COMENTARIOS SOBRE LA COMUNA DE PARÍS Y LA PRAXIS REVOLUCIONARIA

Por: Víctor Ortega

lucha-anarquista

Introducción

Actualmente en el mundo se registran una serie de hechos que han puesto a pensar a muchos sectores de la juventud si una Revolución Social es posible; hecho que nos lleva necesariamente a la reflexión sobre lo que es una Revolución Social y las formas en las que se manifiesta en las distintas prácticas.

En Monterrey y su área metropolitana no es común la reflexión sobre temas como este; las conferencias y charlas que de vez en vez suceden corren a cargo de pequeños grupos de socialistas; unas veces comunistas, otras veces anarquistas.

En 2013 se cumplieron 143 años de los acontecimientos que pasaron a la Historia como la Comuna de París. Algunos trabajadores y estudiantes decidimos realizar una charla conmemorativa sobre dichos eventos, realizando a la par una reflexión sobre lo que es la Revolución Social y las formas en las que se manifiesta; esto tuvo lugar en la Biblioteca “El Portón Negro”, un espacio de confluencia alternativa y desarrollo militante.

Las opiniones de Marx y Bakunin sobre la comuna de París

Al estar conmemorando un evento como la Comuna de París creímos correcto iniciar la reflexión sobre las primeras opiniones que respecto al tema se generaron, con la intención de ampliar el marco de referencia y ofrecer un espectro de opiniones históricas de dos pensadores contemporáneos que, aunque compartían los mismo fines bajo el paradigma del Socialismo1, diferían cualitativamente en los medios para conquistar dichos objetivos.

A menudo la Comuna de París ha sido interpretada como el primer ensayo práctico del Socialismo, como el primer esbozo real de la Revolución Socialista defendida por todas las escuelas del Socialismo, pero, ¿dónde comenzaron las diferencias entre los dos autores a propósito de un sólo evento?

Esquema arbitrario de la diferencia de opiniones en el entramado espacio-tiempo

Si tuviéramos que analizar esta diferencia de opiniones en el entramado espacio-tiempo (no cronológico) y decir: Podemos dividir el acto de la Revolución Social arbitrariamente en periodos diferenciados entre sí por determinadas características teórico-prácticas relativas a la praxis socialista de Marx y Bakunin, tendríamos que hacerlo de la siguiente forma:

-Periodo anterrevolucionario: Este período se caracteriza por una praxis orientada a la construcción de un cuerpo teórico en torno a cual se comienzan a nuclear pequeños grupos pro-partido. En este período, pese a existir los conflictos e incluso actos revolucionarios (primavera europea de 1848), la actividad se concentraba principalmente en la elaboración de guías ideológicas que dieran paso a expresiones orgánicas.

-Periodo prerrevolucionario: Aquí ya se supone la existencia de grupos políticos vinculados a organizaciones más amplias (organizaciones de masa, en términos más adecuados) relacionado con condiciones objetivas de efervescencia y movilización de las clases; la praxis se concentra en crear corrientes de opinión y una línea política de masas efectiva, constituida en fuerza desafiante del orden existente; esencialmente no hay diferencia entre ambos autores.

-Periodo revolucionario: Independientemente de la condición en la que se encuentre la fuerza política, orientada por el cuerpo ideológico-teórico en el pensamiento de los dos autores, en este período la orientación de la praxis tiene como objetivo, tanto para Marx como para Bakunin, la destrucción del Estado burgués.

-Periodo post-revolucionario: En este período, inmediato al derrocamiento de orden existente comienzas las serias e irreconciliables diferencias entre el ruso y el alemán. Mientras el primero concibió el nuevo orden revolucionario modelado bajo organizaciones y asociaciones de trabajadores y trabajadoras libres que tendieran a la abolición del Estado; el segundo concebía la nueva sociedad organizada en un nuevo Estado, en un Estado proletario que tendiera a la extinción del mismo bajo el supuesto de que esto se lograría con la socialización de los medios de producción.

La diferencia está entonces, en el período inmediato al período revolucionario, un período caracterizado por la efervescencia social.

Los elementos Semo

En atención a facilitar el entendimiento dimos paso a caracterizar los elementos componentes de la Revolución Social; resulta curioso que quienes ya no creen en ella la definan con tanta puntualidad, utilizamos las definiciones ya existentes en nuestro país, como la realizada por el Doctor Enrique Semo hace un par de años, dijo:

“Retomar el lema de la revolución en vísperas del siglo XXI se antoja como una fuga al pasado. La revolución es un cambio cataclísmico, <un gran trastorno en el orden social>. Es la abolición de instituciones sociales, económicas y políticas profundamente arraigadas; un cambio drástico en la relación de fuerzas entre las clases sociales; mutaciones en la conciencia colectiva respecto de categorías tales como estatus, poder, justicia, libertad.

“El concepto <revolución> encierra un significado de comienzo, principio, fundación de algo totalmente nuevo. La revolución es una ruptura en el orden político, una aceleración sin precedente de los cambios. Puede ser más o menos violenta, pero no evitar totalmente la violencia.

“En el proceso de transición democrática que conoce México (lento, limitado y gradualista) no hay signos ni amagos a nivel nacional. Los grandes impulsos populares, como los de 1968 y 1988, se han contentado con imponer algunas reformas. Importantes, es verdad, pero al fin y al cabo reformas, que no vulneran al orden establecido. Los gobiernos de oposición locales no han podido realizar cambios de gran envergadura. Y en lo que respecta a los grupos gobernantes, sí están teniendo serias dificultades para gobernar, pero no hay signos de que estén en vísperas de perder.

“La única excepción son los sucesos de Chiapas, que cada vez se parecen más a una revolución pero siguen siendo marginales y la posibilidad de que se generalicen se ve cada día más remota.” (3)

Dejemos para otro lugar las opiniones de Enrique Semo respecto a la no actualidad de la Revolución Social, y concentremos nuestra atención en la definición que hizo de la misma; de lo anterior, retomamos cuatro elementos que permiten diferenciar la Revolución Social de otros fenómenos humanos similares: a) La abolición de instituciones sociales, políticas, económicas etc, profundamente arraigadas; b) Un cambio drástico en las relaciones de fuerza entre las clases sociales; c) Mutación en la consciencia colectiva sobre categorías como Libertad, Justicia, Poder, etc., y d) El uso colectivo de la violencia.

Estos elementos nos permiten definir el acto de Revolución Social, pero hasta aquí no hay diferencia programática entre revoluciones de contextos históricos esencialmente diferentes, como los acontecimientos franceses de 1789 y 1871.

Las medidas de la Comuna

La Comuna de Paris, pese a sólo haber existido durante dos breves meses albergó en su existencia los cuatro factores mencionados arriba, constituyéndose así en el primer esbozo-práctica del acto revolucionario, en el primer ensayo serio de la Revolución Socialista.

A propósito de una explicación del acontecimiento, Marx decía en pleno desarrollo de la Comuna que era:

“…una revolución contra el Estado mismo, este aborto sobrenaturalista de la sociedad, una reasunción por el pueblo y para el pueblo de su propia vida social. No era una revolución para transferirlo de una fracción de las clases dominantes a otra, sino una revolución para derribar esta misma hórrida maquinaria de dominación de clase. No era una de esas luchas enanas entre las formas ejecutiva y parlamentaria de la dominación de clase, sino una revuelta contra ambas, integrando la una con la otra, y de las que la forma parlamentaria era sólo el engañoso trabajo entre horas del Ejecutivo. El Segundo Imperio era la forma final de esta usurpación del Estado. La Comuna era su negación definida, y, por consiguiente, la iniciación de la Revolución Social del siglo XIX.

