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Que este año 2018 sea fructífero para los medios libres. En un contexto donde la verdad es manipulada, informar es un acto revolucionario.

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LIBERAR LOS MEDIOS Y SOLIDARIZAR LA INFORMACIÓN

/ Redacción Paradoxa CML

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Aunque la censura de la información libre no es nueva en la historia mexicana y mundial, durante la última década ha sonado con eco internacional la intensificación de un contexto hostil para el ejercicio del periodismo, así como para la crítica política y social, derivado de la guerra contra el narcotráfico, conflicto armado que ha servido de terapía de shock a la mexicana para la imposición de un brutal régimen económico-político en el territorio, bajo el que mediante la violencia policiaco-militar y paramilitar se construyen megaproyectos y se impulsa una voracidad extractiva que despoja a comunidades rurales de sus formas de vida desplazándolos y destruyendo los ecosistemas, en las ciudades grandes capitales financieros también acaparan los espacios para incrementar plusvalor a través de la explotación laboral de millones de trabajadores, contaminan el aire, el agua, devastan la naturaleza para un crecimiento urbano segregante que aumenta la brecha entre pobres y ricos.

La corrupción institucional sirvienta de los intereses neoliberales durante todos estos años no ha hecho más que administrar el caos, lucrar con la tragedia y enriquecerse con su complicidad, bajo esa tela se cubre la justicia estatal en México. La reacción por supuesto no se ha hecho esperar, en consecuencia con la historia combativa por las causas justas en el territorio, en múltiples lugares se han formado resistencias que desafían al proyecto del capitalismo internacional, el cual ahora se auxilia de nuevas formas útiles a la acumulación de capital contradictorias con la idea de justicia social, bien común y fraternidad, de tal manera que la indiferencia política, el hostigamiento y la represión hacia estas resistencias es una amenaza permamente que proviene tanto de las mismas fuerzas del estado como de grupos criminales delictivos que sirven de mercenarios a dichos fines.

En esta situación los grupos organizados que luchan contra alguna de las ofensivas neoliberales, en la mayoría de los casos no tienen más que la palabra para hacerles frente, la cual a veces es amplificada por el respaldo de medios de comunicación que no están al servicio de las relaciones públicas imperantes en el negocio de la información. El poder mediático de la televisión, la radio y la prensa, a pesar de la popularidad de internet, sigue siendo un referente de suprema influencia para la comprensión simbólica de la realidad, y lo ordinario es que las televisoras, radios y periódicos más poderosos económicamente y por ende más influyentes, censuren o distorcionen todo aquello contrario a sus intereses corporativos en relación simbiótica a los intereses económicos y políticos neoliberales, de tal manera que los contenidos difundibles en estos medios pasan por un estricto proceso de selección muy distinto a la llamada democratización de los medios.

De igual manera en la hegemonía mediática las artes y el conocimiento tienen un lugar poco relevante, en su lugar se da preferencia a contenidos que sin otro propósito únicamente sirven a la enajenación, a la sugestión de estilos de vida acordes con la prevalecencia de las élites y la aceptación de la marginalidad, cuando esos mismos espacios mediáticos pueden ser escenario de expresión propositiva en la construcción de otro mundo. Por estas y muchas otras características, liberar la palabra liberando los medios no es un fin fácil de lograr, sin embargo sí es posible cuando invididuos aquí y en muchos sitios actúan colectivamente, unidos por el ímpetu solidario de liberar los medios del monstruo mediático, precisamente informando y difundiendo con libertad.

Los medios libres por su finalidad misma de informar son una actividad colectiva, comunicar es colectivizar, informar desde esta perspectiva es también solidarizar. Resultado de un trabajo colectivo y voluntario una revista es producto de las colaboraciones de los autores, el trabajo de editorial, de aquellos y aquellas que leen, difunden, discuten, reflexionan, etc., lo mismo pasa con una emisión de radio o una producción audiovisual, la comunicación generada por los medios libres es un resultante de la interacción solidaria entre emisores y receptores, con la particularidad de que los receptores también pueden ser emisores, lo cual difícilmente sucede en los medios masivos hegemónicos si no se cuenta con influencias o consideraciones extraordinarias.

Sin embargo uno de los grandes retos para los medios libres en la actualidad, aún y cuando internet les ha permitido visibilidad internacional, es que al ser proyectos autogestionados, es decir sin grandes capitales de por medio, sus alcances en audiencia y tecnologías no son equiparables a los medios masivos, un obstáculo que precisamente se enfrenta mediante la solidaridad, la cual permite producir contenidos y ampliar audiencias, es gracias también a la acción solidaria que un medio libre puede permanecer a través del tiempo y mejor aún, consolidarse, reconstruirse, seguir en lucha. En la coyuntura actual dominada por la globalización económica, urge a los medios libres reorganizarse, vindicar la afrenta que mercenarios de la comunicación dirigen contra la libertad de información creando una ilusión mediática sostenedora de un estado de cosas favorable a las élites económicas mundiales y en perjuicio del 99%, por ello este es un llamado a la acción, a que hombres y mujeres individual o colectivamente se sumen a liberar los medios solidarizando información, compartiendo arte y conocimiento, es un llamado a una lucha necesaria en este siglo que urge intensificarse y en la cual podemos elegir ser agentes históricos en resistencia comunicacional.

paradoxacentrodemedioslibres@gmail.com

ASÍ HABLÓ BAKUNIN

/ A. Karelin

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En el aniversario luctuoso de Mijail Bakunin compartimos el siguiente trabajo de recopilación de citas y los breves comentarios sobre las mismas, realizado en mayo de 1921 por el Anarquista ruso Apollon Karelin.

Así Habló Bakunin.

Bakunin dejó tras sí una serie de obras notables en el ámbito de la sociología, de la política y de la filosofía. Su enfoque hasta ahora no ha sido estimado en todo su valor, a pesar de que se adelantó a sus contemporáneos, incluso los más célebres, a pesar de que su admirable inteligencia le inspiró enfoques asombrosos en la actualidad, a pesar de que a muchos y a las generaciones de ahora les corresponde estudiar a Bakunin.

En las partes a continuación, con las palabras del mismo Bakunin, expresamos su visión sobre las cuestiones sociales más importantes.

