos, pero lo cierto es que representaría el final de su vida y el inicio de otra.

Goyo como por inercia se decía a sí mismo: ¡No hay más que chingarle! De su pasado sabía que una madrugada lo encontraron golpeado con tremendos chichones en cabeza y cara, y cortadas de navaja por varias partes del cuerpo incluidos genitales, se habían ensañado con él, quien sabe cómo sobrevivió pero una tal doña Nena le hizo curaciones y lo cuidó durante días mientras estaba inconsciente quesque porque le recordaba a su hijo que se fue pal otro lado y nunca volvió. Cuando despertó no recordaba ni un fragmento del ayer, cojeaba y la mano izquierda no tenía movilidad, sin cuestionar se adaptó al nuevo hogar y a la mendicidad de extenuarse por raquíticas monedas incapaces de saciar las necesidades más básicas.

Muy seguramente Goyo morirá ignorando que la vida extravagante de Leonel es su pasado olvidado, que antaño se sintió el cochero de su propio carruaje persiguiendo libremente sus deseos siempre justificables. No recordará que incluso él siendo Leonel habría sentido aversión de sí mismo como Goyo, tampoco sabrá que el marido de la cuarentona castaña supo de sus fines justificados y decidió propinarle una golpiza que le hizo perder el conocimiento y le dejó lisiado permanente, arrancado de la fantasiosa vida de gozo y despreocupación en la que yacía.

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VOYEURISMO 2.0

/ Emilio Raúl Garza

spy Michele Finotto

“Spy” Michele Finotto

En la era digital la privacidad es un concepto cada vez más difuso, incluso hace no más de cien años fue fácil distinguir entre lo público y privado, actualmente tal vez haya quien afirme tener separada con claridad su vida pública de su vida privada, pero en la realidad los avances tecnológicos dispersos por el mundo funcionan como dispositivos de espionaje sofisticado adquiridos voluntariamente. Los datos sensibles y confidenciales de cada persona están expuestos a ser consultados por cualquiera, hoy ya no es palabrería conspiranoica que vivimos en el BigBrother orweliano, donde cada acción es observada y la privacidad se va volviendo cosa del pasado.

Información familiar, lugar de residencia, ubicaciones recurrentes, ocupación, sueldos, gustos o intereses son la gallina de los huevos de oro de las poderosas empresas de marketing que hoy poseen bases de datos impresionantes útiles no nada más a las empresas para influir sobre las decisiones de los consumidores, sino también a grupos criminales para espiar a sus víctimas. No hace mucho la empresa facebook enfrentó acciones judiciales por lucrar ilegalmente con la información de millones de usuarios.

Desde el momento que nos registramos en una red social de internet o adquirimos televisiones o teléfonos “inteligentes”, estamos facilitando la vulneración de nuestra privacidad, pese a que no haya suficiente información sobre este riesgo. Quedó atrás el tiempo donde las figuras públicas eran solamente personas selectas por las televisoras para hacer públicos sus actos, hoy la privacidad es una mera formalidad, todas las personas somos “viralizables”. Quienes participan en hechos reprobables como abuso, estafa, robo o violencia son facilmente detectados por los mismos usuarios de internet, lo cual también ha empoderado a las personas para realizar actos de justicia por sí mismas.

En general la vida cotidiana está transformándose por las nuevas tecnologías, pese a esto los usuarios no se conforman con el plan voyeurista de espionaje implementado a nivel global del que forman parte, pues se han surgido acciones dignas de reconocimiento entre los usuarios como redes de protección y denuncia o de intercambio de conocimiento, pero al igual no todo es positivo, con este voyeurismo 2.0 se multiplica también el cyber acoso, la información falsa, la paranoia y muchos más problemas derivados de la obsesiva conectividad 2.0.

