REFLEXIONES BASAVIANAS SOBRE LA PENA DE MUERTE

Por: Sonia Selene De León

mussol

En su libro “Meditaciones sobre la pena de muerte”, el Dr. Agustín Basave Fernández Del Valle, expone su postura abolicionista, con un enfoque pluridisciplinario que incluye a la Filosofía,  Teología, Ciencias Jurídicas, Historia y Estadísticas;  de esta manera fundamenta lo que él llama “el sinsentido de la pena capital”, que busca defender la dignidad óntico-axiológica del ser humano en el marco de sus derechos fundamentales.

Desde la Filosofía, Basave defiende la existencia del derecho natural, meta-jurídico, criterio bajo el cual la ley positiva reconoce lo justo y lo injusto. Afirma que este derecho defiende y protege la vida, lo cual constituye el más básico y fundamental de los derechos humanos, y sin el cual, los demás derechos no tendrían razón de existir.

De la teología revisa las posturas que asumieron Tomás de Aquino y Agustín de Hipona, exponiendo la superioridad axiológica de Agustín.  Nuestro autor revisa también el Antiguo y el Nuevo Testamentos, así como la postura de la Iglesia Católica en el Nuevo Catecismo.

En las Ciencias Jurídicas, analiza el sentido de la Penología, y concluye que la pena de muerte desde el marco legal es injusta,  sin sentido, y también, antijurídica, pues  la Historia y a las Estadísticas no mostraron que la pena diera resultados eficientes, intimidantes, ni ejemplares. En los países en los que actualmente se aplica no se ha disminuido la criminalidad, esto en comparación con los países abolicionistas en los que no se ha registrado ningún aumento en la delincuencia.

Y es que según Basave, la finalidad de la sanción debe ser la reforma de los individuos en defensa de la sociedad, razón por lo cual no concuerda con la ley del talión, la que según nuestro autor, no busca la superación del reo sino que es sólo de carácter vengativo y que desde el punto de vista de la normatividad, la ley del talión no es necesaria, porque, aunque las leyes jurídicas castigan los delitos, se puede castigar con una reacción atenuada, valiéndose del perdón y buscando el arrepentimiento del reo.

En su opinión, un derecho penal justo es el que se preocupa por la reforma del  delincuente, y así ayuda a la disminución del delito. Considera a la pena de muerte como factor de perversión, no sólo por ser cruel e inhumana, sino por ser intrínsecamente injusta e ilegítima al privar del derecho de enmienda.

Desde esta perspectiva, la privación de la vida es degradante, puesto que la persona no es un medio sino un fin; y en base a argumentos Teológicos y Axiológicos afirma que hay algo sagrado en la vida del hombre que es constitutivo de su ser, y que no puede perderse sin importar qué delitos se hayan cometido. Se trata de una dignidad óntica, meramente intrínseca, que por derecho natural exige el respeto de la vida. Es por esto que cuando un reo es condenado a la pena capital, aunque la condena sea legal en el marco de la ley positiva, no es justa desde la ley natural. Además es brutal e inútil, porque no intimida, sino que por el contrario, multiplica los homicidios al acostumbrar a las personas a ver con indiferencia la muerte premeditada. Asegura, además, que los condenados a muerte se convierten en leyendas y en ídolos populares, siendo así, la pena de muerte ejemplar, pero en el sentido del homicidio y no de intimidación. Asegura que esta pena “despierta instintos brutales y sangrientos”1.

En el caso de los delitos más graves, la cadena perpetua sustituye a la pena de muerte, puesto que cumpliría con el cometido de proteger a la sociedad, además de constituir una oportunidad de mejora para el reo. De aquí que la justicia más elevada consiste en defender los derechos fundamentales de los hombres, entre los cuales, el principal es el derecho a la vida, un principio absoluto.

 

Hay una exigencia moral de respeto a la dignidad humana, porque el derecho a la vida es un derecho natural que no puede ser negado por ninguna Cámara de Diputados y Senadores, ya que este derecho no está sujeto a la decisión de un grupo, prohíbe la matanza y tortura de los hombres, antes se debe promover lo necesario para vivir con plenitud. El Estado debe proporcionar los medios y asegurar el respeto y defensa de la vida humana.