Bakunin sobre el Estado

Bakunin demostró que el Estado, consecuencia de la violencia y la religión, con el desenvolvimiento de la humanidad desaparecerá: “El Estado es una institución histórica, transitoria, una forma pasajera de la sociedad.” (Dios y el Estado, p. 95, Buenos Aires, 2004, Madrid, Obras Completas, tomo 4, p. 158)

El Estado es “violencia, una estúpida bravuconada por la violencia“. [Retraducido del ruso]

El Estado es “una tutela oficial y regularmente establecida […] para vigilar y para dirigir […] el pueblo.” (Dios y el Estado, o. c., p. 40; El imperio knutogermánico o. c, 4, pp. 72-73)

No teniendo el Estado político otra misión que la de proteger la explotación del trabajo del pueblo por las clases económicamente privilegiadas, el poder del Estado sólo puede ser compatible con la libertad exclusiva de esas clases cuyos intereses representa, y por la misma razón debe ser contrario a la libertad del pueblo. Quien dice Estado o Poder, dice dominación; pero toda dominación presupone la existencia de masas dominadas.” (El imperio o. c., p. 77)

Todos los Estados son malos en el sentido de que por su naturaleza, o sea por su base, por las condiciones de su existencia, son lo contrario de la justicia, la libertad y la moral humanas.” (Aux compagnons de la Fédération des sections internationales du Jura, 1872)

Quien dice Estado dice violencia, opresión, explotación, injusticia, convertidas en sistema y otras tantas condiciones fundamentales de la existencia misma de la sociedad. El Estado, señores, nunca tuvo ni podrá tener moral. Su moral y su única justicia es el interés supremo de su conservación y de su omnipotencia, interés ante el cual debe inclinarse lo humano. El Estado es la misma negación de la humanidad. Y lo es dos veces, como lo contrario de la libertad y de la justicia humanas, y como interrupción violenta de la solidaridad universal de la raza humana.” (Aux compagnons de la Fédération des sections internationales du Jura, 1872)

hay en la naturaleza misma del Estado algo que provoca la rebelión. El Estado es la autoridad, es la fuerza, es la ostentación y la infatuación de la fuerza. No se insinúa, no procura convertir: y siempre que interviene lo hace de muy mala gana; porque su naturaleza no es persuadir, sino imponer, obligar. Por mucho que se esfuerce por enmascarar esa naturaleza como violador legal de la voluntad de los hombres, como negación permanente de su libertad.” (Dios y el Estado, o. c., p. 96; El imperio knutogermánico o.c., 4, p. 159)

Sobre el Estado socialdemócrata, Bakunin escribió la siguiente observación, profundamente interesante incluso para hoy en día.

[Dice Marx] en su célebre Manifiesto del partido comunista […] ” El proletariado debe concentrar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado elevado al rango de clase dominante.” […] Si el proletariado, se pregunta, se convierte en clase dominante, ¿sobre quién dominará? Quedará pues otro proletariado que será dominado a esa nueva dominación, a ese nuevo Estado. Ése es el caso, por ejemplo, de la masa campesina que como se sabe, no disfruta de la benevolencia de los marxistas y que, encontrándose en un nivel inferior de cultura, será probablemente gobernada por el proletariado de las ciudades y de las fábricas; [Donde existe el Estado existe inevitablemente la dominación, por consiguiente la esclavitud; el Estado sin la esclavitud – abierta o enmascarada- es imposible: es la razón por la cual somos enemigos del Estado.] “(Estatismo y anarquía, Buenos Aires, 2005, pp. 207-208, 209)

¿Qué significa el proletariado “elevado al rango de clase dominante”? ¿Sería el proletariado entero el que se pondrá a la cabeza del gobierno? Hay aproximadamente unos 40 millones de alemanes. ¿Se imagina uno a todos esos millones miembros del gobierno? El pueblo entero gobernará y no habrá gobernados. Pero entonces no habrá gobierno, no habría Estado; mientras que si hay Estado, habrá gobernados, habrá esclavos. Este dilema se resuelve fácilmente en la teoría marxista; Entienden, por gobierno del pueblo, un gobierno de un pequeño número de representantes emergidos del pueblo. El sufragio universal -el derecho de elección por todo el pueblo de los representantes del pueblo y de los gerentes del Estado-, tal es la última palabra de los marxistas lo mismo que de la minoría dominante, tanto más peligrosa cuanto que aparece como la expresión de la voluntad del pueblo. Así, pues de cualquier parte que se examine esta cuestión, se llega siempre al mismo triste resultado, al gobierno de la inmensa mayoría de las masas del pueblo por una minoría privilegiada. Pero esa minoría, nos dicen los marxistas, será compuesta de trabajadores. Sí, de antiguos trabajadores, quizá, pero que en cuanto se conviertan en gobernantes o representantes del pueblo cesarán de ser trabajadores y considerarán desde su altura estatista; no representarán ya desde entonces al pueblo sino a sí mismos y a sus pretensiones de querer gobernar al pueblo. El que quiera dudar de ello no sabe nada de la naturaleza humana. “(Estatismo y anarquía, o. c., p. 210)

A menudo nos tocó escuchar hablar de la dictadura del proletariado. Entendemos bien que se trata de la dictadura de aquella gente que pretende dominar las masas populares y Bakunin dio una caracterización de la “dictadura revolucionaria”:

La única diferencia que existe entre la dictadura revolucionaria y el estatismo no está más que en la forma exterior. En cuanto al fondo, representan ambos el mismo principio de la administración de la mayoría por la minoría en nombre de la pretendida estupidez de la primera y de la pretendida inteligencia de la última. Son por consiguiente igualmente reaccionarias, pues el resultado de una y de otra es la afirmación directa e infalible de los privilegios políticos y económicos de la minoría dirigente y de la esclavitud política y económica de las masas del pueblo. “(Estatismo y anarquía, o. c., p. 162)

ninguna dictadura puede tener otro objeto que su propia perpetuación y que no es capaz de engendrar y desarrollar en el pueblo que la soporta más que la esclavitud; la libertad no puede ser creada más que por la libertad, es decir, por la rebelión del pueblo y por la organización libre de las masas laboriosas de abajo a arriba.” (Estatismo y anarquía, o. c., p. 211)

En cuanto al Estado parlamentario, constitucional, Bakunin con toda claridad nos desvela su esencia:

Toda la mentira del sistema representativo descansa en la ficción de que un poder y una cámara legislativa salidos de la elección popular deben absolutamente o hasta pueden representar la voluntad real del pueblo.” (Los osos de Berna y el oso de San Petersburgo, 1870, Madrid, Tomo 4, p. 224, traducción corregida)

Esa nueva forma estatista, basada en la pretendida dominación de una pretendida voluntad del pueblo que se supone expresada por los pretendidos representantes del pueblo en las reuniones supuestamente populares, reúne en sí las dos condiciones principales necesarias para su progreso: la centralización estatista y la sumisión real del pueblo soberano a la minoría intelectual que lo gobierna, que pretende representarlo y que infaliblemente le explota.” (Estatismo y anarquía, o. c., p. 18)