“Era sólo la clase obrera la que podría formular mediante la palabra “Comuna”, e iniciar mediante la combatiente Comuna de París, esta nueva aspiración. (…)

Sólo los proletarios, encendidos por una nueva tarea social para cumplir por ellos [mismos] para toda la sociedad, suprimir todas las clases y la dominación de clase, eran los hombres encargados de romper el instrumento de esa dominación de clase, el Estado, el poder gubernamental centralizado y organizado que usurpa ser el amo en lugar del sirviente de la sociedad.”

La Comuna tomo medidas inéditas para impulsar el esfuerzo revolucionario, algunas de ellas fueron la construcción de una fuerza armada propia, mediante el desplazamiento del ejército por la Guardia Nacional, la dispersión de la ilusión de que la administración y la gobernación política fuesen misterios, funciones transcendentes a ser confiadas únicamente a las manos de una casta adiestrada -los parásitos del Estado-, sicofantes ricamente pagados y sinecuristas en los puestos más altos, absorbiendo la inteligencia de las masas y volviéndolas, contra ellas mismas, a los lugares más bajos de la jerarquía.

“Suprimiendo la jerarquía del Estado en conjunto y reemplazando a los altaneros amos del pueblo por servidores siempre revocables, una falsa (mock) responsabilidad por una responsabilidad efectiva (real), en tanto actúan continuamente bajo la supervisión pública. Pagados como obreros cualificados, 12 libras al mes, no excediendo el salario más alto de 240 libras al año, un salario de poco más de 1/5, según una gran autoridad científica, Profesor Huxley, para satisfacer a un empleado para la junta de la Escuela Metropolitana.

“Toda la farsa de los misterios del Estado y de las pretensiones del Estado fue suprimida mediante una Comuna, que consistía mayormente en simples obreros, organizando la defensa de París, cargando con la guerra contra los pretorianos de Bonaparte, asegurando el aprovisionamiento de esa inmensa ciudad, cubriendo todos los puestos hasta ahora divididos entre el gobierno, la policía y la prefectura, haciendo su trabajo públicamente, simplemente, bajo las circunstancias más difíciles y complicadas, y haciéndolo, como Milton hizo su Paraíso Perdido, por unas pocas libras, actuando a la brillante luz del día, sin pretensiones de infalibilidad, no escondiéndose detrás de las oficinas de circunlocución, no avergonzados de confesar las pifias (blunders) corrigiéndolas.”

Así, la Comuna de Paris comenzaba la emancipación del trabajo -su gran meta- suprimiendo el trabajo improductivo y perjudicial (mischievous) de los parásitos del Estado, por un lado cortando las fuentes que sacrifican una inmensa porción del producto nacional para el alimento del monstruo del Estado; por el otro, haciendo el verdadero trabajo de la administración, local y nacional, por salarios obreros.

“La clase obrera sabe que ellos tienen que atravesar fases diferentes de lucha de clases. Saben que el reemplazo de las condiciones económicas de la esclavitud del trabajo por las condiciones del trabajo libre y asociado pueden sólo ser la obra progresiva del tiempo (esa transformación económica), que no sólo requieren un cambio de distribución, sino una nueva organización de la producción, o más bien la liberación de las formas sociales de producción del presente trabajo organizado (engendradas por la presente industria), de las tramas de la esclavitud, de su presente carácter de clase, y su armoniosa coordinación nacional e internacional.”

“Las aspiraciones del proletariado, la base material de su movimiento, es el trabajo organizado a gran escala, aunque ahora organizado despóticamente, y los medios de producción centralizados, aunque ahora centralizados en manos del monopolista, no sólo como medios de producción, sino como medios de la explotación y esclavizamiento del producteur.* Lo que el proletariado tiene que hacer es transformar el presente carácter capitalista de ese trabajo organizado y esos medios de trabajo centralizados, transformarlos de medios de dominación de clase y explotación de clase en formas de trabajo libre asociado y medios sociales de producción.” (4)

La exposición del espíritu de la Comuna realizada por Marx fue más elaborada y precisa que la de Bakunin, pero este último, expuso correctamente el énfasis en el carácter social (las masas actuando para sí, en términos hegelianos) del primer intento de Revolución Socialista que presenció la humanidad mundial, en relación a la acción de los escasos anarquistas que participaron en el evento, Bakunin dijo:

“Tenían por lo demás la convicción de que en la revolución social, diametralmente opuesta a la revolución política, la acción de los individuos es casi nula y, por el contrario, la acción espontánea de las masas lo es todo. Todo lo que los individuos pueden hacer es elaborar, aclarar y propagar las ideas que corresponden al instinto popular y además contribuir con sus esfuerzos incesantes a la organización revolucionaria del potencial natural de las masas, pero nada más, siendo al pueblo trabajador al que corresponde hacerlo todo. Ya que actuando de otro modo se llegaría a la dictadura política, es decir, a la reconstitución del Estado, de los privilegios, de las desigualdades, llegándose al restablecimiento de la esclavitud política, social, económica de las masas populares.”

Para concluir con una pregunta aún irrefutable: “¿cuál es la cabeza, o si se quiere hablar de una dictadura colectiva, aunque estuviese formada por varios centenares de individuos dotados de facultades superiores, cuáles son los cerebros capaces de abarcar la infinita multiplicidad y diversidad de los intereses reales, de las aspiraciones, de las voluntades, de las necesidades cuya suma constituye la voluntad colectiva de un pueblo, y capaces de inventar una organización social susceptible de satisfacer a todo el mundo?” (5)

De lo que nos resulta nuevos componentes que agregar al concepto para dimensionar de mejor forma el fenómeno de la Revolución Socialista. A los cuatro elementos Semo sumamos las medidas programáticas de la Comuna de Paris a) Disolución de las fuerzas represivas del Estado burgués (“desplazamiento del ejército por la Guardia Nacional”), b) Equiparación de las funciones políticas y económicas (funcionarios públicos con salarios de 12 libras al mes –salario de un obrero calificado de Paris), c) El carácter revocable de los funcionarios bajo el mandato imperativo (“bajo supervisión pública”), d) Comienzo gradual de la socialización de los medios de producción a nivel nacional y e) La descentralización de las funciones que realizaba el Estado para el funcionamiento del país (aprovisionamiento de la ciudad, la defensa de Paris desde las unidades más pequeñas hasta las más grandes) y tenemos como resultado el puente de la Revolución Social a la Revolución Socialista.

Los eventos sociales existen independientemente de cómo se interpreten. Bakunin y Marx tuvieron divergencias en la forma de ver las cosas y en las propuestas de intervención militante que formularon en un periodo caracterizado por la generalización de las convulsiones y la inestabilidad de las relaciones entre los hombres, así como la necesidad inevitable de las confrontaciones armadas entre los grupos humanos cuando lo que se pone en juego es un modelo de sociedad con todo y sus consecuencias de contenido.

En esta primera parte quisimos desdoblar el acontecimiento Comuna de Paris para tratar de entenderlo mejor, para restablecer el concepto de lo que es una Revolución Socialista y para apuntalar la demostración de que actualmente tiene plena vigencia, esto es lo que trataremos de realizar en la segunda parte del ensayo

De la praxis revolucionaria

Actualmente observamos a lo largo y ancho del mundo crisis financieras y monetarias (Chipre, Grecia, España), movilizaciones de masas contra gobiernos abiertamente autoritarios (Egipto, Tunez, etc.), conformación de nuevos bloques imperialistas (Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica) y roces bélicos internacionales (Siria, las Coreas-EU) que nos anuncian la necesidad de un nuevo cambio en la sociedad que, tras el colapso del socialismo de Estado en Rusia, ponen (por lo menos) en duda la vigencia de la Revolución Socialista.

