MÉXICO ENTRE REJAS Y MASACRES

AYOTZIVIVE

/ Grupo de trabajo “No estamos todxs”

La noche de Iguala destapó la enorme fosa común que es México. La desaparición de 43 estudiantes y el asesinato de 6 personas por manos de policías, en la noche del 26 de septiembre de 2014, confirmó lo que todos en el país ya sabían: policía, narco, políticos y grandes empresarios son parte de una misma pandilla de criminales. El terror que se desató contra los normalistas aclaró al mundo cuál es la forma de dominación del capitalismo en este rincón de mundo una explotación brutal acompañada por una represión sin frenos, muchas veces externalizada a grupos criminales, mano de obra del gran capital (lícito e ilícito).

Al mismo tiempo, la fuerza de los normalistas de Ayotzinapa, varias veces víctimas de la violencia del Estado Mexicano, y la de los familiares de los desaparecidos dio impulso a un movimiento popular que posicionó con cierta visibilidad a los más de 23,000 desaparecidos y 130,000 asesinatos en el país de los últimos 9 años (datos de fuentes institucionales). Ya es notorio que en México se está dando una cruel guerra de los de arriba contra l@s de abajo para acapar sus recursos, territorios, espacios de vida y venderlos en el mercado global.

En Chiapas, de donde escribimos, todo eso ya es sabido. La masacre de civiles, la represión por manos de paramilitares y bandas criminales y el asesinato político son herramientas utilizadas por siglos contra los pueblos indígenas en resistencia y especialmente, en los últimos 20 años, contra el EZLN y sus simpatizantes. Los dispositivos de aniquilación son hoy en día acompañados por otras formas de contra-insurgencia – que implican un costo político menor para los gobiernos – cuales los desplazamientos, el aislamiento mediático, los programas asistencialistas y los conflictos intracomunitarios generado ad hoc por operadores locales de los partidos políticos o de las empresas. A eso le llamamos guerra integral de desgaste, cuyo objetivo es fomentar a largo plazo la deserción y el agotamiento entre las filas del EZLN y, una vez debilitada esa organización revolucionaria, para hacerse de los territorios indígenas, ricos en biodiversidad, minerales y petróleo.

Lo que nos toca, como Grupo de Trabajo “No Estamos Todxs”, un colectivo que trabaja con pres@s en lucha en las cárceles de Chiapas, es hacer de los reclusos unos focos de rebeldía y organización, aunque mínima, para resistir en esta guerra total. Cabe mencionar que nos enfrentamos a dos tipos de detenciones, ambas utilizadas para el control y el sometimiento político de la organización de l@s de abajo: la detención de activistas politizad@s, militantes de organizaciones campesinas y populares que estorban en los planes locales de “desarrollo” económico; y la detención masiva de indígenas pobres, a través de un sistema colonial de policía y de administración de la justicia, que permite la cacería y el encierro de analfabetos, tirando por años en las celdas a aquellos que no pueden pagar la mordida del policía que los detuvo, del juez y del abogado.

En ese sentido es paradigmático el caso de Alejandro Díaz Sántiz, preso desde hace 16 años por no haber sabido defenderse en castilla de una acusación de homicidio. Alejandro se ha politizado en la cárcel, hoy es un vocero de l@s detenid@s del Penal de San Cristóbal, se ha adherido a la Sexta Declaración del EZLN y sus denuncias cuentan los atropellos de las autoridades carcelarias contra l@s intern@s. Igual son muestra de ese mal sistema los compañeros presos de San Sebastián Bachajón: Juan Antonio Gómez Silvano, Mario Aguilar Silvano y Roberto Gómez Hernández, encerrados por ser parte de una organización de la Sexta, activos en la búsqueda de la justicia del asesinato de su compa Juan Carlos Gómez Silvano, acribillado en una emboscada por policías de Chilón, mismos que detuvieron a los tres el 16 de septiembre de 2014.

Y para l@s que no l@s doblega la cárcel, vuelve la bala, la masacre, como forma última de sometimiento: recordamos así, entre much@s, a Juan Vásquez Guzmán, ejecutado a los 32 años en su casa en Bachajón, porque no se rindió al dinero y las órdenes de aprehensión. Pero si la vida es viva y aún no se halla completamente en las manos mortiferas del capitalismo se lo debemos también a ell@s, l@s que faltan, l@s desaparecid@s, l@s caíd@s y l@s encerrad@s.

No l@s olvidemos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s