Así, ningún Estado, por democráticas que sean sus formas, aun la república política más roja, popular sólo en el sentido mentiroso conocido con el nombre de representación del pueblo, no tendrá fuerza para dar al pueblo lo que desea, es decir la organización libre de sus propios intereses de abajo a arriba, sin ninguna injerencia, tutela o violencia de arriba, porque todo Estado, aunque sea el más republicano y el más democrático, incluso el Estado pseudo-popular, inventado por el señor Marx, no representa, en su esencia, nada más que el gobierno de las masas de arriba a abajo por intermedio de la minoría intelectual, es decir de la más privilegiada, de quien se pretende que comprende y percibe mejor los intereses reales del pueblo que el pueblo mismo.” (Estatismo y anarquía, o. c., p. 31)

Bakunin se convirtió en profeta, diciendo lo siguiente totalmente aplicable, quizás, a la república francesa

Detestamos la monarquía con todo corazón […] y estamos convencidos […] que una gran republica militar, burocratizada y políticamente centralizada, puede convertirse, y necesariamente se convertirá, en una potencia conquistadora en el exterior, opresiva en el interior, y que será incapaz de asegurar a sus súbditos, que se llamarán ciudadanos, el bienestar y la libertad.” (Federalismo, socialismo y antiteologísmo, 1867, Madrid, Tomo 3, p. 48, traducción corregida)

El pueblo, en ese sistema, […] A pesar de su soberanía completamente ficticia, continuará sirviendo de instrumento a pensamientos, a voluntades y por consiguiente también a intereses que no serán los suyos.” (Dios y el Estado, o. c., p. 41; El imperio knutogermánico o. c., p. 75)

Bakunin explica más profundamente, que se aplica en nuestros Estados el sufragio electoral generalizado, bajo el despotismo de los gobiernos parlamentarios, subrayando que el pueblo no saca ninguna ventaja de la aplicación en Rusia de una constitución.

el sufragio universal, mientras sea ejercido en una sociedad en que el pueblo, la masa de los trabajadores estén económicamente dominado por una minoría detentadora de la propiedad y del capital, por independiente o libre que sea por otra parte o que lo parezca desde el punto de vista político, no podrá nunca producir más que elecciones ilusorias, antidemocráticas y absolutamente opuestas a las necesidades, a los instintos y a la voluntad real de las poblaciones.” (El imperio knutogermánico o. c., tomo 2, p. 68)

Bakunin, con su habitual claridad de pensamiento, previó qué pasaría con los trabajadores que de golpe estuviesen en el parlamento:

Pero, se dirá, los trabajadores vueltos más sabios por la misma experiencia que hicieron, no enviarán ya los burgueses a las asambleas constituyentes legislativas; enviarán simples obreros. Por pobres que sean, podrán proveer el mantenimiento necesario a sus diputados. ¿Saben ustedes lo que resultará? Los obreros diputados, transportados en las condiciones de existencia burguesa y en una atmósfera de ideas políticas completamente burguesas, cesarán de ser trabajadores de hecho para convertirse en hombres de Estado. Se convertirán en burgueses ellos mismos, y quizás incluso más burgueses que los burgueses mismos. En efecto los hombres no crean las posiciones; son las posiciones, al contrario, las que hacen los hombres.” (Bakunin critica y acción, o. c., p. 67)

Nunca es tan terrible y fuerte el despotismo de los gobiernos como cuando se apoya en la llamada representación de la llamada voluntad del pueblo.” (Estatismo y anarquía, o. c., p. 32)

Para Rusia, Bakunin evocó la escasa posibilidad de una constitución con estas palabras sumamente exactas:

Es preciso ser imbecil, ignorante o loco para imaginarse que una constitución cualquiera, aun la más liberal y la más democrática, puede mejorar las relaciones del Estado con respecto al pueblo; empeorar la situación, hacerla aún más grávida y ruinosa sería quizá difícil; ¡pero mejorarla es simplemente ridículo!” (Estatismo y anarquía, o. c., p. 75)

Comparando el despotismo ruso al parlamentarismo occidental, Bakunin apuntó:

El imperio de los zares hace cínicamente lo que cumplen los demás con hipocresía. El imperio de los zares, con su sincero modo despótico y desdeñoso de la humanidad, es el secreto ideal al que tienden y admiran todos los estadistas.”(Aux compagnons de la Fédération des sections internationales du Jura, 1872)

El poder y las leyes

Es preciso abolir completamente, en los principios y en los hechos, todo lo que se llama poder político; porque mientras exista el poder político, habrá dominadores y dominados, amos y esclavos, explotadores y explotados. Una vez abolido el poder, es preciso sustituirlo por la organización de las fuerzas productivas y los servicios económicos.” (Los osos de Berna o. c., p. 226, traducción corregida)

En tanto que la humanidad esté repartida en minoría de explotadores y en mayoría de explotados, la libertad es imposible y se convierte en una mentira.” (Estatismo y anarquía, o. c., p. 220, Buenos Aires, 2005)

En una palabra, rechazamos toda legislación, toda autoridad y toda influencia privilegiada, patentada, oficial y legal, incluso originada en el sufragio universal, convencidos de que éstas sólo podrían redundar en beneficio de una minoría dominadora y explotadora, contra los intereses de la inmensa mayoría supeditada.” (Dios y el Estado, o. c., pp. 36-37; El imperio knutogermánico, o. c.,p. 69)

todo poder político, cualquiera que sea su origen y su forma, tiende necesariamente al despotismo.” (Los osos de Berna o. c., p. 223)

El hombre privilegiado, sea política, sea económicamente, es un hombre intelectual y moralmente depravado.” (Dios y el Estado, o. c., p. 30 ; El imperio knutogermánico, o. c., p. 65)

Por tanto, nada de legislación exterior y de legislación interior, pues por otra parte una es inseparable de la otra, y ambas tienden al sometimiento de la sociedad y al embrutecimiento de los legisladores mismos.” (Dios y el Estado, o. c., p. 33; El imperio knutogermánico o. c., p. 66)

El principio de autoridad, aplicado a los hombres que han pasado o llegado a la edad de la mayoría, se transforma en una monstruosidad, en una negación flagrante de la humanidad, en una fuente de esclavitud y de depravación intelectual y moral.” (Dios y el estado o. c., p. 32)

Bakunin y las organizaciones obreras

Bakunin era un partidario convencido de la lucha de los sindicatos de trabajadores en contra de la explotación burguesa.