 1 Agustín Basave Fernández del Valle, Meditación sobre la pena de muerte, Fondo de Cultura Económica, México 1997, pág. 21

“Nada se remedia con esos suplicios, con esas torturas con esas penas corporales y con esas ejecuciones de los reos, tan diversas como espeluznantes”,2 afirma el Dr. Basave, exponiendo además desde el punto de vista de la Teología que Dios creó al hombre a su imagen para una vida plena, y por tanto, quien atenta contra el hombre, atenta contra Dios, quien además ordena en el quinto mandamiento no matar. Para el autor, la pena de muerte es injusta, porque además de violarse la ley natural y la ley divina, se viola la responsabilidad en caso de error judicial.

Agustín de Hipona abogó por la abolición de la pena de muerte, pedía que se condenaran los pecados, pero que se salvara a los hombres, y que se aplicaran las penas con amor para que los delincuentes se pudieran corregir.  En cambio, Tomás de Aquino defendía la pena de muerte, aduciendo que era saludable matar si se hacía para salvaguardar el bien común, que era necesario sacrificar la parte por el todo. Para Basave el perdón cristiano de Agustín es superior a la postura de Tomás, la que critica, afirmando que el todo, es decir, la sociedad, está al servicio de la parte, es decir, del individuo, y no al revés.

Basave afirma que el derecho penal es un derecho público, que surge como fenómeno social, vincula las penas con los delitos, y se encarga de las medidas de seguridad y de corrección. Señala el autor que debe existir una proporcionalidad entre el hecho punible y la pena, y que por esta razón los buenos jueces, ajustan la pena a la personalidad y peligrosidad de cada delincuente. En la actualidad las penas más comunes son las privativas de la libertad y la pecunaria, pero para cada una de ellas existen agravantes, atenuantes y excluyentes, siendo su fin último la prevención del delito. La misión del derecho penal es punir y corregir en armonía.

El Dr. Basave sostiene que las penas brutales estimulan los delitos, y que sólo las penas justas cumplen una función preventiva, y agrega que el grado de la pena no puede desconocer el derecho a la vida y a la integridad corporal, y que asimismo, no se debe castigar por castigar sino castigar para corregir.La sociedad tiene derecho a castigar pero no a matar.

2 Op cit pág. 35

Las penas pecunarias y las privativas de la libertad respetan la vida, de ahi que el Dr. Basave desprecia la pena capital, por ser la única que priva de la vida, y le molestan las desigualdades en su aplicación, ya que a menudo las personas de bajos recursos son condenadas a morir por no tener una buena defensa. Por tales razones, nuestro autor afirma que la pena capital “es un crimen estatal revestido de cáscara normativa carnicerías ejecutadas en nombre de la justicia”.3

 

Puesto que el derecho punitivo se fundamenta en la necesidad de defender los derechos humanos, la pena de muerte que viola el derecho humano a la vida, está viciada en su fundamento de acuerdo a nuestro autor.

Se creyó, dice Agustín Basave, que la pena de muerte tenía un carácter aleccionador a través de la ejemplaridad por el que se podía reducir el crimen, pero 20 siglos de Historia prueban que no es así, las Estadísticas muestran que no hubo un aumento en el crimen después de la abolición pero que tampoco hubo reducción de delitos en países que conservan la pena capital.

En México, la Constitución en su artículo 22 estipula la pena de muerte por traición, homicidio, parricidio, así como por incendiar, plagiar, asaltar etc. Sin embargo, hace años que no se aplica esta pena en nuestro país, y aunque en los Estados no se incluye la pena capital en sus Códigos penales, no obstante, cabe la posibilidad de que los congresos locales la permitan, por lo que Basave, insiste en la urgencia del artículo 22 de nuestra Carta Magna.

En el artículo 3ro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la ONU proclama  el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona y el artículo 5to prohíbe la aplicación de torturas o de penas crueles y degradantes pero, en el artículo 6to cuando habla sobre la pena de muerte, deja en claro que no puede cometerse de manera arbitraria y que la deja a cargo de las autoridades competentes. Basave también espera que un futuro, la ONU se pronuncie decididamente a favor de la abolición de la pena de muerte.

