DONDE SE VIOLENTA LA COMUNICACIÓN LIBRE NO HAY DEMOCRACIA

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Un informe presentado este año por la Federación Internacional de Periodistas, registra 120 asesinatos de periodistas en México desde el año 1990 a la fecha, cifra por debajo únicamente de Filipinas e Irak; estos datos evidencian que el panorama para ejercer el periodismo libre en México es desolador, en el común de los ataques los gobiernos responsabilizan a grupos del crimen organizado como los perpetradores, proceder habitual incluso cuando ya han existido amenazas por parte de funcionarios públicos, esto porque la comunicación libre es vista como la enemiga de suntuosos intereses políticos y económicos.

Reporteros Sin Fronteras en su clasificación de la libertad de prensa en el mundo, identifica a México ser “el país más mortífero del continente americano. Asesinatos, secuestros, agresiones y amenazas se multiplicaron en un clima de impunidad casi total”, debido a la colusión de autoridades políticas y administrativas con el crimen organizado. Se destacó que las garantías de protección a periodistas y defensores de los derechos humanos no es adecuada a las necesidades. La clasificación identificó además que “el paisaje mediático mexicano sigue caracterizándose por su falta de pluralismo en el área televisiva y por la vulnerabilidad de las radios comunitarias, que a menudo carecen de frecuencias legales y padecen procesos legales“.

La libertad de pensamiento y expresión como la libertad de informarse son valores fundamentales para la vida democrática, si se violentan ya no hay coherencia para llamarlo democracia. Actualmente el tema de los ataques a comunicadores (as) en México ha captado atención internacional, debido a su alarmante aumento ante la plena impunidad característica del sistema de justicia mexicano, lo que sucede en Veracruz especialmente ha consternado a la prensa mundial, ya que se registran 17 periodistas asesinados tan sólo en un lapso de 4 años.

En la edición número 40 del periódico revolucionario Regeneración, impresa el 31 de mayo de 1901, el periodista Ricardo Flores Magón expuso una explicación fundamental del problema de las persecuciones a la prensa que sigue tan vigente en antaño como ahora, dice así:

Los gobiernos justificados, aquellos cuyos actos y cuya conducta responden a la opinión general y al sentimiento público, no temen ni pueden temer a la prensa. Esta puede reducirse a dos clases: periódicos que se inspiran en las ideas generales, que censuran lo que pugna con el modo de pensar del país y enderezan sus vuelos hacia aquellos ideales que representan las aspiraciones nacionales, y periódicos que, haciéndose eco de sentimientos personalistas, representan una pasión y no una idea: los primeros no son de temer para un gobierno honrado; los segundos, por si solos, y sin necesidad de presiones, de persecuciones, de atropellos a la ley, caen en el desprestigio y sólo llevan consigo la simpatía de los apasionados.

Pero cuando los gobiernos son oligárquicos; cuando representan sólo una banda famélica, enseñoreada de los asuntos públicos, cuando la opinión es menospreciada y las libertades sólo existen en el papel, entonces el periódico de combate significa una impertinente censura que es preciso enmudecer, porque la verdad suena mal siempre en los oídos de los culpables por alto que sea su pedestal, por acostumbrados que estén a la lisonja, por refinada que esté la adulación y por desposeído que esté el país del sentimiento del honor y de la corrección en asuntos públicos.”

Las palabras de Magón, dan en la esencia del problema que sufre la prensa libre por vía de los gobiernos, un gobierno popular no necesita de aduladores porque sus hechos hablan por sí mismos y es el pueblo quien decide su propio destino, pero un gobierno autocrático siempre busca rodearse de la protección mediática de la gran industria comunicativa para que esté a la defensa de sus intransigencias y arbitrariedades.

El gobierno mexicano actualmente en sus diferentes niveles es partícipe de ese proceder autoritario, fomenta una comunicación que no es periodismo sino meras relaciones públicas que protegen la corrupción y todo tipo de injusticia, pero y, ¿qué hacen con la expresión incómoda de medios y periodistas libres?, amenazarla, atacarla, criminalizarla, asesinarla; para el gobierno autoritario la comunicación libre, emergida desde abajo no merece respeto, es un enemigo a destruir, para nosotros y nosotras, que defendemos el ideal libertario, la comunicación libre es una acción directa imprescindible para construir una mejor sociedad.

Estas condiciones que se nos presentan en las diversas latitudes, no ameritan ser motivo de desilusión, sino de lucha, porque la persecución a los medios y comunicadores (as) libres no es exclusivo de nuestro tiempo, ha sucedido en todos los tiempos y contextos, en respuesta, si ellos quieren que nos desmovilicemos, organicémonos aún más, si quieren que nos debilitemos, fortalezcámonos más; una democracia sin comunicación libre no es democracia y si queremos construirla defendamos nuestra expresión, nuestra libertad y la integridad de quienes sí nos informan, seamos artífices de esa sociedad libre y justa que no conviene a las élites porque pone en riesgo sus vergonzosos privilegios, bien se sabe que un pueblo informado se convierte en un pueblo organizado, el gobierno por su parte quiere un pueblo desinformado y desorganizado, débil ante la tiranía, sumiso y ensordecido por verdades oficiales.

Publicado en #RevistaParadoxa edición 8 / abril 2016

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