La aparición de sindicatos revolucionarios, “trabajadores del mundo industrial”, el acercamiento hacia la revolución de los sindicatos ingleses -tradeunion- demuestra que Bakunin tenía razón al subrayar que la unión de los trabajadores permite reconocer los principios de la Internacional.

en cuanto un obrero pisa este terreno, toma confianza tanto en su derecho como en su fuerza numérica, se compromete con sus compañeros de trabajo en una lucha solidaria contra la explotación burguesa. Así él será necesariamente llevado por la fuerza misma de las cosas y por el desarrollo de esa lucha a reconocer pronto todos los principios políticos, socialistas y filosóficos de la Internacional. Principios que no son, en efecto, nada más que la justa exposición de su punto de partida, de su fin. […] Desde el punto de vista político y social, ellos tienen por consecuencia necesaria la abolición de clases y por ello la abolición de la burguesía que es hoy la clase dominante; así como la abolición de todos los Estados territoriales, de todas las patrias políticas y sobre su ruina, el establecimiento de la gran federación internacional de todos sus grupos productivos nacionales y locales.” (Bakunin critica y acción, o. c., p. 87)

Por mi nacimiento y mi situación personal, por supuesto que no por mis simpatías y tendencias, soy únicamente un burgués, y como tal, entre ustedes no puedo hacer sino propaganda teórica. Por ahora, tengo la convicción de que ya terminó el tiempo de los grandes discursos teóricos, impresos o dictados. Durante los nueve años pasados, se desarrollaron en el seno de la Internacional más ideas de las que bastarían para salvar el mundo. […] los tiempos ya no son para las ideas, sino para los hechos y los actos. Ante todo es preciso hoy por hoy organizar las fuerzas del proletariado. Pero esta organización debe ser obra del mismo proletariado. De ser yo más joven, me iría a vivir en un medio operario, y compartiendo la vida trabajadora de mis hermanos, habría participado también con ellos en la gran tarea de aquella necesaria organización.” (Carta de despedida a los revolucionarios, Lettre aux compagnons de la fédération jurassienne, 1873)

Bakunin sobre la revolución

La revolución tal como la entendemos deberá desde el primer día destruir radical y completamente el Estado y todas las instituciones estatales. Las consecuencias naturales y necesarias de esta destrucción serán : a) la bancarrota del Estado; b) el cese de pago de las deudas privadas por la intervención del Estado, dejando a cada deudor el derecho de pagar las suyas si así lo desea; c) el cese de pago de cualquier impuesto y deducción automática de todas las contribuciones, sean directas o indirectas; d) la disolución del ejército, de la magistratura, de la burocracia, de la policía y de los sacerdotes; e) la abolición de la justicia oficial, la suspensión de todo lo que jurídicamente se llamaba el derecho […] Por consiguiente abolición y auto de fe de todos los títulos de propiedad, actos de herencia, de venta, de donación, de todos los procesos, de todo el papeleo jurídico y civil en una palabra. Por doquier y para todo el hecho revolucionario, en lugar del derecho creado y garantizado por el Estado; f) la confiscación de los capitales productivos e instrumentos de trabajo beneficio de las asociaciones de trabajadores, que tendrán que hacerlas producir colectivamente; g) la confiscación de todas las propiedades de la Iglesia y del Estado, de los metales preciosos de los individuos en beneficio de la Alianza federativa de todas las asociaciones obreras – Alianza que constituirá la Comuna. Como respuesta a los bienes requisados la Comuna dará lo estrictamente necesario a todos los individuos así despojados, quienes podrán más tarde con su propio trabajo ganar más si lo pueden y lo desean. […] Para hacer una revolución radical, es preciso pues atacarse a las posiciones y a las cosas, destruir la propiedad y el Estado, y entonces no se necesitará destruir a los hombres, y condenarse a la reacción infalible e inevitable que nunca dejó y no dejará jamás de producir en cada sociedad la masacre de los hombres.” (Statuts secrets de l’Alliance: Programme et objet de l’organisation révolutionnaire des Frères internationaux 1868)

Cuando en la sociedad existe bastante motivo para la revolución, ninguna fuerza humana puede impedir que brote esta revolución. Si el gobierno y las clases privilegiadas se esfuerzan en obstaculizarla, estas tentativas le dan fuerza a la revolución, estas reacciones, quizás exitosas por el pasado, sólo permiten la formación de las ideas revolucionarias, sólo enseñan realmente la vía de la revolución, que alimentan de por sí los instintos revolucionarios, que, tal vez, se había buscado tanto tiempo en vano.” [Retraducido del ruso]

No se improvisan las revoluciones. No se hacen arbitrariamente ni por los individuos ni siquiera por las asociaciones más poderosas. Independientemente de toda voluntad y de toda conspiración, están siempre traídas por la fuerza de los eventos. Se puede preverlas, presentir la aproximación a veces, pero nunca acelerar su explosión.” (Bakunin critica y acción, o. c. p. 100)

Es éste un signo infalible por el cual los obreros pueden reconocer un falso socialista, un socialista burgués. Si en lugar de hablar de revolución o si se quiere de transformación social, él les dice que la transformación política debe preceder la transformación económica; si niega que ellas deben hacerse las dos a la vez o incluso que la revolución política no debe ser otra cosa que la puesta en acción inmediata y directa de la plena y entera liquidación social, que el obrero le dé la espalda pues o es un tonto, o un hipócrita explotador.” (Bakunin critica y acción, o. c., p. 67)

Bakunin y la religión

Todas las religiones, con sus dioses, sus semidioses y sus profetas, sus mesías y sus santos, han sido creadas por la fantasía crédula de los hombres, no llegados aún al pleno desenvolvimiento y a la plena posesión de sus facultades intelectuales.” (Dios y el Estado, o. c., p. 26; El imperio knutogermánico o. c., 4, p. 58)

Esclavos de dios, los hombres deben serlo también de la iglesia y del Estado, en tanto que este último es consagrado por la iglesia.” (Dios y el Estado, o. c., p. 27; El imperio knutogermánico o. c., 4, p. 59)

No sin razón, el Gobierno considera la fe en dios como una condición imprescindible de su autoridad.” [Retraducido del ruso]

Hay una categoría de gentes que, si no cree, debe al menos aparentar que cree. Son todos los atormentadores, todos los opresores y todos los explotadores de la humanidad. Sacerdotes, monarcas, hombres de Estado, hombres de guerra, financistas públicos y privados, funcionarios de todas las especies, policías, carceleros y verdugos, monopolizadores, capitalistas, empresarios y propietarios, abogados, economistas, políticos de todos los colores, hasta el último comerciante, todos repetirán al unísono estas palabras de Voltaire: Si dios no existiese habría que inventarlo. Porque, comprenderéis, es preciso una religión para el pueblo. Eso es la válvula de seguridad.” (Dios y el Estado, o. c., p. 20 ; El imperio knutogermánico o. c., 4, p. 52)