COMENTARIOS MARGINALES A CAPITALISMO GORE DE SAYAK VALENCIA Y NECROPOLÍTICA SOBRE EL GOBIERNO PRIVADO INDIRECTO DE ACHILLE MBEMBE*

/ Colaboración anónima

El templo de la Santa Muerte de Tultitlán, en el céntrico Estado de México

Introducción

Lo que se busca con estos comentarios es encontrar las analogías y posibilidades de aproximación así como las diferencias y distinciones insalvables entre una perspectiva comunista y los potentes aportes de Sayak y Mbembe que se orientan todavía en la lógica del capital, en lo relativo a las temáticas abordadas en sus trabajos y nuestras propias elaboraciones**, a saberse, los aspectos destructivos de la lógica de acumulación de capital.

Realidad histórica y Realidad empírica, o la confusión teórico-histórica

Ninguno de los autores carece de perspectiva histórica, no obstante, adolecen de una periodización adecuada para situar(se) los movimientos del capital en su devenir crítico: en este sentido, la supuesta “transformación de la estructura de la vida” y el supuesto “trastocamiento de la economía política tradicional” (Valencia, p. 150) o los supuestos “privatización de la soberanía y el desdoblamiento de la semiconstitucionalidad” (Mbembe, p. 85) son, fundamentalmente, una incomprensión del pasaje de la dominación formal a la dominación real del Modo de Producción Capitalista (MPC), cuya esencia histórica es, entre otros factores, la derrota del proletariado mediante su afirmación programática a lo largo del siglo XX.

Dicha incomprensión nos explica la suscripción de un supuesto “estallido del Estado como formación política”, o la de un supuesto “gobierno privado indirecto”, y la ausencia, a lo largo de estos trabajos de gran potencial explicativo en su plano contextual y empírico, de las luchas del proletariado en su verdadera dimensión histórica, es decir, en la emergencia agresiva de la negatividad.

Y aquí está la cuestión esencial que funda nuestras diferencias y distinciones insalvables con estos trabajos: el oscurecimiento metodológico en lo que respecta a lo posible y lo efectivo, a la continuidad y la discontinuidad, a la realidad empírica y la realidad histórica, y por ende, la contribución involuntaria de Valencia y Mbembe a la reificación teórica de los Ciclos Históricos de Lucha Proletaria, es decir, a la negatividad histórica como una realidad inexistente en la propia elaboración teórica.

Así, se comprende la ausencia total de fundamento histórico en apartados como “El capitalismo como construcción cultural” de Valencia o “El necropoder y la ocupación en la modernidad tardía” de Mbembe o, para decirlo de otro modo, así se explifca su incomprensión de la subsunción real del consumo bajo el capital, su crisis y sus movimientos de autocorrección negativa, más su correlato lógico operante, la subjetividad tanática.

Necropolítica o crisis de reproducción de la relación social capitalista y su autocorrección negativa

Valencia y Mbembe, al quedar atrapados en la inmediatez, es decir, en la determinación más simple de la realidad histórica, reducen su potencia explicativa a la actualidad operante interpretándola como una supuesta mutación histórica de largo alcance, no alcanzan a leer la continuidad histórica del capital.

No otra cosa son las tesis de la “apropiación de las tecnologías gubernamentales de la biopolítica para subyugar los cuerpos y las poblaciones que integra como elemento fundamental la sobreespecialización de la violencia [que] tiene como fin comerciar con el proceso de dar muerte” (Valencia, p. 147) o la de la los “dispositivos emergentes de dominación” (Mbembe, p. 80) que argumentan la noción de <<necropolítica>> que teje toda su producción discursiva.

No menos casual resulta el uso transversal de la noción de <<biopolítica>> de Foucault, el “destructor de la dialéctica”, o más bien, el gran desconocedor de la subsunción real del consumo y uno de los principales hipostaziadores de la inmediatez histórica, el fetichista del devenir.

Así, la prehistoria del capital se presenta como la última novedad, y se reifica el constante retorno de su movimiento de autocorrección negativa en sus crisis como el unilateral contemporáneo reificado de la necropolítica.

