LA RESISTENCIA MAGISTERIAL, EL MOVIMIENTO POPULAR Y LAS FORMAS SUPERIORES DE LUCHA

Fuente: El Insurgente, PDPR-EPR

plantón monumento revoluciónLa lucha contra la privatización de la educación pública que han emprendido los trabajadores de la educación se ha prolongado a lo largo de nueve meses, nueve meses de lucha magisterial-popular y el gobierno prooligárquico se mantiene en la imposición de una de las exigencias de la oligarquía y el capital monopolista transnacional.

Nueve meses de lucha de los trabajadores de la educación que se han transformado en nueve meses de enseñanza y educación política-popular no sólo para quienes desde la CNTE han levantado las banderas de lucha en defensa del derecho a la educación para el pueblo, la enseñanza es para todos aquellos que se autodefinen luchadores sociales y defensores de las causas populares.

El gobierno antipopular apostó al desgaste y cansancio de los inconformes para generar desmovilización y frustración, sin embargo, ni una ni otra cosa, el tiempo se transformó en resistencia popular y en movilización permanente transfigurando las demandas gremiales en populares al amalgamarse exigencias del gremio educativo, padres de familia, estudiantes y sectores populares.

Desde el gobierno represivo se promovió compaña mediática para deslegitimar la lucha de los trabajadores de la educación, linchamiento político que se reforzó con la campaña de desprestigio y vilipendios de las diferentes corporaciones empresariales y el ataque intermitente en los monopolios de la comunicación tuvo y ha tenido el fin de crear las condiciones para una escalada represiva, sin embargo, la dignidad y la persistencia es la respuesta desde el movimiento.

La represión ha estado presente en diferentes modalidades, en diferentes regiones del país y ejercida por los diferentes niveles de gobierno. Desde el Estado y desde los gobiernos con supuesta identidad de izquierda se ha reprimido bajo diferentes argumentos y artificios publicitarios se ha pretendido primero desdibujar el acto represivo y descubiertos, justificarlo. La represión es represión independientemente de su variante y argumentación político-jurídica que se haga, el hecho demuestra una sola cosa, los diferentes gobiernos se rigen sobre las mismas leyes de funcionamiento del Estado burgués mexicano y éste está concebido para imponer la voluntad de la oligarquía al pueblo.

El movimiento magisterial con el paso del tiempo se transformó en magisterial-popular y en esa medida es necesario sacar las debidas enseñanzas de este proceso de lucha que está llegando al final de una etapa y entra en un proceso de reacomodo de fuerzas para iniciar un nuevo periodo de lucha:

-El movimiento magisterial-popular por la defensa de la educación pública, contra la privatización de la educación, por la defensa del derecho constitucional de educación para el pueblo y por la defensa de los derechos sindicales y laborales enfrenta a toda la estructura del Estado burgués, a las exigencias de la oligarquía mexicana y del capital monopolista transnacional.

Esto explica la actitud beligerante de los monopolios de la comunicación que expresan exigencias, voluntad e intereses de la oligarquía mexicana, que públicamente da la cara el empresario Claudio X González en alianza con Emilio Azcárraga Jean.

Queda explicada también la actitud de funcionarios y políticos de toda laya que han cerrado filas en torno a una reforma, y luego a una ley que a todas luces es antipopular al pulverizar el derecho a la educación para el pueblo. ¿Ignorancia pura? Para nada, de ese lado hay claridad de los objetivos e intereses que se abrazan. Así el poder Legislativo queda desnudado en su verdadera esencia, quienes lo conforman, salvo contadas excepciones, no representan los intereses populares, sirven al capital y con sus actos indican su papel de cancerberos de los intereses oligárquicos.

-Desde el Estado, el charrismo y el oportunismo- neo oportunismo desde un principio se trató de reventar el movimiento sumando fuerzas en la campaña de desprestigio, y cuando el movimiento se generaliza alcanzando a incorporar a más de 600 mil trabajadores de la educación se promovió la represión administrativa, el asesinato selectivo, la represión masiva y se agitan las banderas de no “afectar derechos de terceros”, repitiendo como loros lo que desde el Estado se promueve, escupiendo lo que el chacal de Acteal –Chauyffet- da como argumentos, asesino de Estado que desde su posición sigue ejerciendo y planificando la represión contra los trabajadores de la educación.