Algunos pensamientos de Bakunin

Puesto que siempre y por todas partes una sociedad severa fue la única razón de los crímenes, el castigo de los delincuentes sólo es hipocresía o un evidente disparate de parte de la sociedad, puesto que cada castigo supone la culpabilidad, el delincuente nunca resulta culpable.” [retraducido del ruso]

La libertad, la moral, la instrucción y el bien de cada uno a través de la solidaridad de todos conforman la fraternidad humana.” [Retraducido del ruso]

De los alemanes escribió Bakunin las líneas siguientes : “Y esos mismos escritores socialistas que truenan contra la burguesía, son burgueses de los pies a la cabeza, propagandistas, apóstoles de la política burguesa, y por una consecuencia necesaria, muy a menudo sin saberlo y sin quererlo, los defensores de los intereses de la burguesía contra el proletariado.” (Carta a un francés, o. c., I, p. 79)

Los campesinos no son haraganes sino rudos trabajadores como ellos [los obreros]. Pero trabajan en condiciones distintas. Eso es todo. En presencia del burgués explotador, el obrero debe sentirse el hermano del campesino.” (Carta a un francés, o. c., I, p. 128, traducción corregida)

¡Abajo todos los explotadores y todos los tutores de la humanidad; libertad y prosperidad al trabajo, igualdad de todos y fraternidad del mundo humano, constituido libremente sobre las ruinas de todos los Estados!” [Grito de los campesinos insurrectos alemanes en 1517-1525](El imperio o. c., 2, p. 152)

Así hablaba Bakunin.

Así habló el gran revolucionario ruso.

Mayo, 1921.

LA ABUELITA AYAHUASCA: EL TEJIDO MÁGICO DE LA MADRE CÓSMICA

/ Oneiros Cordovero

Ayahuasca Inspired April 2012

Ayahuasca inspired 2012 / Howard G. Charing

Introducción a la selva primigenia:

Recientemente asistí a una ceremonia de la llamada “Ayahuasca”. Ésta es una mezcla de la liana <banisteriopsis caapi> y algunas hojas de árboles que portan dentro de sus componentes una fuerte carga de la molécula de la Dimetil-Triptamina (DMT). En cuanto a la liana, sabemos que crece en las profundidades de la selva amazónica y es a esta liana a la que se le conoce como ayahuasca, que se puede traducir como “la soga del muerto”, haciendo alusión a la conexión con el mundo de los muertos, los espíritus y los dioses. El DMT es un compuesto químico que se encuentra presente en muchísimas plantas y animales y, más notoriamente, en el cerebro del ser humano. El psiquiatra estadounidense Rick Strassman realizó estudios con respecto a la dimetiltriptamina, y escribió un libro titulado “DMT: la molécula del espíritu”[1]  en el cual menciona que el cerebro humano segrega una gran cantidad de DMT en tres momentos particulares de su vida: cuando nace, cuando sueña y cuando muere. La región cerebral donde se efectúa la producción de dimetiltriptamina, es en la glándula pineal[2], que se encuentra en una zona intermedia entre el lóbulo izquierdo y el derecho del cerebro y está asociada a la regulación de los ciclos de vigilia y sueño. Esta mezcla de la liana y las hojas de árbol, ha sido utilizada de manera religiosa, ritual y ceremonial por tradiciones ancestrales alrededor de las selvas amazónicas de Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Los nativos de dichas regiones han practicado las ceremonias de ayahuasca de manera milenaria, siendo regularmente los Taitas (Chamanes o curanderos) quienes dirigen las ceremonias con fines curativos y espirituales. Dentro de estas tradiciones, se considera a la Ayahuasca como una abuela, por la sensación casi maternal de estar siendo cuidado y guiado por una fuerza amorosa y comprensiva, una diosa que nos recuerda nuestra conexión con la madre tierra.

Antes de comenzar la ceremonia, nos presentamos cada uno de los participantes; éramos alrededor de 20 personas, de muy diversas edades, desde un chico de alrededor de 18 años, hasta una señora de como 60. Después, uno de los organizadores nos platicó un poco sobre el uso tradicional de la Ayahuasca, junto con algunas indicaciones con respecto a las cosas que podríamos sentir o experimentar durante el “viaje” (como vómito, eructos, risa, llanto, convulsiones, pánico, éxtasis, confusión y, paradójicamente, mucha claridad mental). Dentro de la charla introductoria, nos platicó que tradicionalmente se considera que existen tres ámbitos de experiencia con la ayahuasca: la serpiente, que representa los aspectos más oscuros de uno mismo, el jaguar, que representa el terreno de la vida cotidiana y las vivencias terrenales, y el águila, que nos muestra los aspectos más elevados, sublimes y espirituales del ser humano. Además de la ayahuasca, tendríamos disponible algunos cigarros de tabaco negro, como una planta “aliada”, que nos ayudaría a despertar las sensaciones, o a bajar la intensidad en caso de que la experiencia sea demasiado fuerte. Posterior a esto, pusieron algo de música, y comenzó la ceremonia. Los participantes bebían un vasito de este brebaje, cuyo sabor era extremadamente amargo, por lo que al poco tiempo la gente comenzaba a vomitar.

Después de una hora, nos trajeron la segunda ronda de ayahuasca y en una hora más, la tercera. En mí, los efectos se empezaron a sentir tras los primeros 30 minutos de la primera toma, en donde diversas representaciones mentales comenzaron a tomar vida, aunque se mostraban algo tenues. Con la segunda toma se incrementaron un poco: mi sensibilidad, imaginación y capacidad de introspección se agudizaron un tanto más, pero no sentía aún algún cambio drástico. Con la tercera toma, la abuelita ayahuasca se detonó en todo mi cuerpo y muy pronto me vi sumergido en las profundidades de lo que a mi psique parecía como una selva primigenia, una jungla de imágenes, sensaciones, colores y “fuerzas naturales” que emanaban desde las profundidades del inconsciente.