La subjetividad tanática que se desvaneció históricamente en ciclos anteriores (proceso de integración del proletariado al consumo) y que ahora retorna plenamente y se desdobla como categoría fundamental plenamente operante en la valorización del valor en proceso se teoriza en su inmediatez como <<subjetividad endriaga>>, como <<lógica del mártir>> y como <<lógica de la supervivencia>> y se oculta el vínculo que tiene con las derrotas pasadas del proletariado, apareciendo mágicamente como la explicación más criptosocialdemócrata de todas: la reaparición del liberalismo más salvaje: el neoliberalismo que desmontó al Estado.

Al no comprender que la crisis actual del MPC es la crisis de límites históricos en desborde intensificado, en la que el capital despliega lógicas operantes de consumo suntuario-sacrificial de la población excedentaria y desdobla la competencia vertiginosa y salvaje como subjetividad tanática se postulan verdaderos despropósitos como las novísimas “culturas de la impunidad” (Mbembe, p.91) o la “efectividad del miedo” (Valencia, p. 37), por no hablar de esas abstracciones tan recurrentes como confusas del tipo “economía sumergida”, las excentricidades parapublicitarias al estilo de “proletariado gore” o los aún más iluminados señalamientos de la “insuficiencia teórico-conceptual-explicativa para explicar la producción de valor y de la vida en la sociedad actual (Valencia a lo largo del apartado “El capitalismo como construcción cultural).

De este modo, la cita de Nirmal Puwar- R. Chow se vuelve contra Valencia: “Deshonra y santificación pertenecen al mismo orden simbólico, el de la idealización” (p. 226), y la noción de necropolítica escamotea la explicación fundamental: la crisis de reproducción

de la relación social capitalista; y así, se soslayan cuestiones como el desplome por desvalorización del trabajo abstracto, los mecanismo de acumulación y circulación vertiginosa de los planos dinerarios (la llamada “economía sumergida”), la reproducción iridiscente de la antropomorfosis del capital en sus planos tanáticos, los constantes avances de la Comunidad Material del Capital en el cuerpo proletarizado de la especie humana y el territorio (subsunción de la geografía y la población como valor de uso total del capital en el dominio de las condiciones materiales de existencia), la fijación de la represión como momento fundamental de la reproducción de la relación de clase (el “estado de excepción [¡que para el proletariado en sus ciclos históricos ya es!] permanente”), el despliegue del capital ficticio y la mercantilización total de la reproducción de la especie humana subsumida a la reproducción de la relación social capitalista entre muchas cuestiones más que a nuestros autores se les presentan como aridez teórica insuficiente… cuando no obsoleta.

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La lucidez de lo inmediato

En los aportes de Valencia y Mbembe todo el proletariado presta atención a la luz arrojada en el denso tejido de la empiria, de la inmediatez y su devenir; su ceguera histórica es su lucidez. Dichas reflexiones están situadas en la simplicidad que se cree histórica, en la superficialidad en su sentido profundo: la realidad pura.

Correctamente delimitado, es decir, considerado en su positividad, las exposiciones-descripciones nos alumbran sobre cuestiones que de otro modo quedarían en la obscuridad más muda.

En este sentido, nada tenemos que reprochar a la crítica al capital que se despliega desde las esferas del consumo improductivo pauperizado.

En Mbembe, su inmediatismo retrospectivo permite el esclarecimiento de la esclavitud africana y las “dimensiones de existencia extra-lingüística y antidiscursiva de la rebelión en el suicidio”, la noción del estado de “muerte en vida del encierro simbólico”, la “síntesis entre masacre y burocracia”, las “dinámicas de las <<comunidades blindadas>> y las redes de circulación” [del urbanismo bélico del capital], la “gestión [homicida-sacrificial] de multitudes [población excedentaria]”, de “duelo perpetuo, vaciamiento de la corporalidad en el estupor y espectáculo mórbido” inmovilizador; la noción de las “topologías de la crueldad” y la “expulsión de la economía dineraria”, y las lógicas de pillaje, las exenciones y el llamado “extractivismo” [presupuesto del dominio de las condiciones materiales de existencia para el desarrollo de las categorías de la economía política], etc.