Esta duda se ha fortalecido con la emergencia de oposiciones sistémicas no socialistas como los movimientos “Democracia Real Ya” en España, los “occupy” norteamericanos y sus parientes políticos mexicanos de “Yo soy 132”, caracterizados por el rechazo abstracto al uso de la violencia y el énfasis en la “participación ciudadana” y la democratización de la democracia; oposiciones que no han cuestionado el sistema en sí, pero que han puesto sobre la mesa de debate cuestiones importantes sobre la praxis, y el quehacer de las mujeres y los hombres que deseamos un cambio, que luchamos por un cambio, cualquiera que este sea.

Del planteamiento sencillo del problema

“¿Dónde comienza y dónde termina la práctica revolucionaria?” preguntó un trabajador que también estudia Sociología en la reunión del 28 de marzo. Esta pregunta tiene una vigencia impresionante si consideramos que casi la totalidad de la juventud movilizada en Nuevo León podría suscribirla.

Los socialistas podemos decir: “Es práctica revolucionaria construir organizaciones democráticas de base, elaborar periódicos de agitación, campañas de propaganda; organizar reuniones públicas, manifestaciones, infiltrar barrios, escuelas, centros de trabajo, politizarlos, guiarlos, promover huelgas, sabotajes, movilizaciones contra la guerra y buscar la confrontación con el Estado, desarrollar la consciencia de clase mediante la acción misma de las masas”… y quizá tendríamos razón.

Existen compañeros que ponen en duda la anterior afirmación, y bien podrían responder: “¿No es mejor prestar esfuerzo a alimentarnos sanamente y dejar de depender el consumismo salvaje mediante actividades autogestivas?, ¿no es mejor promover un uso racional del transporte, el cuidado de la naturaleza y denunciar la inhumanidad del maltrato animal, el desarrollo independiente de la cultura sexual, construir un pensamiento autónomo, transgredir y colocarse lejos de las etiquetas y estereotipos sociales, ser creativos, auténticos, pues?; ¿no es el adoctrinamiento trasnochado una forma de opresión y alineamiento, no es mejor crear nuevos símbolos, nuevas expresiones, nuevos lenguajes y formas humanas de comunicarnos?, ¿no está bien de clases sociales, confrontación y violencia?, ¿nada nos ha enseñado la caída de la URSS, la sociedad civil, sus diálogos y sus avances?, graduales, sí, pero avances”… y quizá tendrían razón.

De la complejidad del problema y la forma de plantearlo en Nuevo León

El problema que deriva de la diferencia en la concepción de la praxis revolucionaria no puede ser agotado en uno, dos o muchos ensayos, la razón de esto es que la praxis no está embotada en la teoría. Sin duda alguna podemos encontrar algunas claves para el entendimiento en el repaso y la reinterpretación de la Historia o de fragmentos de la Historia, sin embargo, yo me limito a ofrecer aristas para el replanteamiento del problema en nuestra ciudad de Monterrey y su área metropolitana.

Párrafos arriba se realizo una división binaria que bien es injusta en su naturaleza excluyente. En ella no se contemplaron los matices existentes en la realidad, matices tan diversos como estrellas hay en el universo; sin embargo, son las opiniones más elaboradas que he observado confrontarse entre sí en muchas de las diferentes reuniones y asambleas que se han realizado en los últimos años.

Hay factores y circunstancias que debemos tener en cuenta para replantear el problema: a) La edad biológica de la mayoría de los participantes del “movimiento” local: casi todos somos jóvenes y adultos menores de 35 años; b) Casi todas las agrupaciones carecen de experiencia transmitida por generaciones militantes anteriores actualmente activas; c) Nuestro estado no cuenta con interpretaciones originales de la Historia para explicar el fenómeno de la “apoliticidad” regiomontana6; d) No contamos con técnicas y métodos para auto-conocernos, de los que resulta que estamos morros, no tenemos padres políticos ni memoria, ni herramientas para desarrollar nuestra personalidad y entender integralmente nuestra conducta, a modo de apropiarnos de nuestra praxis.

Permítame la lectora, el lector, un esfuerzo arbitrario más en la exposición de mis ideas. Mientras los socialistas hacen descansar su praxis (en nuestro caso, idealizando la praxis) en la organización de unidades humanas de diferente magnitud, naturaleza y propósito, los compañeros que luchan de forma no socialista plantean una praxis que bien puede tener su epicentro en el individuo, que plantea el cambio mediante la acción del individuo.

Parece que a veces la primera forma de praxis sacrifica el hoy por el futuro (la destrucción de la esclavitud económica); mientras que la segunda, pone el acento en el hoy, en el cambio aquí y ahora, por el individuo mismo (reapropiación de espacios, reconstrucción de identidades).

Y es que bien podemos transgredir y colocarnos lejos de las etiquetas y estereotipos sociales, ser creativos y auténticos aquí y ahora mediante el arte político (performance), por ejemplo, sin tener que sacrificar años de auto-conocimiento transgresor infiltrando empresas tratando de organizar obreros (procesos que quizá no se excluyan, pero que en términos de confrontación con la opresión están en diferentes dimensiones de la praxis), organizando para construir huelgas y sindicatos. Quién haya intentado esto último comprenderá las dificultades que esta actividad crea en el comportamiento individual de los militantes (un comportamiento politizado) hacia los obreros (no politizados) de las empresas regiomontanas.

Pero bien podríamos responder los socialistas: “alimentarnos sanamente y dejar de depender el consumismo salvaje mediante actividades autogestivas no elimina las contradicción esencial del capitalismo; no vulnera el mercado internacional, no hace más suave la explotación y gravita en una actitud pequeñoburguesa incapaz de lograr cambios verdaderamente sociales”, para rematar “sólo la socialización de los medios de producción puede abolir al hombre-consumista”. Todos creemos tener razón.

¿Qué diría el tierno deseo de la realidad a estas opiniones? Por poner un ejemplo, creo que respondería: “Tan cierto como que Santa Ágata murió inmaculada, como que ambas tiene derecho a existir en los pensamientos de quien las enuncia. Sin embargo, los capitalistas continúan aprobando reformas que vulneran sus intereses y manipulando sus comportamientos de formas cada vez más sutiles y exquisitas.

Mientras algunos se revuelven en la mente de Marx y patalean en su barba (como dijo el célebre chileno) y otros reflexionan sobre su sexo-género, sexo-identidad y sexo-político y los resignifican (como proponen algunas feministas), los políticos de la opresión siguen su actividad depredadora sin que ambas puedan detenerlos, sin que alcancen a comprender el funcionamiento de la realpolitik, la que sí los chinga, la que sí les mete putazos, en sus condiciones y en sus vidas.

Les extiendo un consejo: En mi caben los ciclos de los planetas y las estrellas, las contradicciones de la vida y de la muerte, ¿no podré albergar en mi seno a pequeñas avecillas que aspiran deslizarse a través del viento que es la Libertad? La contradicción de la que son víctimas tiene su origen en la cultura opresiva que reproducen, de la que no pueden desprenderse; aprendan, avecillas, a crear su propia cultura política, que les permita afirmar o negar su ego según convenga a sus deseos, y que no les impida planificar a mediano y corto plazo, aprendan a comprometerse y a renunciar, a coordinar, a intercambiar ideas y confrontarse, a unirse y dividirse según sea estratégico y conveniente en una coyuntura; pero no renuncien a conocer y amar a sus enemigos; sincronicen su vista con los movimientos de aquellos, estudien a sus antepasados, aprendan como respira su nación y por donde circula la sangre de su patria, si planean golpes, organícenlos quirúrgicamente, si no los planean, ¡háganlo! Ni de eternas marchas ni de masturbaciones mentales avanza la rueda de la transformación bestialidad/humanidad.

