VISIONES ESTOICAS SOBRE LA MUERTE

/ Eurístides De la Cruz

the thinker in the dark

En la literatura de la Filosofía estoica es posible encontrar múltiples referencias al tema de la muerte, en este breve escrito se exponen algunas ideas expresadas al respecto por Marco Aurelio, Séneca y Epicteto, filósofos romanos, herederos de la stoa antigua fundada por Zenón, en Atenas hace alrededor de 2,300 años, y presidida en su segundo periodo histórico por Posidonio.

Pronto nos cubrirá a todos nosotros la tierra, luego también ella se transformará y aquellas cosas se transformarán hasta el infinito sucesivamente1, esta idea de Marco Aurelio recuerda el famoso fragmento de “el oscuro de Éfeso”, Heráclito, que evoca al Mundo como un “Fuego siemprevivo que se enciende mesuradamente y mesuradamente se apaga2. En el estoicismo hay una notoria influencia del pensamiento heracliteano, específicamente en su concepción de la Naturaleza a la que los estoicos antiguos prestaron especial atención en la Física, la idea del Devenir como transformación eterna de la naturaleza, asentida por el estoicismo, nos lleva a pensar que al morir seguimos en el mundo, pero transformados en el movimiento de la naturaleza, no ya como humanos sino como huella de que lo fuimos, arrasados por la transformación, que a veces llamamos muerte y no es más que un acontecimiento natural, pero confuso y tormentoso para el egoísmo mortal.

Los estoicos de la etapa romana, escribieron múltiples textos en los que más que ocuparse de las preguntas escatológicas propias del tema de la muerte, atendieron algunas cuestiones éticas sobre cómo conviene actuar durante la vida, cómo asumir sabiamente nuestra naturaleza mortal y vivir dichosamente, sin que la perturbación se vuelva regente del alma. La actitud ética del estoicismo ante la muerte, no es fácil de asumir, porque para ello es necesario serenar el ánimo, inmunizarlo de las pasiones, guiarlo por la Razón; el estoicismo es una actitud ética exigente, pero que da la posibilidad de llevarla a la práctica, de ponerla a prueba.

Ante la muerte dice Marco Aurelio en sus Meditaciones: “Es propio de un hombre dotado de razón comportarse ante la muerte no con hostilidad, ni con vehemencia, ni con orgullo, sino aguardarla como una más de las actividades naturales”3. Sobre este pensamiento filosófico, quizá cuestione el lector que su autor se expresa con ligereza, que es inevitable que el ser humano tema su muerte, se duela y sufra la muerte de otros, le angustie su final; es cierto que la naturaleza humana es pasional, que nuestras acciones son movidas más por las pasiones que por la Razón, pero, ¿nos conviene resignarnos a ello?

Para la Filosofía estoica es fundamental la idea de aceptar la muerte como un evento natural al que no se le puede huir porque a todos alcanza, a algunos más pronto a otros más tarde, así mismo se destaca la absurdidad de la angustia por la muerte, como cuando Epicteto escribió a Meneceno: “mientras nosotros existimos ella no existe, y cuando ella existe nosotros no existimos“. La muerte a todos nos espera, porque desde que nacimos humanos se nos anunció que somos mortales, pero el estoicismo enfatiza en que la necedad de las pasiones humanas se imponen a la visión racional, así el ser humano intenta desentenderse de su mortalidad, gastando la vida como si se fuese a vivir siempre, olvidando la fragilidad vital.

En una carta consolatoria dirigida a Polibio, Séneca alude a la “Codiciosa ilusión del ánimo mortal”4, esa que ocasiona que el ser humano se muestre reacio a aceptar su naturaleza mortal, obstinándose en olvidar su obligatorio destino, pero sin poder huir de su recuerdo porque los sucesos de la vida en un momento o en otro se los rememoran. Aquí es importante destacar que para el estoicismo el recuerdo de que somos mortales es argumento para perseguir la Virtud, la Sabiduría y la Tranquilidad del Alma, a través de una ética en que la Razón guía la vida, no quiere decir que por la inminente llegada de la muerte, la vida misma carezca de sentido, al contrario, para la ética estoica nuestra mortalidad dota de sentido la vida misma, porque comprender la naturaleza y vivir de acuerdo con ella es lo que da al ser humano la Sabiduría, y la muerte es inherentemente natural.

El estoicismo nos invita a reflexionar la muerte como una manera de pensar nuestra existencia natural.En su escrito De la brevedad de la vida, Séneca dice que “Nadie tiene a la vista la muerte, nadie deja de alargar sus esperanzas5. Cosa cierta, pero las esperanzas como los anhelos, no han cambiado nuestra naturaleza mortal.

1. Marco Aurelio, Meditaciones, Editorial Gredos, 2008, Barcelona España, p. 184

2. García Bacca, Los Presocráticos, Fragmentos filosóficos de Heráclito, FCE, 2007, México D.F., p. 241

3. Marco Aurelio, Ob. Cit. p. 190

4. Séneca, Consolaciones, Consolación a Polibio, Alianza, 2008, Madrid, España, p. 165

5. Séneca, De la brevedad de la vida, Jackson INC, Los Clásicos, 1974, México, p. 404

Publicado en #RevistaParadoxa edición 9 / mayo 2016

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