En Valencia las teorizaciones sobre la corporalidad nos llevan lejos en la crítica de la

<<masculinidad>> [encarnaciones particulares y concretas del patriarcado como productor de mercancías]; sin importar las especulaciones metafísicas de una supuesta <<subversión molecular y resignificación performativa>> comprendemos la lógica de la visibilización antifetichista en las prácticas denominadas “estrategias de traducción cultural y procesos de experimentación colectiva” por más cripto-empirista-inmediatista que sean.

Y así, a pesar del realismo pragmático y antihistórico de Sayak (“no apelamos a la eliminación total del sistema capitalista, ya que sería iluso pensar en la eliminación total de un sistema tan imbricado y celebrado socialmente”, p.195), seguimos leyendo la crítica del consumo improductivo al capital, suponiendo las dificultades que se tienen que sortear en las esferas subsumidas al MPC en los planos de producción de la mercancía-cognición.

No tenemos ningún tipo de esperanza en “anudaciones epistemológicas con implicaciones a nivel micropolítico” que vayan a elaborarse desde un pretendido “discurso resignificado performáticamente que redirecciones la realidad”, pero nos reconocemos en los esfuerzos por esclarecer la realidad desde otras esferas y planos del capital por otros proletarios; más allá de las lógicas de exclusión y las prácticas de aplanamiento interiorizadas, leemos con cierto placer estas elaboraciones teóricas sin caer en la ilusión ingenua de “responsabilizar al gobierno”.

Estos son los planos en los que es posible encontrar las analogías y posibilidades de aproximación.

La invarianza comunista en la inmediatez

Nada nos interesa en el plano de lo inmediato, ni siquiera las flores discursivas de Deleuze. Esto lo aprendimos de Bordiga y, a pesar de todo, aquí estamos, en el infierno de una cotidianidad sin alma, de una supervivencia fetichista y sacrificial alucinante.

Hemos renunciado en el espíritu y la voluntad a las sutilezas metafísicas pero no a la invarianza histórica negativa, está es la cuestión.

Preferimos el silencio y el humor negro mientras tejemos con el hilo rojo nuestras teorías catastróficas, mientras nos agrupamos con otros errantes, mientras contemplamos las guerras por el control del nervio de la acumulación de capital en la gestión vudú de la socialdemocracia en estos días aciagos en los que se despliega una de las últimas fes en la mercancía. Todo es una banalidad. No existen líneas de fuga y queremos aprender a lidiar con ello. Queremos aprender bien a ser nihilistas en esta época histórica que nos subsume como capital. De ellos depende nuestra capacidad de combate. Que nadie renuncie a la fiesta, que nadie pierda la alegría de reconocerse en otros seres proletarizados, que nadie confunda su ausencia en devenir con la subversión social de la mercancía.

Nada vendrá del plano individual, esa es nuestra certeza y nuestro punto de partida. No podemos perdernos en la pretensión de una subversión discursiva del capital, no podemos extraviarnos en estetizar nuestro aislamiento social o nuestro agrupamiento racketero.

Apurar el cáliz a las heces significa asumir la totalidad de nuestra derrota histórica que nos precede y aprender a posibilitar y reconocer la emergencia agresiva de la negatividad histórica como un acontecimiento cismático que ya está aquí como contradicción social en proceso. Esto no significa pasividad.

No es ebriedad regordeada de sí en la producción de ideologías y justificaciones de la incapacidad de articularse, es un posición de guerra que se asume.

Para nosotros, asalariados y excedentarios, todo se presenta como pasión por lo posible, o seguimos la lógica de afirmarnos como capital o aprendemos a leer los umbrales en los que es posible desmontar las categorías fundamentales del capital materializadas en la realidad… la humanidad aún está aprendiendo a atacar la distribución y la circulación de mercancías… la producción ha quedado intacta en las batallas más recientes y en las que están en proceso mientras escribimos estás líneas…más allá de los combates por la reproducción social contradictoria y problemática o las batallas por neutralizar la liquidación pura de seres humanos por el capital se encuentra la dimensión ofensiva de nuestra guerra.

