EL ESPÍRITU DE REBELDÍA Y LA LIBERTAD EN EL PENSAMIENTO DE RICARDO FLORES MAGÓN

/ Eurístides De la Cruz

rfm

Los déspotas no aprecian el inmenso mal que han causado a la Nación con sus intransigencias ridículas. No comprenden los déspotas que el pueblo es un león, que el pueblo es la fuerza, y le vejan y atropellan sus derechos, sin pensar que ese león puede enfurecerse, sin hacer aprecio a que esa fuerza estalle.” (Regeneración, 7 de agosto 1901)

El pensamiento de Ricardo Flores Magón (1873-1918) puede ser replanteado desde un análisis múltiple que considere sus influencias teóricas y contextuales diversas. El clímax de esta exposición lo centraré en repensar dos conceptos fundamentales permanentes en la bibliografía y biografía magonista: El espíritu de rebeldía y la libertad.

Para comprender de una manera más cercana el pensamiento y la obra de Magón, es necesario tener en cuenta algunas características trascendentes de su vida como es el fuerte y constante activismo político que mantuvo desde su temprana juventud hasta su muerte, así también las consecuentes ocasiones que estuvo en prisión en México y los Estados Unidos de América por el mismo objeto, y la dura persecución en la que se vio envuelto a causa de sus ideas políticas enraizadas en el anarquismo.

Por otra parte, cabe resaltar que su oficio periodístico intensificado ante la permanencia dictatorial de Díaz en el poder, se concreta en 1900 cuando junto a otros anarquistas funda el periódico Regeneración y en adelante, sus éxitos como agitador y organizador serán solamente agraviados por el uso de la fuerza militar en contra de su movimiento en ambos lados de la frontera, ya que a pesar de las jugosas ofertas de dinero, propiedad, poder y status que se le presentaron para que calmara su acción revolucionaria, Ricardo fue consecuente con sus ideas y no abandonó la lucha manteniéndose firme hasta el 21 de noviembre de 1922 que fue asesinado en la cárcel de  Leavenworth, Kansas.

Su férrea oposición a la dictadura porfirista, desde antes de la existencia de Regeneración y que fue creciendo conforme escribía, causó un eco importante entre los marginados y explotados mexicanos a lo largo y ancho del país, dando oportunidad a que diversos alzamientos armados organizados emergieran, así como huelgas obreras que incomodaron profundamente a los porfiristas quienes no contentos con las detenciones y clausuras de periódicos manejados por los Magón, presentaron intentos para asesinar a Ricardo.

La brevedad con la que los periódicos revolucionarios magonistas se publicaban sin ser atacados y sus directores encarcelados, dio razón a que incluso Regeneración tuviera varios periodos de inactividad y se publicara desde varios lados del territorio norteamericano (incluyendo Montréal en Canadá), así mismo que otras publicaciones surgieran como complementos de aquel, tal es el caso del Hijo del Ahuizote (1903) que le acarrearía a Ricardo su tercera vez en prisión junto con su hermano Enrique y Juan Sarabia.

La fundación del Partido Liberal Mexicano y los manifiestos que éste diera a conocer, así como sus calculadas acciones, permitieron que la lucha se generalizara y por otro lado que la persecución hacia Ricardo y sus compañeros se volviera aún más cruel; en 1906 llamó el PLM desde San Luis Misouri a rebelarse contra la dictadura porfirista, lo cual de inmediato presentó resultados y Magón buscó trasladarse a la frontera sur estadunidense donde ya se encontraba organizada una rebelión armada, por lo cual en colusión los gobiernos vecinos le pusieron una cacería para detenerlo ofreciendo 25 mil dólares de recompensa, y finalmente en 1907 fue detenido durante casi 3 años en Arizona.

En 1910, reapareció Regeneración editado desde Los Ángeles, y en 1911 es arrestado nuevamente junto a su hermano Enrique condenados a 23 meses de prisión en la isla McNeil, Washington. A su salida, continuó con sus acciones políticas ya no sólo dirigidas hacia el porfirismo, sino que el PLM se asumió abiertamente anarquista, oponiéndose también a Madero que ocupaba la presidencia, y posteriormente a todos aquellos que pretendieron o lograron hacerse del poder republicano, incluyendo las cámaras de representantes, e incluso arremetió contra Villa y Carranza por sus afanes de poder y riquezas olvidándose de una verdadera revolución que cambiara de fondo las relaciones sociales.

