¿ES POSIBLE LA LUCHA ARMADA REVOLUCIONARIA EN MÉXICO?

Fuente: ( El insurgente http://www.pdpr-epr.org/ )

Año 17 No 150 Septiembre de 2013 Pág. 4

losrevolucionarios

Extraída de fotoperiodismo.blogspot

Sí es posible y además, históricamente necesaria no sólo para derribar el actual régimen sociopolítico, sino para la transformación radical y profunda del modo de producción que por todos los medios genera iniquidad económica, política y social.

Desde la trinchera de la lucha armada revolucionaria sostenemos dicha tesis sobre la base de un análisis científico de la realidad objetiva nacional en la que vivimos millones de mexicanos en este siglo; a las condiciones internacionales de la humanidad y la principal tendencia del desarrollo histórico de ésta, marcada por el desarrollo capitalista que se impone por medios violentos; y, al proceso histórico que hemos vivido como pueblo, nuestra historia es una cantera de ejemplos y enseñanzas como pueblo contra los opresores y los explotadores en turno.

Del conjunto de este análisis se concluye con objetividad que una nueva revolución social es necesaria en México para lograr la transformación que exige el país y que demanda nuestro pueblo independientemente de que en algunos casos sea abierta o calladamente, sólo que esa revolución social a la que apelamos es de carácter revolucionario y por tanto, los medios y métodos para llevarla a cabo igualmente son y deben ser revolucionarios.

La historia universal y nuestra propia historia nos enseña que las revoluciones no se importan, tampoco se exportan y mucho menos se traspolan de manera mecánica de un país a otro. Son ante todo producto de contradicciones internas propias del régimen y del modo de producción, de donde emanan las condiciones objetivas, sin embargo, para que sea posible y llegue a un final triunfante la revolución debe existir el sujeto revolucionario que construya y desarrolle las condiciones subjetivas propias que demanda el proceso de transformación.

Cada pueblo en la historia de la humanidad ha enfrentado a sus explotadores y opresores según sus condiciones históricas concretas. Y resulta que en ningún proceso de lucha revolucionaria ha iniciado la confrontación en condiciones de igualdad y mucho menos con fuerzas superiores a los cuerpos represivos que sostienen gobiernos y regímenes opresivos. Los revolucionarios siempre hemos enfrentado ese problema histórico, pero cada pueblo ha encontrado y creado los instrumentos apropiados para la lucha, empezando casi siempre de cero relativo.

Bolcheviques, comunistas chinos, los revolucionarios vietnamitas, el pueblo cubano, etc., iniciaron su respetivo proceso revolucionario en condiciones sumamente desventajosas, pero cada uno de ellos a partir de sus respectivas vanguardias, sí vanguardias que son producto y parte del pueblo, crearon cuanto instrumento político, organizativo e ideológico para hacer su respectiva revolución. Al igual que otros pueblos enfrentaron a un enemigo de clase con recursos y medios muy por encima de las fuerzas de la revolución. El problema de los medios no es lo estratégico para determinar el triunfo o la derrota en una revolución, sino el factor humano que implica ideología, estrategia, táctica y metodología de construcción revolucionaria.

En el caso de nuestra historia, la revolución mexicana de 1910-17 constituyó un intento más de nuestro pueblo para lograr su emancipación económica, política y social definitiva, si en un principio fue democrática, popular y antiimperialista al tomar la dirección los constitucionalistas se trocó en antidemocrática, antipopular y proimperialista, resultando una revolución burguesa que afianzó el desarrollo capitalista y a la burguesía como clase en el poder.

Son varias las causas internas y externas que la hicieron posible, no sólo el fraude electoral y la violencia de la dictadura contra el pueblo, en todo caso éstos constituyen factores de la dictadura que comprobaban la exigencia de una revolución en el país por medio de la táctica de la lucha armada que estaban organizando los magonistas desde hacía varios años atrás. Ricardo Flores Magón es el más insigne revolucionario de esa época, su pensamiento y alternativa revolucionaria trasciende su tiempo, es el revolucionario que intencionalmente la historia oficial quiere borrar o minimizar en nuestra historia como pueblo.