Redimensionar el plano reivindicativo fundamenta la desfetichización práctica de nuestra miseria, abre líneas de ataque. La lógica de la fuga es el estertor discursivo de una derrota histórica fetichizada, una asimilación precaria del devenir social.

Finalmente, lo que queremos decir es que podemos pasar, en nuestras existencias concretas, de una situación de crisis de reproducción de la relación social capitalista a una ofensiva comunizadora que nos saque del letargo de la inconsciencia histórica, para articular un ataque simultáneamente anárquico y centralizado a las categorías del MPC materializadas en la vida cotidiana.

Tal es la apuesta de los que asumen la invarianza comunista, tal es el cisma social contra el capital a operar por el que la comunidad humana es posible. Estamos a dos pasos del voluntarismo, y a cien de la ingenuidad de que lo posible puede emerger en lo efectivo de la inmediatez, de las intensidades carentes de contenido, de la fuerza sin extensión, de la superficialidad.

*Las ediciones que leímos de Sayak Valencia y Achille Mbembe para elaborar estos comentarios marginales fueron los editados por Editorial Melusina en 2010 y 2011 respectivamente, disponibles en la red. 

**Para una aproximación a nuestras elaboraciones teóricas, consúltese: https://paradoxacentrodemedioslibres.wordpress.com/2018/12/29/revistaparadoxa-edicion-11/