1.-La serpiente y la constricción racional

Las primeras sensaciones que experimenté fueron un tanto débiles, y habiendo escuchado yo sobre lo extraordinariamente fuerte que es la ayahuasca, me sentí un poco decepcionado. Comencé a querer forzar la experiencia, tratando de imaginar que la “madre tierra” me abrazaba y me enseñaba cosas; pero esto se sentía de alguna manera sobre-actuado y terminé aceptando que me estaba mintiendo a mí mismo. Fumé un poco de tabaco, para ver si con esto aumentaba mi percepción, pero… lo mismo. Tras un tiempo, me trajeron el segundo vaso, y algo muy parecido sucedió, nada más que una imaginación y sensibilidad aumentada. Con el tercer vaso, seguí sintiendo lo mismo por un rato, y de hecho me rendí y abrí los ojos, diciéndome a mí mismo que esto no era lo que esperaba, que la ayahuasca no había funcionado, o que la gente exagera al respecto de sus efectos. En fin, me percaté que estaba teniendo una mente muy utilitarista, que percibía a la ayahuasca como una especie de droga que automáticamente detonaría algunos efectos extravagantes en mi conciencia y que me haría ver aquello que dentro del marco teórico del análisis psicológico se llama <Inconsciente>. En cambio, me encontraba sintiéndome nada más un poco extraño, con náuseas y una imaginación muy vívida ¡Qué decepción! Pero al poco tiempo llegó una de las organizadoras y me dijo suavemente que es mucho más sugerible mantener los ojos cerrados, observar mi respiración y no racionalizar al respecto. Seguí su sugerencia, me senté tan sólo a respirar, aceptando mi derrota y sometiéndome a las simples[3] sensaciones corporales. Casi inmediatamente, como si hubiera presionado un switch o cambiado de canal, comencé a sentir cada vez más intensas las sensaciones corporales, que ahora tomaban una cualidad mucho más vivas, más frescas, más cambiantes. Sensaciones difíciles de describir, como una sacudida interna, como unas olas energéticas, vibraciones, colores que envolvían y movían mi cuerpo. Una sensación como de estar enroscado, ondulando con una energía infinitamente extensa, y poco a poco tomaba forma, cobraba vida y se manifestaba ante mi visión interna como una serpiente envolviendo mi cuerpo. Era morada y oscura, una serpiente imaginaria tomó control de mi cuerpo y yo empecé a contorsionarme y sacudirme como loco, arrastrándome y siseando mientras, sorprendido, comenzaba un dialogo interno. Algo había en mí que dinamizaba todo mi cuerpo, una fuerza extraña e irracional que yo me representaba con una serpiente. Intenté comprender lo que estaba pasando, trataba de pensar, de racionalizar el asunto, pero una especie de voz, por llamarle de alguna manera, me susurraba suavemente que me dejara llevar, que dejara de pensar, que no me resistiera. Esa otra voz, aunque parecía venir de mí mismo, tenía una cualidad radicalmente distinta al pensamiento racional. Parecía hablarme en un lenguaje mudo, en un idioma hecho de sensaciones, imágenes y emociones, que parecían bastante confusas y nublosas para mi pensamiento racional, pero que al dejar de pensar; comprendía. Finalmente me dejé llevar, me rendí ante la serpiente y esta suavemente me fue soltando, y poco a poco la veía serpenteando entre mares cósmicos de estrellas y planetas, de la oscura inmensidad del espacio infinito. La serpiente me soltó, y con ella se fue mi pensamiento racional, dejando espacio para que se abrieran las puertas de la percepción.

2.- El Jaguar y la tribu humana

Inmediatamente después de que la serpiente me soltara, comencé a percibir una rica variedad de figuras animales, en un paisaje de selva infinitamente colorida. Pájaros, venados, insectos, plantas, cascadas, árboles, flores. Había entrado en la selva primigenia, y mi mente estaba dispersa en la inmensa pluralidad de formas. Ya no había un <Yo> claro y uniforme; la unidad que me sostenía como individuo parecía ahora algo borroso y los límites que me definían parecían expandirse para formar toda una flora y una fauna de seres imaginarios, todos habitando la misma <jungla>. Pero todavía había un cierto sentido de identidad, y ésta fue tomando forma de un movimiento veloz, un correr en cuatro patas por entre las ramas laberínticas de la selva. Ahora era un jaguar negro, y mi cuerpo entero se movía como tal, (acostado en el suelo, por supuesto) y hacía gesticulaciones salvajes, lanzando zarpazos, gruñendo, mostrando mis colmillos, contrayendo mis músculos, sientiendo un hambre atroz, una ira desenfrenada que buscaba devorar a la presa a la que estaba persiguiendo: yo mismo. <Yo>, siendo un jaguar, perseguía al <Yo> humano. El <Yo> humano huía de esta fiera, pero había una presencia cantándome, diciéndome que está bien, que me dejara morir, que ese es el ciclo de la vida. Sentía esa presencia como un anciano indígena, un sabio norteamericano, con plumas en la cabeza, que comenzó a entonar algunos cantos guturales para tranquilizarme. Estos cantos se efectuaban dentro de mi garganta y yo los entonaba tal y como los recibía de aquel sabio guía. Me tranquilicé y dentro de la visión solté mi cuerpo, que cayó como exhausto en la densa vegetación de la selva, tras lo cual el jaguar lanzó un mordisco a mi garganta y una gran cantidad de animales[4] llegaron a devorar mi cuerpo, despedazándolo, consumiéndolo y dispersándolo por todas partes.

Tras la muerte, seguía observando el extraño paisaje, y apareció una figura que parecía una especie de reno, con numerosos cuernos y majestuoso pelaje. En su rostro se observaban muchos ojos, que me miraban con una humildad y comprensión eterna, dándome la bienvenida al mágico mundo de los espíritus. En esta parte no recuerdo con mucha claridad el proceso, pues ya no había como tal un <Yo> unificado en el que se almacenaran las memorias y los conocimientos recibidos. La sabiduría cósmica que atravesaba mi cuerpo era demasiada como para contenerla. Una infinidad de sensaciones, visiones, ideas y emociones explotaron en todas las direcciones y tan sólo recuerdo cómo aquel indio anciano me enseñaba mi animal totémico, mi figura de poder, como un regalo del universo, como el reflejo de una parte de mi ser. Este animal que me obsequiaron era un cocodrilo. No comprendí muy bien por qué, pero algo había en el fondo de esta imagen de arquetípico[5]. El cocodrilo representó para mí el don de la paciencia, símbolo de una sabiduría ancestral que se me revelaba en esos momentos. El cocodrilo es un animal antiquísimo, que puede esperar en el interior del agua (de lo inconsciente) y observar hacia el exterior, hacia la tierra (la conciencia). Pero esta es una reducción interpretativa de un marco teórico racional que no le hace justicia a la verdadera experiencia. El Cocodrilo, en mi visión, fue más que un símbolo. Fue, así lo considero, realmente un espíritu. Pero, ¿qué es un espíritu? Por supuesto, nuestra cosmovisión racionalista no le da cabida a este tipo de realidades, que van más allá de una reducida explicación materialista. Sin embargo, la conciencia, lo inconsciente y sus contenidos internos, parecen escapar a esa cosificación cientificista del racionalismo contemporáneo. Pero este es un tema demasiado amplio para tratar en un escrito tan modesto[6] como mi experiencia subjetiva de esta visión accedida por medio de la ayahuasca.