Quedan desnudadas las posiciones derrotistas que argumentaban la necesidad de nuevas formas de lucha que superaran el “marchódromo”, posiciones oficialistas presentadas con careta de progresistas, lo único que promulgaban era la conciliación de clases y el sometimiento al charrismo de los trabajadores de la educación. El derecho de la educación sólo se puede defender desde la lucha y la resistencia popular, con dignidad y combatividad.

-El movimiento adquirió carácter popular a partir de la solidaridad e incorporación a la lucha por parte de padres de familia, estudiantes de diferente nivel, comunidades, pueblos y organizaciones populares que amalgamaron demandas en un mismo pliego de demandas.

Esta alianza y coordinación –aunque temporal- indica el camino que se debe seguir para enfrentar exitosamente a un gobierno antipopular y prooligarca, quedando de manifiesto que el pueblo no es el beneficiario de las medidas que se han avalado en el poder Legislativo a exigencia de la oligarquía a través de un pacto mafioso entre las cúpulas de los tres principales partidos políticos y el gobierno antipopular.

Estas enseñanzas generales nos deben permitir desbrozar el camino para poder articular la resistencia popular combativa en nuevas oleadas, porque en un año de gobierno priísta no se ha dado un cambio sustancial con respecto a la política que desarrollaron los gobiernos panistas.

Desde nuestra trinchera de lucha hacemos el presente análisis con el único propósito de intercambiar ideas, análisis, reflexiones y juntos encontrar los mejores caminos para la lucha popular. ¡No que no!, gritarán los políticos de oficio, las plumas mercenarias y las voces oficiosas, pero por mucho que se desgarren las vestiduras, somos parte de la resistencia popular, parte de las luchas que libra nuestro pueblo y consideramos que nuestra voz y pensamiento la debe conocer nuestro pueblo. Para los politicastros, los políticos de oficio prooligarcas, para las teclas y plumas mercenarias y oficiosas el frío repudio popular.

Si la presente lucha por la defensa de la educación pública implica enfrentar todo el aparato represivo del Estado, la exigencia de la oligarquía y del capital monopolista transnacional la reflexión indica que se debe explorar la posibilidad de recurrir a formas superiores de lucha que permitan al movimiento persistencia, combatividad y continuidad política.

Cuando hablamos de formas superiores de lucha no la reducimos al absurdo maniqueo de la expresión de “buenas o malas”, de “inferiores-negativas y superiores-positivas” formas de lucha, eso es reduccionista y parte de una premisa subjetivista. Por experiencia histórica y práctica sabemos que el movimiento de masas siempre enfrenta la represión y la burocracia en el Estado que a través de todos los mecanismos se ejerce la represión para desmovilizar y generar la frustración, ese es el límite de la lucha si no se arriba a formas más complejas y superiores de organización de lucha.

En el terreno de la lucha de clases no hay lugar para las buenas intenciones, para las medias tintas, desde el Estado no las hay, está empeñado en imponer la voluntad oligarca que implica la defensa de los intereses transnacionales. ¿O acaso los asesinatos de profesores en diferentes partes del país es un juego?, ¿La represión constante contra diferentes contingentes magisteriales es una partida de ajedrez? No señores, a la represión sólo se le enfrenta con medidas organizativas y una voluntad de combatir firme, de lo contrario se apela a la espontaneidad de las masas y se pone éstas a merced de la represión.

En esta larga jornada de lucha queda más que claro que la falta de homogeneidad política lleva impregnada la ausencia de unidad de acción. La unidad y homogeneidad política sigue siendo una necesidad estratégica, entendiendo a ésta como resultado del análisis, la reflexión y la evaluación objetiva de lo que se ha hecho, cómo se ha realizado y sobre todo pasando por el tamiz de la crítica los resultados obtenidos. La homogeneidad política permite programa de acción conjunto, estrategia y táctica únicas que permite identidad y desarrollo en los métodos de lucha.

No se trata de separar los diferentes aspectos de la lucha magisterial-popular, de luchar a final de cuentas por separado cada quien con sus propias demandas. La defensa de la educación pública y de la lucha contra la privatización no se contraponen para nada en la lucha contra la democratización del sindicato, con la lucha contra el charrismo sindical, en sí ambas son expresión de una misma lucha, luego entonces ¿Por qué separarlas en programas diferentes de lucha? Por el contrario es tiempo de tomar por asalto la madriguera charra y democratizar por la vía de los hechos el sindicato que ha escamoteado los derechos de los trabajadores de la educación, el charrismo es el instrumento de opresión política del Estado mexicano.