¿O es que no han aprendido que los sabotajes no molestan a la naturaleza, ni que los sindicatos se oponen al arte y la praxis equitativa de los géneros?, ¿Creen aún que la violencia no puede ser amante de los cambios graduales y la construcción de la sociedad civil? En su país ya lo he mostrado a los zapatistas, y ya vemos todas las lecciones y los resultados. Si no entienden esto, entonces no saben que el humano es una expresión pequeñita de lo que alberga el universo. Creo que esa es una posible respuesta del deseo bienintencionado de la realidad.

Las observaciones de la realidad sobre sí misma

Parece que estamos hechos de tal modo que difícilmente nos inclinamos a la coordinación armónica de las acciones que redundan en nuestro beneficio, y que en vez de construir nuestra propia cultura política reproducimos la que nos han impuesto, la cultura de la opresión. Esto es lo que me imagino que respondería la realidad mientras nos observará gélidamente:

De modo que el anarquista considera al comunista su opresor natural e histórico, que los artistas escarnecen con sarcasmo y sátira los lugares comunes de la izquierda tradicional, que el vegetariano y el activista anti-tauromaquia creen igual o más importante la liberación de otras especies y de la tierra que la humana; de modo que la feminista ve en el compañero a un potencial explotador, y que a los partidarios de la acción directa todo les resulta tímido y cercano al reformismo.

“De modo que se ven enfrentados a la impotencia y la intriga. De modo que son el anverso y el reverso de una moneda sin expresión, de un ser sin ojos ni oídos, incapaz de interpretar las necesidades de los semejantes y de determinar la jerarquía de las prioridades: ¿No son la burla del gobierno dada la naturaleza de su constitución?, ¿su constitución no es la causa principal de que los trabajadores sonrían entre sí al escuchar los discursos y leer la propaganda de encendidos agitadores semi-profesionales y de que el resto de sus iguales en edad e intereses los considere como una extravagancia ajena a sus necesidades?

La geografía en la que se desarrolla su actividad no solo es árida en su clima. Los logros de su política, potencialmente, pueden llegar a ser inmensos. Aprendan, avecillas, a ser buenos capitalistas para ser mejores anticapitalistas.

Echen por tierra las ideas necias de que el humano es intrínsecamente “bueno” (recuerden al alemán que dijo: no existen fenómenos buenos ni malos, sino interpretaciones buenas y malas de los fenómenos), aprendan el arte de las mentiras y las intrigas y de lo mejor esperen lo peor también; en suma, abandonen la mediocridad y destruyan lo que tengan que destruir para que construyan lo que quieren construir. Esta es mi naturaleza: no respondo a caprichos ni insolencias, yo soy el capricho y la insolencia.

No existe interés común dónde no existe el conocimiento de la necesidad de poner en armonía los intereses particulares y domésticos con los asuntos públicos, con las cosas que deberían interesar a todas y todos, dónde no existe la consciencia de dividir las tareas y las responsabilidades según las edades y las capacidades. Mientras esta necesidad siga en el abandono la constante de su praxis será la derrota siempre en eterno retorno”.

Algunas experiencias a modo de orientación sobre el mismo problema

¿De dónde viene esa escisión arbitraria de la praxis? Ofrezco algunas orientaciones para la formulación de una hipótesis. Una de las causas tiene que estar relacionada con el acontecimiento universal ocurrido en Rusia en 1917 y su colapso décadas después: por primera vez en más de 6000 años de historia registrada la clase social que estaba considerada como la única capaz de destruir la sociedad de clases, toma el poder bajo la dirección de un partido revolucionario de vanguardia cuya estrategia era la socialización de los medios de producción y cuya táctica era la dictadura de clase.

Este acontecimiento tuvo como una de sus consecuencias el trazo de una línea programática (por fin triunfante) para el resto de los oprimidos del universo. Cuando no exportó su modelo con las armas en la mano, los inspirados por el octubre rojo lo importaron; sin embargo, pese a las buenas intenciones, un Estado (una maquinaria de opresión organizada) no deja de ser un Estado, y por necesidades estratégicas si se quiere (no conozco una explicación fundamentada para afirma que solo pudo ser así ni para afirmar lo contrario) la práctica de la libertad individual (es decir, en la experiencia histórico-vivencial de los sujetos reales) tuvo que ser postergada “hasta el triunfo de la revolución mundial y el aplastamiento revolucionario del capitalismo”.

Esta es una de las causas que me parecen trascendentales para entender uno de los orígenes de la escisión de la praxis: sacrificar la libertad doméstica, civil e individual por la lucha colectiva por abolir la esclavitud económica general, el interés del Estado usurpó el interés del individuo.

Otra causa es el aumento demográfico del capitalismo a lo largo del siglo XX, lo que significó por su parte dos cosas: a) El aumento cuantitativo de la juventud demandante de educación pública en la mayoría de los países (un pilar del Estado de bienestar, que a su vez consideró una conquista indirecta de la revolución rusa), que significaba un sector social con acceso al ‘conocimiento’ (léase “pensamiento crítico”) y b) El proceso de integración sistémica que el capitalismo realizó sobre demandas programáticas de las tendencias socialistas (algunos ejemplos se encuentran en la teoría de la desublimación represiva de Marcuse). Estos dos sucesos combinados engendraron nuevas contradicciones en todos los niveles.

Una experiencia alemana

Las contradicciones se extendieron hasta las organizaciones y agrupaciones de intensión revolucionaria; la Alemania de la posguerra provee un ejemplo interesante. El triunfo de la revolución rusa supuso un aumento en la fuerza del comunismo internacional; esto, a su vez, supuso la necesaria burocratización de los partidos comunistas dado que su política se orientaba por los intereses de Moscú y el equilibrio inter-estatal a nivel internacional, de aquí se desprende una contradicción estructural entre la juventud revolucionaria de las universidades y los movimientos revolucionarios oficiales que dirigían a las clases trabajadoras. En Alemania se reflexiono así:

“Con anterioridad al fascismo el proletariado (principalmente el industrial) parecía predestinado, debido a su situación en el proceso de producción, a reconocer subjetivamente la explotación de la sociedad capitalista como portavoces de toda la sociedad, hacerlo consciente objetivamente en la lucha de clases, y superarlo en la revolución en nombre de toda la sociedad.

“Sin embargo, en la actualidad, tiene que insertarse un nuevo elemento en este proceso, correspondiente al perfeccionamiento de la explotación y su encubrimiento de las confrontaciones de clase. Con este nuevo elemento debe responderse a la pregunta: ¿Qué clase es la que lucha? La respuesta a esta cuestión será antes evasiva que concreta, incluso para aquellos que se precian de adherirse al concepto de clase obrera.

“En su resumen de su <<Teoría de la lucha de clases internacional>> Steinhaus nos da la siguiente respuesta: <<En todos los países tiene lugar en el momento actual una politización preponderante de las capas sociales intelectuales y jóvenes; una politización que primordialmente resulta de una visión más o menos directa de la barbarie de la contrarrevolución colonial>>. Evidentemente, esta apreciación es correcta; pero los individuos no politizados de esta forma no son una clase. No se trata de reivindicar siempre al núcleo del proletariado industrial como el centro de la clase que lucha. Ello no solo sería dogmático, sino que sería falso a partir de las experiencias de la Revolución china y cubana, y en vistas de la revolución vietnamita. Los jóvenes y los intelectuales son actualmente la vanguardia de la clase dominada en la medida en que actúan en representaciónde toda la clase (énfasis en el original)” (7)

En un ejercicio auto-crítico, el auto reflexionar

“El aislamiento de la totalidad de la clase dominada es un momento constitutivo de todos los movimientos de protesta radicales, antagónicas al sistema. Por ello sus resultados adquieren un carácter ambivalente. Se puede considerar este aislamiento como una debilidad del programa político de la <<vanguardia>>; pero de ningún modo puede atribuirse a un error táctico.