Dentro de las causas mencionamos: 1) La concentración de la tierra en pocas manos, más del 85% de los campesinos no tenían tierra; 2) La existencia de una oligarquía que concentraba ostentosamente la riqueza social y condenaba a la inmensa mayoría de los mexicanos a vivir en la miseria; 3) La fuerte carga fiscal contra el pueblo como una forma de expoliación; 4) La concentración del poder en persona del dictador Porfirio Díaz, no había puesto ni cargo público o decisión política que no pasara por su voluntad; 5) La brutal represión ejercida contra el pueblo a través de los cuerpos represivos, en específico el ejército y la policía; y, 6) La crisis económica internacional que agudizaron las contradicciones internas del país, agudizándose la pobreza y la hambruna.

Obviamente, por muchas condiciones objetivas que existieran la revolución no podía ser posible sin la existencia de condiciones subjetivas, éstas fueron creadas y desarrolladas por los magonistas que se asumieron como sujeto revolucionario. Fueron ellos quienes organizaron las primeras expresiones organizativas y combativas contra la dictadura, fueron ellos quienes organizaron conscientemente la lucha armada contra la dictadura, y también fueron ellos los que sostuvieron los primeros combates contra el ejército del porfirismo, manteniendo la llama revolucionaria cuando los maderistas estaban ausentes y cuando éstos habían declarado el fracaso de la revolución a la que llamaron, son los magonistas cuando nuevamente sostuvieron por más de un año la lucha armada frontal contra el ejército porfirista e hicieron posible el desencadenamiento de la revolución en todo el país.

Cuando los magonistas iniciaron la lucha revolucionaria contra la dictadura estaban en profunda desigualdad en medios, sin embargo, como pueblo se remontó esta condición a partir del desarrollo dialéctico de las fuerzas de la revolución.

Y esa es la enseñanza, las fuerzas de la revolución deben desarrollarse a partir de la capacidad y creatividad que la misma lucha va indicando. La revolución debe ser realizada por el pueblo en función de sus propias capacidades y recursos, es la tesis y la enseñanza retomada de nuestra historia.

En la historia universal no existe opresor que no haya sido derrocado por su respectivo pueblo por muy fuerte que haya sido, la revolución bolchevique, la china realizada por los comunistas, la vietnamita contra el imperialismo francés y norteamericano, la cubana contra una dictadura nos muestran la enseñanza histórica, cuando un pueblo se convence de la necesidad histórica de la revolución no hay enemigo u opresor que la impida, y por muy fuerte que sea el enemigo de clase, siempre es posible derrotarlo.

No podemos hacer paralelismos mecánicos del actual proceso histórico que vivimos con el que existía en 1910 para sostener la necesidad o imposibilidad de la lucha armada revolucionaria para transformar la sociedad. En eso estamos de

acuerdo, sin embargo, tal proceso histórico nos ayuda a comprender la necesidad histórica de la revolución y las formas y métodos para realizarla.

No olvidemos que la revolución mexicana se trocó en burguesa por la inexistencia de un partido revolucionario que se asumiera como vanguardia y la ausencia de una ideología que agrupara al pueblo bajo una concepción revolucionaria sobre la sociedad y el papel del pueblo en la historia.

En nuestros tiempos, los del capitalismo globalizado y neoliberal, existen contradicciones igualmente históricas entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, ahí está la actual crisis capitalista internacional y la hambruna que azota a la humanidad. Tales contradicciones también existen en el país y se manifiestan en la misma lógica destructiva capitalista que se manifiesta entre otras condiciones en más de 90 millones de mexicanos en la pobreza.

Y ciertamente existen diferentes procesos organizativos y de lucha que se plantean la transformación del país dentro de la lógica del actual estado de derecho, sin embargo, hay que decir a base de la verdad histórica, éstos esfuerzos siempre se han estado estrellando en la impotencia y la desesperanza ante la represión que emana desde el Estado burgués mexicano, la realidad es brutal, el actual estado de derecho es oligárquico y va anulando paso a paso toda posibilidad de cambio social por medios pacíficos, justificando la represión institucionalizada contra cualquier proceso organizativo fuera de la lógica corporativizante a través de los organismos y mecanismos políticos del actual régimen neoliberal.

La imposición del candidato de la oligarquía es el mejor ejemplo para ilustrar que en el país no se respeta la voluntad popular, que lo que priva es la imposición violenta de la voluntad oligárquica para someter políticamente al pueblo y mantenerlo en condición de explotación y opresión de manera indeterminada.

