LIBERAR LOS MEDIOS Y SOLIDARIZAR LA INFORMACIÓN

/ Redacción Paradoxa CML

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Aunque la censura de la información libre no es nueva en la historia mexicana y mundial, durante la última década ha sonado con eco internacional la intensificación de un contexto hostil para el ejercicio del periodismo, así como para la crítica política y social, derivado de la guerra contra el narcotráfico, conflicto armado que ha servido de terapía de shock a la mexicana para la imposición de un brutal régimen económico-político en el territorio, bajo el que mediante la violencia policiaco-militar y paramilitar se construyen megaproyectos y se impulsa una voracidad extractiva que despoja a comunidades rurales de sus formas de vida desplazándolos y destruyendo los ecosistemas, en las ciudades grandes capitales financieros también acaparan los espacios para incrementar plusvalor a través de la explotación laboral de millones de trabajadores, contaminan el aire, el agua, devastan la naturaleza para un crecimiento urbano segregante que aumenta la brecha entre pobres y ricos.

La corrupción institucional sirvienta de los intereses neoliberales durante todos estos años no ha hecho más que administrar el caos, lucrar con la tragedia y enriquecerse con su complicidad, bajo esa tela se cubre la justicia estatal en México. La reacción por supuesto no se ha hecho esperar, en consecuencia con la historia combativa por las causas justas en el territorio, en múltiples lugares se han formado resistencias que desafían al proyecto del capitalismo internacional, el cual ahora se auxilia de nuevas formas útiles a la acumulación de capital contradictorias con la idea de justicia social, bien común y fraternidad, de tal manera que la indiferencia política, el hostigamiento y la represión hacia estas resistencias es una amenaza permamente que proviene tanto de las mismas fuerzas del estado como de grupos criminales delictivos que sirven de mercenarios a dichos fines.

En esta situación los grupos organizados que luchan contra alguna de las ofensivas neoliberales, en la mayoría de los casos no tienen más que la palabra para hacerles frente, la cual a veces es amplificada por el respaldo de medios de comunicación que no están al servicio de las relaciones públicas imperantes en el negocio de la información. El poder mediático de la televisión, la radio y la prensa, a pesar de la popularidad de internet, sigue siendo un referente de suprema influencia para la comprensión simbólica de la realidad, y lo ordinario es que las televisoras, radios y periódicos más poderosos económicamente y por ende más influyentes, censuren o distorcionen todo aquello contrario a sus intereses corporativos en relación simbiótica a los intereses económicos y políticos neoliberales, de tal manera que los contenidos difundibles en estos medios pasan por un estricto proceso de selección muy distinto a la llamada democratización de los medios.

De igual manera en la hegemonía mediática las artes y el conocimiento tienen un lugar poco relevante, en su lugar se da preferencia a contenidos que sin otro propósito únicamente sirven a la enajenación, a la sugestión de estilos de vida acordes con la prevalecencia de las élites y la aceptación de la marginalidad, cuando esos mismos espacios mediáticos pueden ser escenario de expresión propositiva en la construcción de otro mundo. Por estas y muchas otras características, liberar la palabra liberando los medios no es un fin fácil de lograr, sin embargo sí es posible cuando invididuos aquí y en muchos sitios actúan colectivamente, unidos por el ímpetu solidario de liberar los medios del monstruo mediático, precisamente informando y difundiendo con libertad.

Los medios libres por su finalidad misma de informar son una actividad colectiva, comunicar es colectivizar, informar desde esta perspectiva es también solidarizar. Resultado de un trabajo colectivo y voluntario una revista es producto de las colaboraciones de los autores, el trabajo de editorial, de aquellos y aquellas que leen, difunden, discuten, reflexionan, etc., lo mismo pasa con una emisión de radio o una producción audiovisual, la comunicación generada por los medios libres es un resultante de la interacción solidaria entre emisores y receptores, con la particularidad de que los receptores también pueden ser emisores, lo cual difícilmente sucede en los medios masivos hegemónicos si no se cuenta con influencias o consideraciones extraordinarias.

Sin embargo uno de los grandes retos para los medios libres en la actualidad, aún y cuando internet les ha permitido visibilidad internacional, es que al ser proyectos autogestionados, es decir sin grandes capitales de por medio, sus alcances en audiencia y tecnologías no son equiparables a los medios masivos, un obstáculo que precisamente se enfrenta mediante la solidaridad, la cual permite producir contenidos y ampliar audiencias, es gracias también a la acción solidaria que un medio libre puede permanecer a través del tiempo y mejor aún, consolidarse, reconstruirse, seguir en lucha. En la coyuntura actual dominada por la globalización económica, urge a los medios libres reorganizarse, vindicar la afrenta que mercenarios de la comunicación dirigen contra la libertad de información creando una ilusión mediática sostenedora de un estado de cosas favorable a las élites económicas mundiales y en perjuicio del 99%, por ello este es un llamado a la acción, a que hombres y mujeres individual o colectivamente se sumen a liberar los medios solidarizando información, compartiendo arte y conocimiento, es un llamado a una lucha necesaria en este siglo que urge intensificarse y en la cual podemos elegir ser agentes históricos en resistencia comunicacional.

paradoxacentrodemedioslibres@gmail.com

PAYADA PA SATÁN. VIDA, EXTRACTIVISMO Y MUERTE EN UN CORTO

/ Alicia Fernández

Payada pa satán es un cortometraje de 7 minutos y medio, dirigido por Carlos y Antonio Balseiro en el que se refleja el impacto del extractivismo minero sobre la vida de un gaucho y su amada que habitan en paz y armonía en la región de La Rioja, hasta que los efectos de la actividad minera perturban su tranquilidad con terremotos, agua contaminada, intoxicación y muerte de los animales que desenlaza con la enfermedad y fallecimiento de La China, esposa del gaucho para quien todo parece ser resultado de la obra del diablo. “Era tan grande el maleficio que dejaba el suelo sucio, seco, poco sano… El diablo todo lo mata…” narra el hombre con tristeza al ver extinguirse la vida en la que antes florecía su felicidad. Ya en soledad decide ir a la mina, lugar donde acontece una adversidad más a la desgracia del violento extractivismo que le despojó de su alegre cotidianidad.

La historia contada en este corto es una historia compartida entre los pueblos de América Latina, tierras a las que la economía mundial les ha relegado la tarea de proveedoras de naturaleza para el bienestar ajeno, en auxilio del despojo y violencia contra quienes se opongan al saqueo, así como en Payada pa satán los militares custodian la entrada a la mina, en el extractivismo la fuerza policiaca y militar es indispensable para la ejecución y perpetuación de las prácticas extractivas a las que con justa razón más y más comunidades alrededor del mundo se oponen en defensa de la armonía ser humano-naturaleza y distintas formas de vida y cultura. Aunque la minería es una de las actividades económicas más extendidas en el continente, la extracción forestal, alimentaria, hídrica y petrolera también son causa de graves conflictos socioambientales en el que la permanencia o extinción de la vida está de por medio, de lo cual Payada pa satán es una metáfora imprescindible.