“Estos errores existen en sobreabundancia; por regla general se les considera con respecto al lenguaje incomprensible, formas de acción provocativas, vestido y actitud de los revoltosos. Pero todas estas exteriorizaciones son a su vez la condición necesaria para que esta vanguardia, los grupos del campo anti-autoritario, siquiera puedan constituirse y articularse.

“Pues mediante ese lenguaje <<incomprensible>>, esta vestimenta <<revulsiva>> y su vida <<desordenada>> protestan en primer lugar contra la manipulación, y solo por ello pueden ser capaces de reconocer la explotación y de luchar contra las condiciones de explotación.

“Con todo, las capas jóvenes e intelectuales no pueden negar su origen social preponderantemente de las capas de la pequeña burguesía.”.

Los alemanes buscaron resolver de manera práctica las contradicciones existentes entre las organizaciones y la praxis individual. Reconocían en éstas una tendencia a petrificar la burocratización y a reproducir los mecanismos de integración de las instituciones del sistema de dominio; emprendieron la lucha contra esto.

La experiencia de las Comunas (I y II) en la Alemania dividida de la posguerra encontró nuevas dificultades y nuevas contradicciones, entre ellas destacaban la siguiente:

“El juicio de que realizan una política subjetivamente revolucionaria, objetivamente, empero, contrarrevolucionaria no les afecta realmente sino cuando no satisfacen la pretensión, que le distingue de los demás movimientos, de concebir el problema de la existencia revolucionaria y resolverlo actualmente con sus miembros.

“La Comuna I establece normas comunistas para sus miembros, derroca aquí y ahora en sí mismos el capitalismo. Este programa fracasa. Esta actitud subjetivamente revolucionaria se convierte en contrarrevolucionaria cuando ofrece las esperanzas a las jóvenes izquierdas <<infelices>> de que todas las esperanzas pueden satisfacerse hoy, y que todos sus sufrimientos pueden suprimirse hoy(énfasis en el original).

“En posteriores constituciones de comunas en la RFA la ilusión de esta esperanza a conducido a crisis personales caóticas o, cuando estas se evitan, a actitudes profundamente resignadas”.

Una lección de estas experiencias que por su parte buscaron liberarse de los mecanismos de integración de las instituciones del sistema de dominio (algunas de sus planteamientos eran el restablecimiento del incesto) y buscaron llevar la revolución socialista a una sola casa, es la siguiente:

“Las dificultades orgiásticas no se superan por que se intente, una y otra vez, producirse un orgasmo, de la misma manera que no se construye una oposición a la guerra en Vietnam por que se cita repetidamente a Lenin y Lukács. Una praxis individual-satisfactoria de la creación de ambos sólo puede llevarse a cabo un alto grado de disciplina en el trabajo y de espontaneidad flexible, con un alto grado de sublimación instintiva, de consciencia utópica y de fuerte realismo.” ¿Puede decirse algo más sobre las contradicciones organización/individuo? Veamos una experiencia más cercana.

Una experiencia mexicana

Se sabe que el zapatismo fue el resultado de un sincretismo de tres experiencias. Esto es interesante. Por un lado, supuso una ruptura con la forma oficial de entender la lucha por obtener una vida mejor (sobre todo de la estela dejada por la Revolución cubana en el continente). Por otro, implica la renuncia relativa de cada una de las partes; una negación de sí para ser un movimiento nuevo, una afirmación de aquello que ya no se quería ser sin renunciar al triunfo y la vida.

Muchas cosas pueden decirse sobre esta experiencia, pero a mi sólo me interesa el aspecto relacionado con la contradicción organización/individuo y las formas en las que esta cuestión esencial se expresa (contradicción mayoría/minoría, etc).

Para comenzar esta breve exposición cito a uno de los jefes político-militares del movimiento. La cita es sobre una reflexión que se realizo en 1997, cuando las Juntas del Buen Gobierno no existían y el movimiento zapatista no lograba consolidarse. La reflexión es sobre la práctica democrática en un contexto de confrontación y la forma en la que en ese momento lo resolvieron los compañeros:

“La propuesta democrática del EZLN se construye después de enero del 94, e incluye términos como tolerancia e inclusión, que no aparecían antes en el discurso zapatista. Es en esa confrontación con el exterior cuando empieza a construirse. Ahora las comunidades aportan su práctica, que tiene sus límites: por lo regular se resuelven sus problemas por consenso: los discuten en asamblea y hasta que no la unanimidad y el acuerdo no hay votación. En la mayoría de las comunidades ni siquiera hay votaciones, las decisiones son unánimes o no son.

“Esto implica una lógica de discusión interna y es válida en problemas que realmente afectan a todos. Por ejemplo, si una letrina va estar en tal parte, o dónde se va establecer el límite del callejón. El límite del poblado con otro poblado. Es lógico que se expresen en eso, pero hay otras cuestiones que no son así, que exigirían tomar en cuenta lo que piensa la mayoría pero también lo que piensa la minoría. Es un problema nuevo en las comunidades, porque todos los problemas que se enfrentaban estaban relacionados con la sobrevivencia.

“El proceso de aniquilamiento que se viene operando desde hace muchos años ha creado la consciencia de que la única forma de sobrevivir era juntándose y hacer fuerte el colectivo, incluso resolviendo siempre el choque entre el individuo y el colectivo a favor del colectivo, de tal forma que si el individuo no aceptaba el colectivo era expulsado.

“Esto no solo en los Altos, se daba también en las comunidades tzeltales de la selva, porque era la única forma de sobrevivir. No era posible que las comunidades sobrevivieran si existía la disidencia, la crítica interna…Sin embargo, a nivel interno sí había discusión, no era de una persona la decisión, nadie se arrogaba la representatividad del colectivo y se lo imponía a los individuos. Era realmente el colectivo el que operaba contra los individuos y los juzgaba.

“En la comunidad, pregunta un sociólogo francés al dirigente, existen formas no democráticas, para no decir anti-democráticas. Las autoridades tradicionales no son tan democráticas, digamos, la estructura es más una gerontocracia. Tampoco estoy convencido de que el “acuerdo”, el consenso sea una forma democrática. A veces se puede volver muy autoritario, es la autoridad del grupo, de la comunidad sobre los individuos. Sin individualización, sin los derechos del individuo, no puede haber democracia.

“Sí, en eso estamos de acuerdo, responde Marcos. Yo lo que digo es que ese tipo de democracia sirve para determinados problemas, no para todos…Te voy a poner un ejemplo: RIch se casa con una mujer de un pueblo. Para poder hablar con la muchacha tiene que pedir la autorización a la asamblea del pueblo. El Rich tiene que esperar a que la asamblea le dé permiso antes de entrar a pedir a la muchacha. Todo el mundo sabe que está enamorado, menos la muchacha. Luego ya lo sabe la familia, ya le dan permiso, así funciona.