3.- El Águila y la familia celestial

Regresando a mi narración, después de ser <bautizado>, iniciado al mundo de los espíritus, contemplé el cosmos como un multiverso que se abría eternamente en su belleza floresciente, burbujas de realidad flotando por todas partes, creándose espontáneamente y disolviéndose tras instantes en la noche cósmica, en el misterio sin nombre. El universo entero estaba lleno de vida, vibrante en su júbilo habitado por miles de rostros, los rostros del ayer, los rostros del mañana, los infinitos rostros que danzan con el ritmo de las estrellas. Todos. <Todos Nosotros>, la multiplicidad del nosotros cósmico. La temporalidad subía como una escalera sin principio ni final que avanzaba en espiral hacia el infinito. Ahí, en el instante eterno, fui recibido por mi familia cósmica. Vi a mi madre y a mi abuela, lloré y reí con ellas, con su amor maternal, con su dulzura femenina, con su abrazo y comprensión de mujer profunda. Mujer, madre, abuela, tierra, vientre. Todo eso es <Ella>. Ahí estaba la Abuelita Ayahuasca, con su cariño espiritual, guiándome a través de las mujeres de mi vida. Con su tejido mágico de cuentos y ficciones, la madre cósmica arropaba mi ser como a un niño amado. El universo entero se me antojaba como una fantasía, una historia que me narraba la abuelita universal, un manto multicolor[7] en el que se arropaba mi existencia. Con ese ropaje me disfrazaba de todos los hombres y todas las mujeres, todos los animales y todas las plantas. Las múltiples máscaras de la divinidad se espejeaban y se reflejaban en la imagen del <Otro>.

Toda identidad y toda otredad no eran más que un juego de máscaras. Un juego cósmico[8] en el que <Yo> y <Tú> nos encontramos jugando eternamente. Ahí en la eternidad, en nuestro hogar cósmico, nos encontramos tú y yo, como pájaros del cielo. Salir del cascarón, emprender el vuelo, la libertad de bailar con el universo y re-crear nuestra propia existencia. Imaginar, soñar y tejer el cuento, sabiendo que somos también lo imaginado, lo soñado y lo tejido. Un cuento que se cuenta a sí mismo. Y esta es la historia que me narró la abuelita ayahuasca, acerca del lugar de donde vengo, el lugar a donde voy, el lugar en donde estoy. La abuela ayahuasca, y el abuelo tabaco, me enseñaron a recordar, a seguir el hilo de Ariadna en el laberinto de la memoria. Ahí, en las profundidades de uno mismo, se encuentra una llave que nos permite regresar de nuevo con nuestra familia cósmica.

Conclusión de la realidad subjetiva:

La experiencia con la abuelita ayahuasca es bastante intensa, clara y lúcida. Una comprensión bastante profunda te envuelve de manera suave y cariñosa, como el manto de amor de una madre. Seguramente cada persona vive su experiencia de una manera diferente, única y personal, puesto que la abuela ayahuasca te habla a ti personalmente, te habla a tu intimidad, con un lenguaje personal, que sólo tú entiendes. Al ser personal la experiencia, la vivencia se presenta precisamente como una persona. Por cierto, la palabra persona viene del griego <prosopón> que significa máscara y alude a las representaciones teatrales que se realizaban en la antigua grecia, donde los dioses se aparecían en las obras como visitantes de otras realidades. En ese momento no hay duda de que estás siendo visitado por espíritus, por entidades autónomas que tienen personalidad propia, y no solamente como contenidos de la conciencia o la imaginación. Por supuesto, nuestra racionalidad occidental nos prohíbe pensar en estas fuerzas autónomas como entidades reales, puesto que todo lo medimos a la luz del mundo exterior y objetivo y desechamos la experiencia interior y subjetiva como una instancia psíquica carente de verdadera realidad. Pero, ¿qué es la realidad? Para no abrir aquí un inmenso debato filosófico con respecto a la naturaleza de lo real, contentémonos por ahora con la idea de la experiencia. Una experiencia es real en cuanto que la experimentas, sea objetiva o subjetiva, exterior o interior, la realidad se nos presenta únicamente como experiencia. Ahora bien, la experiencia visionaria que te permite la Ayahuasca, sucede dentro de la psique[9] y como tal, sucede dentro del mundo interior, al menos como realidad psíquica. Jung nos habla precisamente de lo inconsciente, como aquella realidad psíquica que se encuentra dentro de nosotros, pero que como es una instancia instintiva e irracional, no nos es comprensible para la conciencia diurna. Así pues, nos dice Jung que “la imagen del mundo exterior nos permite entender todo como efecto de las fuerzas impulsadoras físicas y fisiológicas; en cambio, la imagen del mundo interior nos hace entender todo como efecto de seres espirituales. La imagen del mundo que nos proporciona lo inconsciente es de índole mitológica. En vez de leyes naturales tenemos intenciones de dioses y demonios; en lugar de los impulsos naturales actúan almas y espíritus.”[10] Y, para poder entablar un dialogo con las profundidades de nuestro ser interior, habría que considerar tratar a estas imágenes, estos símbolos y estas fantasías no desde el lenguaje racional de la mente consciente, sino tal y como se nos aparecen a nuestra psique dentro de esa experiencia; como espíritus, de la misma manera que la Abuelita Ayahuasca nos trata a nosotros tal y como somos: personas/máscaras.

1] Rick Strassman, DMT: The Spirit Molecule: A Doctor's Revolutionary Research into the Biology of Near-Death and Mystical Experiences. Además, tiene algunos otros libros que hablan acerca de las experiencias psicodélicas y el llamado <mundo espiritual>; en su libro “Inner Paths to Outer Space: Journeys to Alien Worlds through Psychedelics and Other Spiritual Technologies” habla más al respecto.

[2] El filósofo René Descartes mencionaba que la glándula pineal es la región cerebral donde se sitúa el alma, como mediadora entre la res extensa (el cuerpo y el mundo exterior) y la res cogitans (la conciencia, lo que conoce).

[3] Pongo esta palabra en itálicas para resaltar mis procesos de pensamiento en ese momento. Siempre me ha parecido que la experiencia sensorial es bastante inferior en comparación a los sublimes pensamientos. La experiencia de ayahuasca me mostró la sabiduría del cuerpo, un conocimiento silencioso, no-racional, en el que se aloja parte de nuestro ser. Es decir, no sólo somos cuerpo, no sólo somos mente, no sólo somos espíritu; somos una mezcla de muchos elementos, y hacer caso omiso, o disminuir uno de estos aspectos de la totalidad, es dejar de escuchar parcialmente a nuestro propio ser.