El Partido Liberal Mexicano, no fue propiamente un partido político al estilo de los conocidos, pues no buscaba ocupar poder alguno dentro del aparato republicano, sino que destacaba por una agrupación opositora a cualquier tipo de dominación económica o humana, adhirió a sus filas destacados revolucionarios que tuvieron participación en movimientos como la rebelión de Chihuahua en 1906, la de Acayucan, Veracruz, Casas Grandes Chihuahua en 1908, Viesca en Coahuila, 1909 en Valerdeña Durango, 1910 en  Janos, Chihuahua, así como en las rebeliones yaquis que estuvieron vinculadas al magonismo, y también los pueblos rebeldes mayas en Yucatán recibieron de su apoyo.

Hay que remarcar que miembros del PLM participaron como dirigentes en las huelgas, incluidas las de la minera de cobre en Cananea, Sonora (contra las injusticias laborales, y reclamando 8 horas de jornada), huelga reprimida con apoyo de soldados estadunidenses; también miembros del PLM estuvieron activos en la huelga textil de 1907, extendida a Puebla, Atlixco, Tlaxcala, Veracruz y Puebla, por la que se llamó a la huelga general en fábricas de Jalisco, Querétaro, Oaxaca y el DF, con un total de 93 fábricas paralizadas, a la que se sumaron los obreros de Río Blanco el 6 de enero de 1907, lo que atrajo 3 días de matanza militar hacia los huelguistas.

Las ideas magonistas

Ricardo Flores Magón contó con una sólida preparación en el ámbito intelectual, desde sus primeros contactos con el positivismo, hasta su acercamiento a las obras de socialistas revolucionarios y anarquistas entre los que destacaron Proudhon, Bakunin, Marx y Malatesta. Sin embargo la obra literaria de Magón nos da cuenta de que no fue un mero repetidor de lo ya expuesto por otros teóricos revolucionarios que le antecedieron, sino que desarrolló un pensamiento político y social propio en el que incluyó contextos y circunstancias propias del territorio en el que se desenvolvió, incluyendo en su discurso temas como la migración a causa de las injusticias, la marginación a los indígenas y el imperialismo de los yanquis.

La obra de Magón, es accesible sobre todo a partir de sus publicaciones periódicas como crítico de la situación social, en Regeneración, El hijo del Ahuizote y El colmillo público, siendo los más destacados; así también escribió dos dramas de contenido social: “Tierra y Libertad” y “Verdugos y Víctimas”. En los apartados siguientes expondré lo relativo a dos ideas clave para entrar al pensamiento magonista: la rebeldía y la libertad.

El espíritu de rebeldía

Ricardo pregonó ante todo con el ejemplo, su teoría fue llevada a la práctica por él mismo y sus compañeros de lucha, y aún cuando hablamos de su concepción de rebeldía es preciso puntualizar que se trata en sus ideas de un concepto central. Su firme oposición a cualquier tipo de dominación para el favor de unos cuantos y la desgracia de muchos, es el mejor ejemplo para enunciar, pero ¿exactamente de qué hablaba Magón cuando enarbolaba la rebeldía como fundamental para el ser humano ante el estado de cosas latente?

En 1910 escribió: “De la masa esclava y enlodada surgen los rebeldes; de un mar de espaldas surgen las cabezas de los primeros revolucionarios” (Regeneración). Del anterior extracto es posible detectar que Magón considera a la rebeldía como algo que habrá de surgir a partir de un hastío hacia lo establecido con arbitrariedad, puesto que rebelarse es postrarse de manera decisiva ante una situación de opresión, y constantemente Magón dirige su discurso a la esclavitud proletaria, a aquellos que conscientes de su marginalidad no se atreven aún a enfrentarse a su opresor para liberarse del yugo.