“Este ejemplo es cómico, pero hay otros más complejos, de más alto nivel, en los que pienso que este tipo de democracia no funciona porque afecta a los individuos. Te estoy explicando cómo se toman las decisiones que afectan a la comunidad; por ejemplo, decisiones de salud, para resistir epidemias. Por ejemplo, lo de las letrinas, que los obligaba a tener letrinas, cuando estaba la epidemia del cólera, o cuándo los obligaron a vacunarse porque había tuberculosis. Es decir, muchas decisiones que eran obligatorias por acuerdo de la comunidad y que significaban su sobrevivencia.” (8)

Una pregunta que todos debemos hacernos

Cuando un compañero preguntó sobre el inicio y fin de la Revolución Social se abrió una nueva dimensión de la charla. ¿Qué resulta más revolucionario?, ¿en base a qué se estable ese juicio?, ¿qué libertad quiere el socialismo?, ¿cómo se alcanza la coherencia de la praxis?

Yo respondí que no negaba la existencia de otras dimensiones de la praxis revolucionaria (me viene a la mente lo que se dice de Foucault de sus últimas preocupaciones: una existencia individual y nueva forma de relación interpersonal que tuvieran por principio la resistencia política).

La naturaleza de la charla era sobre la Comuna y la categoría de Revolución Socialista, por lo menos lo era en la intención inicial. Sé que muchos compañeros ven con desconfianza los diferentes socialismos que pululan en la ciudad porque transgreden sus propios términos, no rompen con la forma burguesa del “ser”, del “yo”; sin embargo, la pregunta se lanzó y fue al siguiente: La coherencia de praxis tiene que ver con el comportamiento doméstico y privado, político y público, ¿quién ofrece un modelo más elaborado de coherencia en la praxis, un guerrillero que abandona familia, amigos y vida o un obrero que asiste a las manifestaciones en calidad de masa pero que en su hogar coopera con las labores domésticas y procura una educación alternativa en su descendencia?

¿Quién es más coherente en la praxis, el intelectual que elabora penetrantes teorías y profundos análisis pero resulta nulo para organizar una brigada móvil de propaganda, o el estudiante que no da su opinión y se muestra taciturno pero que resulta ágil coordinador práctico y un excelente agente de seguridad en las movilizaciones?

Así, se podrían desdoblar mil ejemplos. La pregunta está planteada. La praxis revolucionaria supone determinados elementos para su existencia como fenómeno social e individual. Supone voluntad, supone determinación, supone disposición, supone formación y supone consciencia.

El 26 y 27 de abril, en la misma Portón Negro platicamos sobre la consciencia, la lucha y la organización en los centros de trabajo, con un enfoque local. Tuvimos una interesante discusión sobre lo que es la consciencia.

Desde algunos ángulos, las diferencias en la praxis que podemos observar en el movimiento ¿no son, además de una consecuencia natural del hecho de que somos seres individuales, un problema de consciencia y formación?

Algunas observaciones sobre un caso de desarrollo de la consciencia

Esta cuestión es muy complicada, pero voy a intentar establecer algunas líneas de orientación provisionales para un posterior replanteamiento. ¿Qué es la consciencia para un anarquista?, ¿un estado cognitivo?, ¿una confluencia de sistemas y métodos de interpretación de la realidad?, ¿un reconocimiento de intereses históricos de determinado grupo o clase social?, ¿una identificación de características comunes con otros seres humanos? ¿una coherencia en la praxis?, ¿todo lo anterior?, ¿nada de lo anterior?

Pongamos un caso a modo de ejemplo. Digamos que un sujeto ronda en la mayoría de edad en el noreste de México, en Nuevo León en particular. Digamos que cursa el bachillerato y no lo termina con titulo, que se acerca a las tradicionales movilizaciones del 2 de octubre que se realizan año con año, que entra en contacto con una forma distinta de entender la realidad inmediata y la experiencia misma.

Digamos que comienza a percibir determinaciones diferentes de las cosas y las relaciones, digamos que lo que daba por sentado, que sus verdades comienzan a perder su carácter absoluto ante sus ojos. Digamos que se apropia del ejercicio de la lectura, que esta actividad se constituye en una nueva puerta hacia el intercambio de ideas y la aprensión de conocimientos. Digamos que conoce a otros individuos con situaciones similares, que se forma un interés común por ciertas actividades.

Digamos que esa suma de individuos forman parte de un todo más grande y complicado, que los de un poco más experiencia y más indagación han hurgado en el pasado inmediato, han conocido testimonios de otros individuos que pasaron por el mismo interés y que lo llevaron más allá, al terreno todavía incomprendido, para nuestro sujeto, de la práctica.

De repente lo que lee, escucha, resulta haber sido acontecimientos tan solo algunos años antes, que existen otros individuos que vivieron esos acontecimientos, que son depositarios de la experiencia, y quizá de la sabiduría.

Hasta esta parte tenemos un estado cognitivo en relación con otros estados cognitivos, hasta aquí decimos que nuestros individuos perciben determinados acontecimientos; tenemos algunas determinaciones y predicados del sujeto (ronda la mayoría de edad, reside en N.L., etc) en relación contra determinaciones y predicados de otros sujetos (otros individuos con interés común por ciertas actividades, individuos depositarios de la experiencia, etc).

Digamos ahora, sin embargo, que ha transcurrido tiempo, que ya no sólo reconoce la posibilidad de que sus valores y sus verdades sean relativas, sino que quizá sean falsas, digamos más, quizá un rumor de atrevimiento se apodera del sujeto y en la intimidad acepta con reservas que Dios no existe, que la explotación está mal y que es necesario luchar por liberar al hombre.

Digamos que todas estas representaciones de su pensamiento perturban y enturbian su estado cognitivo (no orgánicamente, sino reflexiva e intelectualmente) precedente, que cierta enajenación es precisa para digerirlo, que un abandono de la rutina práctica se hace necesario, y que al mismo tiempo tu familia continua su crisis, su transformación de nuclear en uniparental y matrifocal, que relaciones, sentimientos, lazos, degeneran en relaciones, sentimientos y lazos totalmente nuevos entre individuos unidos de manera consanguínea. El proceso ha comenzado, o se retrocede o se avanza, el sujeto decide avanzar.

Esto implica una contradicción aparente entre la praxis y la consciencia: Las exigencias y las condiciones de una ideología anticapitalista llevada hasta sus últimas consecuencias, supone el posicionamiento superador de la crisis mencionada arriba (al menos intencionalmente), pero la evolución del estado cognitivo requiere cierta enajenación (además de que un proceso de ruptura familiar involucra muchos más factores), demanda ensimismamiento que una noción ortodoxa de la consciencia denunciaría como irresponsable. Definitivamente la realidad no atiende caprichos ni moralidades.

Trastornos afectivos como el que una crisis así supone en la vida de un sujeto, pueden ser superpuestos al desarrollo de una consciencia (quizá sea este el paso de la conciencia a la consciencia en algún plano simple). Los problemas que derivan de la confrontación de un sujeto y el grupo familiar por el choque de valores y verdades, en el caso del que hablamos, quedan así superados por una situación externa (digamos que de alguna forma, el sujeto escapa así a la crisis y sus consecuencias afectivas y sentimentales), el proceso de desarrollo de consciencia, por decirlo así, encuentra un margen de maniobra más amplio.

La consciencia se desarrolla más fácilmente en grupos pequeños. Digamos que ahora el sujeto se integra a un grupo con intereses y objetivos más o menos definidos, con algunas técnicas y métodos de formación ideológica (sistemas y métodos de interpretación de la realidad). Independientemente de la naturaleza de las técnicas y los métodos empleados por el grupo en el adoctrinamiento del sujeto, la labor formativa del grupo hacia el sujeto ofrece la configuración de un nuevo sistema de valores y verdades, de juicios morales que exaltar y que reprobar (practicar efectivamente la solidaridad, repudiar el machismo, etc).