La lucha del magisterio en lugar de separar las demandas populares de las gremiales, debe procurar la conformación de un mismo programa de lucha, enarbolar las mismas banderas de lucha y en lugar de hacer una separación para no perder la “pureza” gremial lo que se requiere es generalizar la lucha magisterial-popular en un mismo torrente de protesta, de lucha, de exigencias y de combate contra el gobierno antipopular y represivo.

Si algo se ha comprobado en esta jornada de lucha es que, el desgaste por el cual optó el gobierno y sus instituciones e instrumentos como el charrismo sindical no tiene efecto en la medida que se impulsa y desarrolla la politización masiva no sólo en el los trabajadores de la educación, sino en amplios sectores populares, por ende, la denuncia política y las acciones políticas de masas deben abrir paso a su generalización en el plano estatal y nacional. Éstas constituyen una forma de educación política de las masas.

Por consecuencia, la resistencia popular debe diversificarse para transformarse en una resistencia popular combativa donde trabajadores de la educación con el pueblo enarbolen las mismas banderas de lucha, donde las formas de organización y lucha adquieran otra carácter, sean cualitativamente expresión de un nuevo desarrollo de la lucha de clases.

Y en esto de las formas complejas y superiores de lucha no nos referimos a parámetros exteriores, nuestro pueblo en este largo camino de lucha por su emancipación real y total ha creado formas y métodos de lucha propios, entre ellos hablamos de las formas estratégicas y tácticas de organización clandestina para poder dar orden y cause a la voluntad popular de combatir.

El problema nodal, el Estado está apostando a la represión selectiva y generalizada; el gobierno antipopular está invirtiendo miles de millones de pesos en una campaña mediática de desprestigio para generar las condiciones de la intervención de la “fuerza pública”; los grandes empresarios siguen exigiendo a los cuatro vientos se “aplique la ley”, es decir, que se reprima a la de ¡ya!; los gobiernos estatales hacen lo propio para justificar la danza de la represión; y desde el ropaje de izquierda se pide lo mismo sólo que con otras palabras… ¿Qué se debe hacer desde el movimiento? Una posición derrotista es criminal al dejar indefensas las masas, una posición legalista por igual sólo fortalece las posiciones gobiernistas.

El movimiento popular en general y el magisterial como parte de él debe transitar por formas organizativas de carácter independiente en el aspecto político, económico e ideológico del Estado y sus instrumentos-aliados, la lucha debe adquirir nuevas manifestaciones orgánicas en el plano local y nacional sobre este principio de organización. Y ante la represión, comprender la necesidad de organizar, estructurar y generalizar la autodefensa de las masas.

Y para todo aquel que la lucha legal ya no cubra sus expectativas producto del desarrollo de una conciencia política, la militancia revolucionaria es la alternativa y aquí en nuestra trinchera hay espacio para quienes levantan en alto las banderas de la dignidad, la resistencia y la combatividad.

¿Quién teme a las formas superiores de lucha?, ¿Quién se opone al desarrollo dialéctico de la lucha de clases?, ¿Quiénes se asustan con la autodefensa de las masas como principio de organización?, ¿Quién niega la necesidad de un programa de lucha unitario? Creemos que sólo aquellos que temen al pueblo organizado, el pueblo que comprende la necesidad de una nueva revolución para transformar radicalmente la sociedad en función de los intereses populares. Temen aquellos que están alejados de la lucha, aquellos que sólo ven a ésta desde lejos, desean un cambio pero no quieren despertar la voluntad de combatir de nuestro pueblo.

Ya lo habíamos señalado, señores diputados y senadores, políticos de oficio, politicastros del sistema cosechan lo que han sembrado con sus medidas de corte neoliberal, ¿Qué esperaban que el pueblo les aplaudiera por su papel de cancerberos?, ¿Esperaban sumisión total? La historia enseña que ante cada medida antipopular una resistencia expresada en protesta y en formas más complejas de lucha popular. Que la resistencia popular combativa atruene en el valle, en el monte, en la ciudad, en el centro de trabajo, en la barricada y en la trinchera popular.

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