PAC MAN Y LOS FANTASMAS FRENTE A LA PANTALLA

/ Juan Gerardo Guerrero

8bit by Morgan Bell

“8 bit”/ Morgan Bell

Puedo recordar con exactitud casi cinematográfica todo lo que sucedió esa noche, pero tengo más presente los detalles que algunos llamarían insignificantes de esos momentos ¿Por qué será que siempre se nos quedan grabadas las cosas más comunes de ocasiones trascendentales? Sé que no soy el único en el mundo al que le ha sucedido esto, apuesto a que uno de los tripulantes del Enola Gay, esa mañana, antes de soltar a Little boy sobre Hiroshima. Se le quedó en la memoria la mariquita que se le posó sobre la mano, y la cual retiró con cuidado y dejó libre antes de subir al avión. Así yo tengo una serie de imágenes que siempre recuerdo y relaciono con el fin de la civilización. Esa noche mi hermano Rocco y su novia Nancy fueron al concierto de Duran Duran, era la tercera presentación del grupo británico en nuestra ciudad y la segunda vez que mi hermano y la maniática de su novia asistían al concierto. Yo jugaba con Paul y Martín al Atari. Martín estaba a casi nada de romper el récord nacional del Pac man. Aún puedo ver y escuchar la figura amarilla avanzar por el laberinto virtual y comerse una píldora para después ir en persecución de un fantasma huidizo y arrinconarlo para estar a punto de comérselo. Me veo a mi tomando unos Cheetos, y dándole un mordisco a un twinkie de vainilla ¡que hermosa combinación en mi boca! Después un trago a la lata de Pepsi, aún puedo saborear el gas frio. Veo a Paul saltando y gritando sobre el sofá, alentando a Martín. Estoy casi seguro de que si la historia de la humanidad hubiera continuado, Martín hubiera acudido al programa de televisión “Lo Increíble” o quizá hasta hubiera aparecido en un reportaje en “Aunque usted no lo crea” de Ripley. Pero no, exactamente todo se congela ahí. Martín sosteniendo el joystick frente al televisor, guiando a Pac man a un mordisco de la gloria. Paul en el aire dando un brinco, yo con la boca abierta y llena con una masa hecha de twinkie y Cheetos. Entonces sucedió. Rocco se apareció frente a nosotros, y con una presteza de prestigiador desconectó la consola. Por unos segundos nos quedamos callados sin saber cómo reaccionar, pero después gritamos como si fuéramos una sola persona y en unos segundos pasamos de los alaridos y lamentos a los insultos. Entonces vi algo extraño en mi hermano, éste no respondía a nuestras ofensas. Era extraño que el gran capitán del equipo de futbol de la escuela, quien siempre aprovechaba cualquier momento para molestarnos, no se defendiera y dejara que lo insultáramos. Dejé de gritarle y vi algo diferente en el rostro de Rocco, no se veía altanero y molesto como siempre, sino que tenía la cara pálida y desencajada. Y lo que más me alertó fue que Rocco no llevara puesta la chaqueta de la escuela. Era tan habitual en él y en su sequito de orangutanes siempre verlos a todos vistiendo en toda ocasión con la chaqueta. Siempre tuve la teoría que quizá les costaba trabajo recordar a que escuela pertenecían, y tal vez hasta tenían la dirección de su casa escrita en el interior de la prenda por si se perdían. Hice de inmediato que Martín y Paul dejaran de gritar. Rocco me miró y creo que me agradeció en silencio. Después con voz entrecortada nos dijo que algo terrible había sucedido. De inmediato imaginé que Nancy había sufrido un accidente tratando de conocer al vocalista del grupo Duran Duran o que se había fugado con una banda de motociclistas, con esa chica nunca se sabía. Pero de inmediato vi que Nancy entró caminando con tranquilidad y se colocó detrás de nosotros. Rocco nos comenzó a decir que una invasión extraterrestre había ocurrido, que habíamos sido conquistados. Mi primera reacción fue preguntarle si estaba drogado. Rocco me ignoró y comenzó a decirnos que a la mitad de una canción, Simón Le bon dejo de cantar y ordenó que la música parara y comenzó a decir que él y el resto de los integrantes de Duran Duran eran extraterrestres y que la invasión a la tierra se estaba llevando a cabo, que no opusieran resistencia, y que se preparan para la esclavitud energética. Nos contó que el grupo se retiró entre gritos y chiflidos del público. Que después la gente entró en pánico y hubo desorden en el lugar. Que él y Nancy escaparon brincando por una malla. Miré a mi hermano y esperé a que se riera, y dijera que todo era una broma. Pero no dijo nada, su cara continuaba reflejando miedo. Lo vi tan nervioso que lo único que se me ocurrió decirle era que quizá era solo una broma del vocalista de Duran Duran. Rocco respondió que no, y negó enérgicamente con la cabeza porque camino a casa habían escuchado en el auto, que en la radio hablaban sobre la invasión y daban instrucciones de qué hacer si te topabas a los alienígenas. Mis amigos y yo miramos a Rocco, después volteamos con Nancy esperando que se riera o digiera algo que desmintiera a Rocco, pero cuando habló, solo dijo que era obvio que los de Duran Duran eran extraterrestres, porque su música era de otro planeta. Y que quizá George Michael también era extraterrestre… De inmediato dejamos de ponerle atención y la dejamos sola en sus bizarras reflexiones porque Martín tuvo la idea de encender la televisión para ver las noticias. Al hacerlo vimos la imagen que nos confirmaba el fin de todo. Nuestro presidente y otros mandatarios del país se encontraban de pie y desnudos a las afueras de la Casa Blanca. Estaban rodeados por enormes criaturas deformes y casi humanoides que los metían uno a uno en capsulas parecidas a píldoras.