Un periodo de formación mínimo, básico, como mejor nos guste considerarlo, puede exigir (por poner un periodo determinado) seis meses hasta que un sujeto repita como loro autores y libros o, en el mejor de los casos, intuya la profundidad de la transformación ideológica que se opera en su persona.

Lamentablemente esto no sucede en un ambiente controlado, este proceso se realiza en la vida diaria, lo que supone realizar todo lo arriba mencionado con las necesidades fundamentales de un ser humano y las exigencias mínimas de la vida en sociedad. Infinidad de influencias hacen sentir su peso en este proceso, por eso es necesario delimitarlo, determinarlo arbitrariamente.

La formación de grupo parece exigir en sus inicios 2 etapas bien definidas: a) La formación de una dirección (formal o informal) que fácticamente oriente al grupo (independientemente de si lo hace con la coherencia democrática que dictan los principios y permite su naturaleza misma), y b) La extensión de dicha dirección en sentido cuantitativo (agrupamiento de otros sujetos a modo de realizar los objetivos de la dirección y poder visualizarlos y modificarlos en base a las reacciones y conducta de la extensión misma).

Supongamos que en nuestro caso existe una dirección, y que el sujeto se integra en un proceso ya existente (aquí estamos determinando en sentido concreto una situación particular en la que se gesta un proceso de desarrollo de consciencia). En atención a la naturaleza del fenómeno, nuestro sujeto se verá destinado a servir al progreso del grupo (de la dirección concretamente) objetivamente, con la compensación (mejor sería decir equilibrio del grupo) de que se le aprovisione de técnicas y métodos para desarrollar su consciencia en sentido de formación ideológico-política (esta es la forma que adopta esta parte del proceso de desarrollo de consciencia en un grupo que se reconoce como anticapitalista).

De modo que resultan dos fenómenos simultáneos que guardan una relación de unidad contradictoria (dialéctica del grupo/individuo).

Hasta esta parte hemos descrito un sujeto rondando la mayoría de edad, residente en N.L. cuya situación personal guarda relación con una crisis y ruptura familiares a la par de un acercamiento voluntario hacia un grupo de orientación anticapitalista. Como pudimos ver, el grupo facilitó métodos y técnicas para el desarrollo de su consciencia en sentido de formación ideológico-política; nuestro sujeto es capaz de reflexionar y divulgar máximas filosóficas, programáticas, líneas de orientación política, algunos análisis menores y ejes de acción concreta: “El Estado es la negación de la humanidad”, “Libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia, Socialismo sin Libertad es esclavitud y brutalidad”, “a Durruti no le temblaron los huevos para agarrar las armas”, “como vanguardia debemos encabezar las luchas y buscar construir los organismos de la revolución”, “hay que ir al pueblo”, etc, etc.

Estas nociones y estos conceptos nos indican que nuestro sujeto ha completado un periodo básico y rudimentario de formación doctrinal. Han pasado entre dos y tres años. Este periodo básico se ha realizado a la par de un praxis mínima, digamos, una participación modesta en medios estudiantiles (asambleas, marchas, reuniones, acciones de propaganda, discusiones, círculos de estudio, etc.).

Resulta que el periodo se agota, y queda contenido en una nueva esfera del proceso, en el que se hace necesaria no soóo un reconocimiento teórico de los intereses históricos de determinado grupo o clase social sino una identificación práctica de características comunes con otros seres humanos (necesidades primarias y actividades económicas para satisfacerlas) como una medida transversal para alcanzar la coherencia moral y ética. Para nuestro sujeto, una forma concreta de realizarlos es someterse a experiencias similares a las que está ligada la experiencia histórico-vivencial de determinado grupo o clase social (en nuestro caso, hacer efectiva la política de “ir al pueblo”, que significa abandonar el medio estudiantil y pasar a medios proletarios).

Recapitulemos. Ya hablamos de tres dimensiones de la consciencia: a) Un estado cognitivo, b) Un reconocimiento de intereses históricos y c) Una identificación de características comunes: ¿Una supone la desaparición de la otra?, ¿se contienen entre sí, se interrelacionan?, ¿existen simultáneamente? Digamos, a riesgo de corregirnos posteriormente, que las últimas dos son las que más se acercan al caso que exponemos.

¿Cómo ha afectado esto al sujeto? Reconocer discursivamente los intereses históricos de un grupo o clase social no causa gran conmoción en los individuos, puesto que puede realizarse sin comprometerse mucho de por medio, en cambio, realizar una mudanza de sistema de vida y condiciones materiales de existencia lo transforma todo: Supone una revolución en la forma de entender la vida concreta, aquí se realiza una confrontación violenta entre las ideas-fuerza del sujeto y la realidad indiferente de las costumbre, hábitos y usos de una población determinada (de grupos humanos completos aglutinados en barrios obreros y centro de trabajo fabriles, de servicios, comerciales, etc).

Considerando el promedio de vida de un mexicano (rondando en los 70 años de edad) y las estructuras en las que se expresa la forma en las que está organizada la vida misma (educación doméstica, educación pública, trabajo, retiro, etc), nuestro sujeto se ve enfrentado a una decisión: Orientar su vida al plano militante y partir de ahí, u orientar su vida al plano personal poniendo por encima de su praxis política sus metas personales (no son incompatibles, pero a veces una supone la negación de la otra en determinados momentos y circunstancias). (9)

Como la lectora y el lector habrán notado, existen diferentes planos de consciencia en un mismo sujeto en un mismo tiempo y en un mismo espacio; el caso ha querido ser únicamente ilustrativo, no estuvo concebido resolver nada, sino invitar al lector, a la lectora, a que realice su propia reflexión sobre su propio proceso; lamentablemente no he leído ni a Hegel ni a Lucáks, que, hasta donde sé, ofrecen planos que no he contemplado en mi exposición, es necesario considerar este pendiente. Pasemos a la parte final de este ensayo.

De la relación entre todo lo expuesto

Ahora es necesario explicar a qué vino tanta divagación. Comenzamos hablando sobre la Comuna de Paris considerándola como el acontecimiento que inauguró el periodo histórico de las revoluciones socialistas. Después se paso al plano de la praxis y una determinada escisión que puede contemplarse actualmente; de aquí se paso a la discusión sobre el problema de la consciencia.

Para un anarquista como el que escribe el ensayo, es una certeza la superioridad de la praxis colectiva a la individual, por muy avanzada que esta sea; pues la totalidad de las acciones y reflexiones que se construyen en torno a la lucha revolucionaria por el socialismo anti-estatista(10) se dan en el marco de entender la vida en sociedad como la condición primaria y fundamental de la libertad individual desarrollada hasta los limites impuestos por la naturaleza al sujeto.

Si se ha entablado un intento polémico para con las expresiones de rebelión no socialista es precisamente por el espíritu de los tiempos, en los que gobierna la desorientación y la desorganización, y un espíritu democratistoide que planeta una libertad mal comprendida e irrealizable.

Entendemos la regresión ideológica que significó la derrota y fracaso del socialismo estatista ruso; al mismo tiempo entendemos nuestra situación actual de ciudadanos-consumidores, y el estado de nulidad del socialismo anti-estatista local, la ausencia de propuestas, de iniciativas de largo plazo, de literatura periódica, de militancia seria y organizada.

Sin embargo es un acto de honestidad declarar que rechazamos la acción individual entendiendo algunas consecuencias de dicho rechazo y el carácter provisional, relativo y circunstancial que debe tener. Pusimos el ejemplo alemán porque es muy ilustrador en los medios juveniles actuales existentes en la ciudad, y ofrecimos algunos párrafos sobre la experiencia zapatista (no sólo porque está de moda actualmente) porque es una referencia actual, viviente, que muestra las limitaciones a las que puede enfrentarse determinado movimiento en plena confrontación con el Estado mexicano, es experiencia a tenerse en cuenta.