3 Op cit pág. 81-82

Por otra parte, el Consejo de Europa 4, y el Parlamento Europeo 5 se pronunciaron a favor de la abolición de la pena de muerte en tiempos de paz; la Declaración de Estocolmo 6 se pronunció en contra de esta pena; Amnistía Internacional 7 pidió que cesaran las ejecuciones extrajudiciales y la Asociación Médica Mundial 8 prohibió desde el plano de la ética participar de algún modo en la aplicación de la muerte. La Iglesia Católica a través de su Nuevo Catecismo reconoce la autoridad pública como legítima para imponer la pena capital, aunque considera que los medios incruentos responden mejor a las exigencias del bien y de la dignidad personal. Las conferencias episcopales de muchos países están también a favor de la abolición.

 Para Basave la prueba de que existe el derecho natural, son los principios morales como justicia, deber, licitud, ilicitud, responsabilidad, culpa, etc. por lo cual reconoce al derecho natural como un derecho supra-legal que legitima todo derecho positivo, de ahí que el ser humano tenga una dimensión jurídica con exigencias esenciales por el solo hecho de existir.

Basave afirma que ante el derecho natural la pena de muerte no tiene lugar, ya que el derecho natural otorga a la persona “un carácter absoluto y sagrado, con derecho a la vida y a la integridad corporal” 9.  Abstenerse de violar ese derecho es un deber universal, el pretexto de salvaguardar el bien común no da derecho de suprimir el derecho natural a la vida humana. El Dr. Basave legitima únicamente la muerte por defensa propia y la muerte por guerra defensiva.

4 El Consejo de Europa es una organización internacional que opera entre los países de Europa para establecer valores políticos y jurídicos en común, sustentándose en la democracia y los derechos humanos.

5 El Parlamento Europeo es la institución que representa directamente a los ciudadanos de la Unión Europea, es elegido cada cinco años mediante el sufragio universal y secreto de sus ciudadanos.

6 La Conferencia de Estocolmo fue la primera conferencia convocada por la Organización de las Naciones Unidas en torno al desarrollo de políticas internacionales sobre el medio ambiente, se llevó a cabo en Estocolmo, Suecia del 5 al 16 de junio de 1972.

7 Amnistía Internacional es una organización humanitaria no gubernamental que promueve los derechos humanos.

8 La Asociación Médica Mundial es una confederación internacional de asociaciones médicas profesionales que establece las pautas de la ética médica y la atención humana de calidad.

9 Op cit pág. 12

Por lo anterior Basave estima que el derecho natural es anterior y superior al derecho positivo, y que las leyes positivas reconocen el derecho intrínsecamente justo, pero no lo crean, en consecuencia, ni el Estado ni la comunidad internacional pueden absorber a la persona individual y sus derechos fundamentales. De tal suerte que cuando el Estado suprime el derecho a la vida destruye su propia esencia jurídica, de ahí que la pena de muerte además de innecesaria e inútil sería injusta; y un atentado a la dignidad óntico-axiológica de la persona y al sagrado derecho a la vida. Su aplicación implica la cosificación del hombre, y el derecho penal se incumple si mantiene la pena de muerte. Por el contrario, nuestro autor considera paradójico que para liberarnos de la violencia ejerzamos más violencia.

Basave asegura algo en cada ser humano que trasciende su naturaleza físico-biológica, que los antiguos llamaron Humanitas, y que es la dignidad de un ser deiforme, teofánico y teotrópico, porque viene de, manifiesta hacia Dios,  y porque hasta el último momento de vida el ser humano es capaz de arrepentirse y convertirse, y es que Basave entiende que los vicios y las virtudes no son algo estático sino dinámico, por lo que aún el peor hombre tiene derecho a vivir y a la posibilidad de reparar sus faltas. Nuestro autor pide a los jueces que no se olviden de su propia impureza humana y de la necesidad de comprender y respetar a los demás. Afirma que “hay un abismo entre el castigo y la muerte”.10

En la actualidad 100 países conservan la pena de muerte y 35 la han abolido, la esperanza del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle es que la sociedad futura se oriente a la prevención y a la regeneración, asegura que el abolir la pena de muerte no es producto de sentimentalismos, la defensa social en la actualidad se apoya en la razón, la justicia y  la humanidad. Los hombres de bien en México y en el mundo, no quieren la venganza porque no se necesita, por el contrario, “la lucha por la salvaguarda de la vida humana, aún en el caso de los más torvos delincuentes, constituye una alta y honrosa tarea”.11

 

10 Op cit pág. 137

11 Op cit pág. 147

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