Así podríamos seguir mencionando una a una de las actuales condiciones objetivas que hacen necesaria y posible una nueva revolución. Por cierto, por el análisis histórico de la lucha del pueblo mexicano; por la actual situación internacional y del desarrollo de la humanidad; por las condiciones económicas, políticas y sociales en México, concluimos con certeza sobre la necesidad de una nueva revolución, que por las contradicciones históricas a resolver tiene un carácter socialista, antiimperialista y prolongado.

Insistimos, lo fundamental en una revolución popular no es el factor de los medios materiales, es ante todo el factor humano, quiere decir entonces que por mucho desarrollo tecnológico, por muy moderno que sea el armamento de las fuerzas represivas, independientemente del apoyo logístico, económico y táctico que tengan por el imperialismo las fuerzas de la revolución y el pueblo mismo siempre tienen una posibilidad de triunfo.

Hablamos entonces de la necesidad de construir un hombre consciente de la necesidad de la revolución, con ideología para comprender tal necesidad y capacidades políticas que permitan encontrar las mejores condiciones, las formas y los medios para desarrollar la lucha revolucionaria.

Hablamos de la necesidad de una nueva revolución, y los medios y métodos a desarrollar deben ser igualmente revolucionarios. De ahí deriva la necesidad de la lucha armada revolucionaria como método y táctica de lucha a desarrollar en la revolución. No se trata sólo por impulsar la lucha armada por impulsarla.

Y sí, sí tenemos una propuesta de estrategia, de táctica y de metodología de construcción revolucionaria para resolver los problemas históricos de nuestro pueblo, para organizar la lucha contra el régimen y el modo de producción por métodos y formas revolucionarias.

Sostenemos que la lucha armada revolucionaria como táctica de lucha y como método de combate (la guerrilla) no sólo son posibles, también son necesarias primero para organizar la autodefensa de las masas, segundo para organizar la lucha contra el régimen y tercero para impulsar el desarrollo dialéctico de las fuerzas de la revolución que existen en nuestro país.

Como PDPR somos parte de esas fuerzas de la revolución y con gusto estamos dispuestos a discutir, a intercambiar experiencias, a confrontar nuestra concepción y categorías con la realidad objetiva con quienes tengan el mismo propósito: la transformación revolucionaria de la sociedad mexicana. Luego entonces, encontremos juntos la estrategia, la táctica y el método que haga posible la revolución que reclama nuestro pueblo. Desde esta trinchera de lucha sostenemos una propuesta concreta que se ha ido forjando en casi cincuenta años de lucha revolucionaria que hemos sostenido desde 1964 cuando formalmente decidimos como colectividad iniciar la lucha armada revolucionaria en nuestro país para lograr los cambios sociales que ha estado reclamando el país y nuestro pueblo.

Desde entonces, la revolución para nosotros ha sido el proyecto de vida de varias generaciones de revolucionarios que participamos en el PDPR. Y por difícil que parezca, aquí también existe un ejército revolucionario, el EPR. ¿Cómo ha sido posible? Con métodos revolucionarios que no tienen nada que ver con las formas burguesas de hacer política, partimos del principio de que los revolucionarios deben tener capacidades políticas, destrezas técnicas y sobre todo consolidación ideológica para poder emprender y desarrollar la lucha revolucionaria con iniciativa, creatividad, flexibilidad y capacidad estratégica y táctica.

No se trata de una propuesta emotiva, es ante todo racional. Convencidos estamos de la crueldad de la violencia, pero no olvidemos que siempre ésta ha venido desde el Estado, los revolucionarios y el pueblo sólo respondemos defensivamente a la violencia reaccionaria. E igual nos preguntamos. ¿Y si en lugar de morir inútilmente en la represión y en una guerra contra el pueblo enmascarada como el combate contra la delincuencia, las víctimas del régimen nos organizáramos desde la autodefensa revolucionaria de las masas para enfrentar la

violencia de la oligarquía y el Estado? El hambre generada por el neoliberalismo también asesina, mata lentamente y condena a taras mentales irreversibles a más de una generación.

Más que discutir si existen condiciones objetivas para una nueva revolución, todos los que compartimos la necesidad histórica de la transformación revolucionaria de la sociedad, debemos centrar nuestros esfuerzos por desarrollar las condiciones subjetivas de la revolución. Entre ellas la preparación y desarrollo del sujeto revolucionario que la haga posible. Estamos en pie de lucha, levantamos en alto la crítica de las armas y vemos la alternativa del socialismo como proyecto liberador de la humanidad.

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