Desde su temprano activismo político, Ricardo llamó a un desconocimiento de las oficialidades con las que los poderosos argumentan y perpetúan la injusticia, cuando protesta a los intentos reeleccionistas de Díaz lo hace radicalmente, no convocando a ningún frente que vaya a competir por la presidencia, mucho menos promoviendo la emisión del voto, él señala claramente al enemigo, un enemigo que descansa sobre las bases de lo social, las relaciones entre los seres humanas fundadas bajo la desigualdad económica y el desconocimiento de los derechos políticos y sociales de todos por igual.

En 1910 también escribe: “La ley es yugo, y el que quiera librarse del yugo tiene que quebrarlo. La ley es un freno, y con frenos no se puede llegar a la libertad…Las libertades conquistadas por la especie humana son la obra de los ilegales de todos los tiempos que tomaron las leyes en sus manos y las hicieron pedazos. Rebeldía y legalidad son términos que andan de la greña” (Regeneración).

La rebeldía no se queda pues para Magón en oponerse a un hombre o un grupo de hombres en específico, es por el contrario un accionar permanente contra lo injusto que pueda ocurrir en la esfera social, y para Ricardo como para los anarquistas, la injusticia existe mientras exista el orden establecido por la voluntad del más poderoso y se pisoteé la dignidad de cualquier ser humano. Así, desde su pensamiento, la ley o todo aquello que proviene de decretos es la manera de restringir libertades y aprobar arbitrariedades, es el arma de quienes detentan la riqueza y de quienes se favorecen con su lugar dentro de ese orden, por eso Magón no detuvo sus convicciones de hacer frente a lo establecido a fin de preparar el terreno para una sociedad fundada en relaciones diferentes.

Por el mismo año redactó a modo de respuesta a quienes consideraban utópica su visión de la realidad deseable para la humanidad, además de mostrar su distancia hacia las formas gubernamentales de la actuación política, reafirmando su postura anarquista a favor de la rebeldía:  “¿Quiénes fueron los ilusos? ¿Quienes fueron los utopistas? Ellos lo fueron, los maderistas que creyeron conquistar en un abrir y cerrar de ojos la silla presidencial para su flamante amo. Creyeron esos ilusos que con comprar miles de fusiles y llamar al pueblo a que los tomase para sentar a Madero en la Presidencia de la República, bastaba para tener asegurado el triunfo. Torpe ilusión. Se necesita algo más que fusiles para que un pueblo se levante. Se necesita que el espíritu de rebeldía haya prendido bien en los cerebros de los oprimidos, y para que ese espíritu de rebeldía se manifieste, es preciso que una propaganda eficaz la cultive.”

El final del pasaje anterior es más que conciso, el espíritu de rebeldía no es únicamente una oposición ni una lucha aleatoria, por el contrario incluye un conocimiento claro de los motivos por los cuales rebelarse así como objetivos determinados para emprender la lucha. Magón no sólo justifica la acción armada, sino que la considera como imprescindible para obtener éxito en la revolución, pero lo que no justifica es aquella acción armada carente de objetivos desprendidos de los egoísmos personales o idolatrías, solamente está a favor de aquella lucha que reivindica la verdadera libertad y la verdadera justicia.

Para complementar lo anterior, enunciaré dos fragmentos correspondientes también al año de 1910:

¡Arriba, proletario consciente; arriba hermano! En estos momentos muchos proletarios están sobre las armas; pero no saben lo que hacen, o, mejor dicho no saben para quien trabajan, como dice el vulgar adagio. Tú, que conoces los intereses de tu clase; tú, que sabes lo que necesitan los pobres, corre a decirles: “Compañero, para conquistar la libertad y felicidad se necesita algo más que un corazón bravo y un arma en la mano: se necesita una idea en el cerebro”[1].

Un barco sin brújula en la inmensidad del océano, eso es el revolucionario que no cuenta más que con su arma y su valor. El barco puede luchar contra las olas, puede sostenerse contra los vientos; pero, ¿Cómo orientarse para llegar al puerto si falta la brújula?. El revolucionario entonces, no sabe para qué mata, como el hacha no sabe para qué derriba el árbol.[2]

Así, Magón reafirma que las acciones revolucionarias requieren de algo más que sólo disposición para liarse en un campo de batalla, y eso es el pensamiento subversivo, las ideas verdaderamente revolucionarias que son capaces de dirigir el curso de una lucha real contra la explotación y la injusticia que permita liberar por completo al ser humano de las vejaciones que es objeto para el favor de sus opresores.