Han pasado treinta, cuarenta o quizá mil años, no lo sé con exactitud. Nos han otorgado la inmortalidad. Tengo cuerpo de niño con un alma muy vieja. Siempre estoy sentado frente a una pantalla que proyecta nuestros recuerdos. Recuerdos como éste que relato, pero no sólo recuerdos se proyectan sino también extrañas configuraciones del futuro que se suponen no sucedieron. Sé que los noventas no llegaron, ni las décadas siguientes, sin embargo, en mi pantalla se proyecta Kurt Cobain y lo veo tocar llevando un vestido de mujer y destruir su guitarra contra el escenario, o aparecen el ataque a las torres gemelas, las distintas guerras e invasiones en medio oriente. Veo caer la estatua de Sadam Husein. El gran avance de la computación, los celulares, los viajes a Marte, todo sucede frente a mí. No sé a dónde o para quien son estás imágenes. Únicamente sé que llevo mucho tiempo inmóvil, que no me puedo levantar ni mover porque tengo distintos tubos conectados a mi cuerpo. Algunos me atraviesan la cabeza, otros el pecho y la espalda a la altura del corazón y los pulmones. Tengo conectada una sonda rectal por donde me alimentan e hidratan con una pasta parecida al relleno de los twinkies. No soy el único, a mi lado y frente a mi hay miles, quizá millones de hileras de lo que fueron seres humanos. A veces logró mirar por encima de la pantalla y veo que cuando alguien muere una especie de exhalación abandona el cuerpo, pero apenas ese vapor comienza a elevarse, aparece una enorme máquina semejante a un Pac man, que se lo traga y lo regresa al cuerpo por medio de los tubos que tiene conectados al corazón y los pulmones.

FRONTERAS

children without borders by Quim Gil

Children without borders / Quim Gil

El sinuoso río y el calcinante desierto

la frondosa selva y el profundo mar

sin la venia diplomática se expanden,

pero cercas y puestos de control

trazan imaginerías humanas.

 

¡Fronteras! ¡Les dicen!

 

Nunca he visto una frontera

he visto viajeros,

vallas, nacionalismos

garitas y muros.

 

He oído discursos y enredosos sofismas

prejuicios también amenazas

contra quienes cruzan fronteras

¡Falsas fronteras!

¡Fantasías volátiles!

 

Los mapas mienten vilmente

no hay divisiones con líneas,

los territorios no tienen fronteras

hay ecotonos que irrumpen paisajes

pero ninguna frontera.

PANORAMA ACTUAL DEL FRACKING EN MÉXICO

/ Sandra Fuentes

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La amenaza de la técnica extractiva de hidrocarburos no convencionales conocida como fracking continúa vigente en México, ni los innegables e irreversibles impactos ambientales señalados por expertos, ni las demandas ciudadanas que exigen la prohibición definitiva han logrado cambiar el panorama de este letal negocio en los territorios.

De nada han servido tampoco las declaraciones públicas del nuevo presidente nacional respecto a que no habrá fracking en México. El discurso socialdemócrata del gobierno federal en el que se sitúa el actuar gubernamental como afín a la conservación ambiental y el respeto a los derechos humanos, no se ha traducido en acciones jurídicas e incluso la Comisión Nacional de Hidrocarburos sigue actuando a la sombra de la reforma energética, la cual está tan viva como en el sexenio peñista.

Peor aún, la Secretaría de Energía incluyó en su presupuesto 2019 más de 6 mil millones de pesos para implementar el fracking. Además la oferta de terrenos para pozos de fracking se ha incrementado en Nuevo León más de 8 mil hectáreas, pasando de 26 a 28 los municipios contemplados para la exploración y explotación de gas y petróleo no convencional en la entidad. En el norte del país, la huasteca potosina y otras regiones amenazadas por la técnica experimental de fractura hidráulica, las comunidades afectadas siguen firmes en la defensa socioambiental y alertas ante su posible incursión promovida por un gobierno que se ha jactado de romper con el modelo neoliberal.

El tránsito del neoliberalismo al postneoliberalismo en otros países latinoamericanos no ha aniquilado las injusticias ambientales, ni el despojo de tierras campesinas e indígenas, pues las prácticas extractivas siguen siendo centrales para el estado a causa de las valiosas ganancias económicas que representan. En el caso mexicano parece ser que el rumbo es el mismo, mientras no haya acciones concretas manifiestas en normas o leyes para prohibir el fracking, el panorama sigue siendo desalentador para la conservación de los ecosistemas y el derecho a gozar de un medio ambiente sano.

