ACUERDO SOBRE YACIMIENTOS DE HIDROCARBUROS TRANSFRONTERIZOS


petroleras

Fuente: Periodismo Internacional Alternativo

En paralelo a la promulgación de la reforma privatizadora de PEMEX, el Gobierno de Estados Unidos aprobó un acuerdo binacional con México de explotación de yacimientos de hidrocarburos transfronterizos. El aval del Senado estadounidense autorizó el “marco regulatorio” para “explorar, desarrollar y compartir ingresos de recursos de hidrocarburos” en la zona del Golfo mexicano.

El acuerdo binacional había sido firmado en febrero de 2012, y meses después tuvo la anuencia del Senado mexicano. Establece el marco legal para la explotación comercial de reservas de gas y petróleo en la región limítrofe entre los dos países a la vez que instaura “incentivos” para las compañías hidrocarburíferas en yacimientos que excedan su extensión más allá del territorio marítimo de cada país en el Golfo de México.

La ratificación estadounidense del acuerdo –efectuada el jueves- , es uno de los primeros pasos oficiales a favor de las transnacionales de su país tras la aprobación de la reforma constitucional mexicana que habilitó la privatización de PEMEX. La región implicada abarca alrededor de 600 mil hectáreas donde se estima que es posible obtener 172 millones de barriles de petróleo y 304 billones de pies cúbicos de gas natural.

“Este acuerdo establecerá un marco ambientalmente seguro y responsable para explorar, desarrollar y compartir ingresos de recursos de hidrocarburos en las aguas más allá de las zonas económicas exclusivas de cada país”, sostuvo la portavoz Cailin Hayden en representación del Ejecutivo de EEUU, citó La Jornada. El acuerdo fue firmado en la cumbre de Los Cabos en junio de 2012 por el presidente Barack Obama y su entonces par mexicano Felipe Calderón.

Al día siguiente de la aprobación por parte de la Cámara de Representantes estadounidense, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto promulgó la denominada “Reforma Energética”. La modificación constitucional permite el ingreso de capitales privados nacionales y extranjeros en PEMEX en un avance de la entrega de la soberanía hidrocarburífera en consonancia con los intereses de las multinacionales.

En marzo del 2012 –antes de la aprobación del Senado mexicano- Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano alertó acerca de la ausencia de información pública sobre el acuerdo. Señaló que se trataba de una negociación de alta complejidad técnica acerca del proceso de unificación en la gestión de un yacimiento transfronterizo por un sólo operador que rendirá cuenta a ambas partes.

“El acuerdo deja a salvo el interés de las empresas que ya están trabajando en las áreas limítrofes, en este caso del lado norteamericano, pues consigna textualmente que sus cláusulas no se aplicarán sin la voluntad de las empresas”, denunció Cárdenas. También precisó la ambigüedad del artículo 9 que establece que para la redeterminación de la distribución de la producción, “las partes deberán hacer lo posible para asegurar la justa y equitativa distribución de la producción de cada yacimiento…”, dando lugar a la hegemonía estadounidense.

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