La libertad

Para Magón la idea de libertad reside fundamentalmente en la comprensión de una autonomía en la que  lo económico, lo político y lo social no excluye a nadie, sino que toma en cuenta que la igualdad es un principio ineludible para hablar propiamente de libertad. La tierra como bien común y de la que ningún individuo está exento, aniquilando la vieja idea de la propiedad privada, es la raíz de una libertad que se complementará con los derechos políticos en el pensamiento magonista.

Otra de las características de su concepto de libertad, reside en que la libertad es un fin, por el que el pueblo ha de pelear una vez consciente de los principios que establecen el régimen de injusticias; el desconocimiento de las fronteras territoriales así como de toda ley que restrinja la vida de los seres humanos y se encuentre defendida por autoridad alguna.

La discordia es una idea ligada a la de libertad, dado que es por la discordia existente en las relaciones sociales que el oprimido se lanza a la acción para conquistar su libertad, y es ahí donde una lucha armada como un recurso final es concebida como la vía más propicia para lograrlo.

En 1910 escribió sobre la pobreza y su vínculo con la libertad: “La libertad, la justicia, el derecho nada significan para el pobre, ni significarán nada mientras, para comer él y su familia, necesiten depender de un amo. Cuando la tierra sea del pobre entonces será libre, porque dejará de ser pobre.” Aquí es posible divisar la influencia anarquista sobre el valor del uso de la Tierra como medio para alcanzar la libertad, sobre todo en su contexto, un México en el que había descomunales cacicazgos y diversas formas de esclavitud, de hecho la consigna ¡Tierra y Libertad!, tan asociada a Zapata debe su razón a Magón.

Puntualmente, Ricardo deja en claro varias ocasiones que la Libertad no puede ser alcanzada ejerciendo el voto en las urnas, ni mucho menos cambiando a los hombres del poder se logrará obtener aquella, por ello remarca que la libertad económica es la base de todas libertades, una condición sin la cual no puede haber libertad alguna. “Cuando vosotros estéis en posesión de la tierra tendréis libertad, tendréis justicia, porque la libertad y la justicia no se decretan; son el resultado de la independencia económica, esto es, de la facultad que tiene el individuo de vivir sin depender de un amo, esto es, de aprovechar para sí y para los suyos el producto íntegro de su trabajo.” (Regeneración, 1910)

Sin duda, el pensamiento de Flores Magón es libertario, pues es la libertad el pilar no sólo de su activismo periodístico, sino el de su vida misma, pues aún cuando conoció la cruda privación de la libertad en las tantas cárceles que visitó durante su revolucionaria vida, no desfalleció en la búsqueda activa por conquistarla, oponiéndose a los determinismos no sólo del país mexicano sino del vecino Estados Unidos, y tomó la bandera de todos los oprimidos incluidos los migrantes que se ven obligados a buscar fortuna fuera de sus lugares de origen por las injusticias existentes, y así se aferró con conocimiento de causa a la idea de Libertad consistente en que cada quien tenga acceso a lo necesario para una vida digna basada en la equidad y la solidaridad con sus semejantes; y aún cuando fue acusado de utopista y peligroso revolucionario, no pudo haber aceptado una idea distinta de Libertad, sus logros nos dan cuenta de que utópico no fue, fue consecuente y dio muestras innegables de rebeldía, y claro que fue peligroso, sobre todo para aquellos que gozaban de privilegios a causa de la miseria de otros.

Flores Magón, R. La revolución mexicana, compilación de artículos y discursos, México, Editores Mexicanos Unidos, 1995

www.archivomagon.org

Flores Magón, R. Escritos escogidos de Ricardo Flores Magón, Biblioteca Libertaria de Irvine

[1]      R. Flores Magón, La revolución mexicana, compilación de artículos y discursos, México, Editores Mexicanos Unidos, 1995, pp. 51-52

[2]      Ibídem

Publicado en Fanzine El Programa y #RevistaParadoxa edición 11

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