[4] Curiosamente, estos eran animales a los que normalmente no se asocian hábitos carnívoros, como venados, algunos monos, pájaros, jirafas, etc.

[5] Para la psicología profunda de Carl Gustav Jung, existen estructuras primordiales de la psique, que se encuentran profundamente sumergidos en lo inconsciente y que las diversas culturas han representado bajo distintas imágenes. Así pues, para el lenguaje del inconsciente, las figuras de animales son símbolos, que representan alguna parte de la totalidad de la psique. En este caso, el cocodrilo se me apareció como representante de una parte ancestral de lo inconsciente.

[6] Modest proposal, with a laugh.

[7] Dentro del hinduismo a esto se le conoce como el <Velo de Maya>, el tejido de ilusión que crea la diosa para crear un mundo encantado, el mundo fenoménico al que en occidente llamamos <realidad>.

[8] Nuevamente, para las culturas hinduistas, tan fuertemente arraigadas a sus tradiciones espirituales, existe un término para designar el tiempo fenoménico como un juego cósmico, un universo ficticio que crea la divinidad para jugar consigo mismo. A este universo-juego los hinduistas lo conocen como Lila.

[9] Que se deriva del griego Psyche, y que podríamos traducir como “Alma”.

[10] JUNG, C. G. Civilización en transición. Ed. Trotta, 2001. P. 17

Publicado en #RevistaParadoxa edición 11 / julio 2016

VISIONES ESTOICAS SOBRE LA MUERTE

/ Eurístides De la Cruz

the thinker in the dark

En la literatura de la Filosofía estoica es posible encontrar múltiples referencias al tema de la muerte, en este breve escrito se exponen algunas ideas expresadas al respecto por Marco Aurelio, Séneca y Epicteto, filósofos romanos, herederos de la stoa antigua fundada por Zenón, en Atenas hace alrededor de 2,300 años, y presidida en su segundo periodo histórico por Posidonio.

Pronto nos cubrirá a todos nosotros la tierra, luego también ella se transformará y aquellas cosas se transformarán hasta el infinito sucesivamente1, esta idea de Marco Aurelio recuerda el famoso fragmento de “el oscuro de Éfeso”, Heráclito, que evoca al Mundo como un “Fuego siemprevivo que se enciende mesuradamente y mesuradamente se apaga2. En el estoicismo hay una notoria influencia del pensamiento heracliteano, específicamente en su concepción de la Naturaleza a la que los estoicos antiguos prestaron especial atención en la Física, la idea del Devenir como transformación eterna de la naturaleza, asentida por el estoicismo, nos lleva a pensar que al morir seguimos en el mundo, pero transformados en el movimiento de la naturaleza, no ya como humanos sino como huella de que lo fuimos, arrasados por la transformación, que a veces llamamos muerte y no es más que un acontecimiento natural, pero confuso y tormentoso para el egoísmo mortal.

Los estoicos de la etapa romana, escribieron múltiples textos en los que más que ocuparse de las preguntas escatológicas propias del tema de la muerte, atendieron algunas cuestiones éticas sobre cómo conviene actuar durante la vida, cómo asumir sabiamente nuestra naturaleza mortal y vivir dichosamente, sin que la perturbación se vuelva regente del alma. La actitud ética del estoicismo ante la muerte, no es fácil de asumir, porque para ello es necesario serenar el ánimo, inmunizarlo de las pasiones, guiarlo por la Razón; el estoicismo es una actitud ética exigente, pero que da la posibilidad de llevarla a la práctica, de ponerla a prueba.

Ante la muerte dice Marco Aurelio en sus Meditaciones: “Es propio de un hombre dotado de razón comportarse ante la muerte no con hostilidad, ni con vehemencia, ni con orgullo, sino aguardarla como una más de las actividades naturales”3. Sobre este pensamiento filosófico, quizá cuestione el lector que su autor se expresa con ligereza, que es inevitable que el ser humano tema su muerte, se duela y sufra la muerte de otros, le angustie su final; es cierto que la naturaleza humana es pasional, que nuestras acciones son movidas más por las pasiones que por la Razón, pero, ¿nos conviene resignarnos a ello?

Para la Filosofía estoica es fundamental la idea de aceptar la muerte como un evento natural al que no se le puede huir porque a todos alcanza, a algunos más pronto a otros más tarde, así mismo se destaca la absurdidad de la angustia por la muerte, como cuando Epicteto escribió a Meneceno: “mientras nosotros existimos ella no existe, y cuando ella existe nosotros no existimos“. La muerte a todos nos espera, porque desde que nacimos humanos se nos anunció que somos mortales, pero el estoicismo enfatiza en que la necedad de las pasiones humanas se imponen a la visión racional, así el ser humano intenta desentenderse de su mortalidad, gastando la vida como si se fuese a vivir siempre, olvidando la fragilidad vital.

En una carta consolatoria dirigida a Polibio, Séneca alude a la “Codiciosa ilusión del ánimo mortal”4, esa que ocasiona que el ser humano se muestre reacio a aceptar su naturaleza mortal, obstinándose en olvidar su obligatorio destino, pero sin poder huir de su recuerdo porque los sucesos de la vida en un momento o en otro se los rememoran. Aquí es importante destacar que para el estoicismo el recuerdo de que somos mortales es argumento para perseguir la Virtud, la Sabiduría y la Tranquilidad del Alma, a través de una ética en que la Razón guía la vida, no quiere decir que por la inminente llegada de la muerte, la vida misma carezca de sentido, al contrario, para la ética estoica nuestra mortalidad dota de sentido la vida misma, porque comprender la naturaleza y vivir de acuerdo con ella es lo que da al ser humano la Sabiduría, y la muerte es inherentemente natural.

El estoicismo nos invita a reflexionar la muerte como una manera de pensar nuestra existencia natural.En su escrito De la brevedad de la vida, Séneca dice que “Nadie tiene a la vista la muerte, nadie deja de alargar sus esperanzas5. Cosa cierta, pero las esperanzas como los anhelos, no han cambiado nuestra naturaleza mortal.

1. Marco Aurelio, Meditaciones, Editorial Gredos, 2008, Barcelona España, p. 184

2. García Bacca, Los Presocráticos, Fragmentos filosóficos de Heráclito, FCE, 2007, México D.F., p. 241

3. Marco Aurelio, Ob. Cit. p. 190

4. Séneca, Consolaciones, Consolación a Polibio, Alianza, 2008, Madrid, España, p. 165

5. Séneca, De la brevedad de la vida, Jackson INC, Los Clásicos, 1974, México, p. 404

Publicado en #RevistaParadoxa edición 9 / mayo 2016