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EL MOVIMIENTO OBRERO 20/32: CONTRA PATRONES Y LÍDERES

/ David Torres Vázquez

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Banderas rojinegras durante huelga obrera en Matamoros

A inicios del mes de enero del año 2019 la inconformidad obrera contra los bajos salarios estalló en las maquiladoras de la fronteriza ciudad de Matamoros. La injusticia laboral que desde antaño ha servido como bandera de unión entre los trabajadores industriales, esta vez también avivó las protestas y motivó la organización una vez que el Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM) abandonó la exigencia de miles de obreros afiliados de que se otorgara aumento salarial conforme la nueva disposición de salarios mínimos que pasó de 88 a 176 pesos diarios en la zona fronteriza , además como parte de las demandas figuraba el pago de un bono anual equivalente a 32 mil pesos.

Ante la negativa empresarial al aumento del sindicato y la omisión sindical de representar los intereses laborales de sus afiliados, trabajadoras de distintas plantas industriales encararon a sus representantes directos para exigir que actuaran en defensa de sus derechos y demandas. Al transcurrir de los días la solidaridad y la organización ya se entretejía entre obreros de distintas empresas, ante la presión e inconformidad proletaria a su líder no lo quedó mas que actuar en defensa de las demandas obreras, además que el movimiento ya contaba con asesoría jurídica externa con la cual se abrieron camino en la no sencilla lucha contra las poderosas empresas fabriles.

Para el día 25 de enero 45 maquiladoras y 30 mil trabajadores ya se encontraban en defensa de un mejor salario, al paso de los días se sumaron más y más empresas a las protestas e incluso otros trabajadores sindicalizados en otras organizaciones como el Sindicato Industrial de Trabajadores en Plantas Maquiladoras y Ensambladoras (SITPME), posteriormente trabajadores de otras empresas no industriales iniciaron movilizaciones, algunas de ellas aún en pie de lucha. A pesar de que hubo amenazas de despidos hacia los trabajadores por emplazar a huelga, el líder sindical a regañadientes oficializó la huelga por la cual alrededor de 70 mil trabajadores de 80 plantas lograron obtener el cumplimiento de sus demandas: 20% de aumento salarial, 32 mil pesos de bono anual, de ahí el nombre de movimiento 20/32.

Pese al logro de miles de obreros a través de una lucha legítima por las mejores condiciones salariales, desde inicios del año el conflicto laboral que desafía a líderes y patrones no ha terminado, las empresas que lograron acuerdo siguen operando normalmente, aunque otras anunciaron el fin de sus actividades en la ciudad. A la fecha son más de 4 mil trabajadores que han sido despedidos de sus puestos bajo el argumento de desconocimiento de huelga, por su parte las opiniones detractoras del movimiento 20/32 enfatizan en los cientos de millones de dolares perdidos a causa de las movilizaciones.

Sin embargo las acciones emprendidas por los trabajadores matamorenses surgen en una coyuntura donde es legítimo exigir mejoras salariales, pues en México la precariedad salarial es un hecho generalizado ante el cual ningún sindicato ha actuado de manera libre y representando cabalmente los intereses laborales. El caso del movimiento 20/32 conjunta múltiples inconformidades y resistencias ocurridas durante décadas en la ciudad, pero hasta enero de este año no habían logrado impactar con tal fuerza organizativa las demandas dirigidas a patrones y líderes.

La influencia de las redes sociales ha sido un aliado en la lucha del movimiento 20-32, la transmisión de la información en directo sobre sus exigencias, marchas, huelgas, plantones y actos administrativos causó gran respaldo local y nacional. Ahora es tarde para detener el avance organizativo de los obreros en Matamoros, pues actualmente se construyen nuevas demandas entre las cuales se ha priorizado actuar en contra del simulado representativismo sindical, proponiendo la creación de sindicatos que verdaderamente sirvan para la defensa las necesidades del trabajador. Por si fuera poco, las banderas rojinegras que ondean por la ciudad reivindicando la justicia laboral, han inspirado nuevas luchas en otros municipios del estado y los analistas no dudan que el movimiento 20/32 está motivando reacciones proletarias en otras regiones del país.

jdmolina