Un último esfuerzo de la imaginación para ilustrar uno de los caminos que podemos seguir. Si la consciencia es un fenómeno individual, con una evolución determinada relacionada con influencia determinadas, sus condiciones y exigencias deben ser consideradas por la elaboración de la propuesta política del socialismo anti-estatista. Sí un compañero determinado se integra al proceso (dependiendo del estado de desarrollo y objetivos de dicho proceso) no sólo debe adoctrinársele, sino que debe explicársele que está siendo adoctrinado, que la doctrina es una condición de la unidad ideológica, y que ésta no es una cuestión finita, inmutable, acabada, sino que es una construcción infinita, mutable, permanentemente perfectible, que es un esfuerzo del conocimiento colectivo para guiar la acción, la praxis.

La coherencia praxis puede ser la medida de consideración de los individuos(11), puede ser el criterio de penas, sanciones, condecoraciones, reconocimientos de una agrupación hacia un sujeto determinado, sin embargo, una consideración así de la praxis contiene en sí un peligro derivado de los errores y las limitaciones humanas: Emitir juicios (negarle al Estado en las agrupaciones el derecho de juzgarnos) sobre compañeros por compañeros supone determinar lo que es bueno y lo que es malo, por tanto, lo que se acepta y lo que no, en suma, una nueva limitación a la libertad de los individuos.

Autogobernarse es una acción peligrosa, sobre todo entre los individuos y las agrupaciones nacidas en opresión y dominación estatal, pero es un riesgo que debe tomarse (Y que se toma. Algunas guerrillas sancionan el matrimonio entre sus militantes). El miedo a fracasar no pude ni debe ser un obstáculo auto-erigido contra la auto-regulación de los proyectos anticapitalistas. Fracasaremos una y mil veces antes de una posible victoria(12), aquí no descansa la promesa de la emancipación, sino en preparar las condiciones mínimas en nuestras agrupaciones (un mínimo de consciencia y de coherencia de praxis) para un proyecto más grande: Participar activamente en el proceso militante por la Revolución Socialista en México.

Participar en un proceso así supone nuestra elevación de ciudadanos-consumidores a militantes conscientes (13). Las formas que adoptaran nuestras agrupaciones y las nuevas agrupaciones las dictarán las necesidades derivadas de la naturaleza concreta del Estado mexicano (14), nuestra política dependerá en un primer momento de la actitud que el Estado adopte hacia nosotros y de la objetividad estructural de nuestro país en el sistema- mundo.

El estatismo capitalista es un sistema que se produce y reproduce a sí mismo, la Revolución Socialista es un proceso social transversal que busca destruir/abolir el sistema en el que tiene existencia, por lo tanto, busca su propia supresión mediante la superación histórica del sistema capitalista. La Revolución Socialista demanda lo que hemos denominado elementos de Semo y las medidas básicas de la Comuna, éstas no se contradicen con el más amplio desarrollo de la consciencia ni con la coherencia de praxis (15) más que en apariencia; ya habrá más espacio y tiempo para desarrollar más las hipótesis y las tesis que en este ensayo se expusieron.

Publicado en la edición 6 de revista Paradoxa: http://issuu.com/paradoxamedioslibres

1 El concepto de Socialismo se utiliza en este texto en su significación más amplia y positiva: la socialización de los medios de producción y la sustitución histórica del Estado por expresiones orgánicas no opresivas ni explotadoras, en el marco de una sociedad posterior a la sociedad capitalista no concebida de antemano por autor alguno.
2 La siguiente división no toma en cuenta la totalidad de la caracterización que debe hacerse para poder dividirlos con más justeza; en el Portón Negro, se realizó mediante una improvisada exposición gráfica hecha con marcadores. La división está pensada en el contexto histórico en el que los autores desarrollaron su teoría y práctica, lo que no supone una inmovilidad del mundo social y la ausencia de conflicto; pero sí supone la manera en la que los autores concibieron e idealizaron sus postulados políticos.
3 Semo Enrique, La Búsqueda 2. La izquierda y el fin del régimen de partido de Estado (1994-2000), México, Océano 2004, p. 191-193
4 Cita en artículo en internet: http://www.forocomunista.com/t8890-texto-de-karl-marx-la-comuna-de-paris-y-la-supresion-del-estado
5 Cita en texto de internet, Archivo Bakunin: http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/01/22/la-comuna-de-paris-y-la-nocion-de-estado/ La bibliografía donde puede verificarse el fundamento de estas afirmaciones: para las opiniones de Bakunin léase “Federalismo, Socialismo y Antiteologísmo”, “Cartas a un francés, la revolución social y el Imperio Knutgermanico” y la “Comuna de Paris y la noción de Estado”, disponibles en el archivo mencionado a excepción de las Cartas a un francés; para las opiniones de Marx sobre la cuestión del Estado, “La guerra civil en Francia” o el pequeño trabajo de Engels sobre la Comuna que concluye así: “Últimamente, las palabras “dictadura del proletariado” han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado!”. Esta hipótesis que tiene por núcleo una extrapolación de responsabilidades y tareas históricas de una clase a otra ha sido desarrollada en el documento “Plataforma Internacional del Anarquismo Revolucionario”, publicada hace un par de años por anarquistas mexicanos y brasileños, disponible en internet: http://anarquismorevolucionario.wordpress.com/2011/05/05/plataforma-internacional-del-anarquismo-revolucionario/ .
6 Véase el artículo de Tirso Medellín en Revista Paradoxa, disponible en internet: http://issuu.com/paradoxamedioslibres/docs/edicion5paradoxa
7 Reiche Reimut, 1983 (primera edición en 1969), La sexualidad y la lucha de clases, México, Planeta/Seix Barral. Fuente de todo el apartado “Una experiencia alemana”.
8 Le Bot Yvon, 1997, Subcomandante Marcos, el sueño zapatista, México, Plaza y Janes.
9 Este apartado es el más arbitrario del ensayo, aquí no se agota nada y esforzadamente se bosqueja un replanteamiento posterior, planeo regresar a tratar esta cuestión que me parece trascendental, pero por ahora estoy en investigaciones que lo esclarezcan más para mi.
10 Me refiero a una concepción programáticamente distinta, antagónica, a la realizada por el socialismo estatista ruso, en la que la primera condición de la construcción del socialismo no es unilateralmente la socialización de los medios de producción, sino la abolición permanente y gradual del Estado y su sustitución por agrupaciones productivas y organizaciones sociales administrativas libres y confederadas. No es lugar para tratar de la naturaleza de las mismas, tratado por demás tedioso y alejado de una práctica militante relacionada con la actualidad y sus necesidades.
11 El proceso que vivimos en N.L. aún no conoce las organizaciones y el sentido de fuerza que estas otorgan al individuo, por eso se trata como se trata la cuestión en este último apartado.
12 No entendida como la consumación práctica de acto revolucionario previo al socialismo, sino como un avance palpable para los individuos: locales, agrupaciones con representación legal, equipos logísticos, acciones políticas de mayor escala, revistas, polémicas, presos políticos locales, etc.
13 Contemplando las contradicciones propias de un proceso así, regresiones, excepciones, etc.
14 Organizaciones legales, organizaciones ilegales, etc.
15 Antes las supone, el arte está en la realización simultánea en armonía con el contexto, la coyuntura, la correlación de fuerzas, la claridad de la dirección, la elasticidad de las bases, etc.
 
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