ANÁLISIS ESTÉTICO DE LA OBRA POÉTICA DE WILLIAM BLAKE

Por: Enrique Guizar

Plate 4 of 'Visions of the Daughters of Albion' circa 1795 by William Blake 1757-1827

Al seleccionar a Blake para su análisis estético, es decir, entrar en el imaginario de Blake, el primer conflicto al que nos enfrentamos, es a la diversidad en sus formas. Cabe señalar que Blake no sólo es considerado un poeta, sino que además era pintor, grabador, filósofo, rebelde, místico esotérico, loco, abstracto, profeta, hombre, dios… Al adentrarse en su obra, uno va dándose cuenta de que a pesar de la fuerza independiente en cada uno de sus trabajos, tales parecen complementarse como un gran todo con singularidades que chocan y convergen en su esencia abstracta.

Los elementos de Blake fluyen indisociables a lo largo de toda su obra, al igual que sus múltiples facetas; ese, precisamente es el gran conflicto en el análisis, el lector, o mejor dicho el espectador de su obra, tiene que atenderla desde un punto de vista fenomenológico, desprejuiciado, acercarse a él y a su producción artística como un niño que abre los ojos por vez primera, debe hacer su mejor intento de verlo como el conjunto de todo su carácter y de todo su potencial, ha de abrir su mente, sus tripas, su alma, que son al igual que la obra de Blake parte del ser en plenitud, como en palabras de Blake en su Matrimonio del cielo y del infierno evoca:

 La voz del diablo

Todas las Biblias o códigos sagrados han sido la causa de
los errores siguientes:
1.-Que el hombre posee dos principios reales de
existencia: un cuerpo y un alma.
2.-Que la Energía, llamada mal, no procede sino del
cuerpo; y que la razón, llamada Bien, no procede sino del
Alma.
3.-Que Dios atormentará al hombre durante la
eternidad por haber seguido sus energías.

Pero los siguientes contrarios son verdaderos:

1.-El hombre no tiene un cuerpo distinto de su alma.
Aquello que llamamos cuerpo es una porción de alma
percibida por los cinco sentidos, pasajes principales del
alma en esta edad.
2.-La Energía es la única vida, y procede del cuerpo;
y la Razón es el límite o circunferencia de la energía.
3.-Energía, delicia eterna. (Blake, Matrimonio del cielo y del infierno., 1793)

Además del sentido místico alegórico, este apartado posee una sentencia extraordinaria en contra del racionalismo newtoniano, al afirmar que -la energía es la única vida- y que -la razón es el límite o circunferencia de la energía-. (Blake, 1793)

El concepto de Blake es la facultad del pensamiento ilimitado. Es abrir las puertas de la percepción (1793) y como una epifanía concebir el infierno y el paraíso que se dibuja al atravesar al lado en el que se esconden los demonios y sacarlos a bailar para quitarles lo entumido. Imaginación que trasciende a la razón, que la inventa y la ilumina.

Blake nos muestra la belleza en los ojos del rostro macabro de la realidad, haciéndonos participes de la cópula entre ángeles y demonios, nos invita a engendrar la luz que inventa, que crea, que es.

Harold Goddard, el extraordinario crítico de Blake, escribe: “La razón es lo que distingue al hombre de los animales, lo que le libera de ser un esclavo de sus apetitos. Nadie puede minimizar esta facultad en tanto que el hombre permanezca víctima de sus pasiones hasta el punto de merecer a duras penas el calificativo de animal racional.  Pero la imaginación a su vez, es lo que distingue al hombre poético o sobrehumano del animal racional. ¡Qué calamidad confundirlas! Así como caemos en el instinto cuando falla la razón, así también caemos en la razón cuando falla la imaginación. Y por lo general falla, pues el hombre todavía es rudimentariamente poético o sobrehumano. Entonces parecemos personas con los ojos vendados en su propia casa, nos movemos cogiendo sillas y tocando paredes, juzgando distancias con manos y pies, porque la razón como su propia raíz (ratio) indica, es la facultad calculadora. Aristóteles, que es quien mejor puede definirla, la llama la facultad que pone fronteras. (Racionero, 1977)
La polémica obra del Matrimonio ha suscitado diversos discursos, entre los que destacan el ensayo del célebre escritor norteamericano Aldous Huxley, The doors of percepción (1954), uno de los precursores de la tradición psicodélica, que tomó de un frase del Matrimonio el titulo de su obra e hizo un análisis en sus experimentos con el peyote, “Si se depurasen las puertas de la percepción, el mundo aparecería al hombre como realmente es, infinito” (Blake, 1793), y fue esa misma frase la que inspiró el nombre de la mítica banda de rock psicodélico The doors.

William Blake, ha sido considerado también uno de los precursores de la contracultura, no sólo por la semejanza que tiene su vida con la de los poetas malditos, debido al hecho de que no fue reconocido por sus contemporáneos; cabe destacar que la obra de Blake se hizo más popular en el siglo XX y ha formado parte del repertorio literario de músicos de rock y de algunos escritores de la generación beat, como es el caso del escritor Allen Ginsberg, según el poeta:

“Estamos bloqueados de nuestras propias percepciones. Las puertas de la percepción se han cerrado, los umbrales del sentimiento sellados, los senderos de la sensación obstruidos, los caminos de la imaginación tapiados, los campos de la consciencia cubiertos de polución”. (Racionero, 1977)

Ginsberg consideraba a Blake el primer poeta de la genealogía beat. Somos esclavos de la formalidad y rectitud de consciencia. La creatividad es la llave que suelta los grilletes del racionalismo y la espada que revienta el yugo que nos sujeta a permanecer estáticos, planos, grises.

“El progreso traza los caminos derechos; pero los caminos
tortuosos, sin progreso, son los caminos del genio”. (Blake, Matrimonio del cielo y del infierno., 1793).

Podemos notar que Blake no niega la razón, sino que busca una reconciliación entre opuestos, lo que sugiere es que tanto la razón como la energía forman parte de una misma existencia: Sin contrarios no hay progreso. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio son necesarios a la existencia humana. (Blake, Matrimonio del cielo y del infierno., 1793)

Ésta característica inherente entre opuestos, constituye una idiosincrasia en la obra blakeana, característica que se ve reflejada en sus Cantos de Inocencia (1789) y Cantos de Experiencia (1794), que a pesar de la diferencia entre las fechas de su publicación, sería ingenuo concebirlas por separado, parece que desde un principio la intención de Blake fue unirlas, lo mismo en todo su material. Conviene señalar que en Cantos de inocencia se manifiesta el espíritu de la infancia, un espíritu puro y esperanzado, que se ve concretado al paso por la realidad cruel de la experiencia,  que en un tono a momentos irónico y en otros doloroso se forja cuando se confrontan ambos.

Considero indispensable confrontar los cantos emblemáticos para tener una interpretación más clara de lo que en estas obras se forja como el desarrollo del ser en su proceso de reconstrucción-reconciliación esencial.

El Cordero

¿Quién te hizo, Corderito?
¿Conoces a quien te creó?
¿Quién te dio la vida y te irguió
junto al arroyo y sobre el prado;
te dio un abrigo delicioso,
manto suave, lanoso, brillante;
te dio una voz tan tierna,
que causa regocijo en los valles?
¿Quién te hizo, Corderito?
¿Conoces a quien te creó?
Yo te lo diré, Corderito;
yo te lo diré, Corderito:
es llamado con tu nombre
pues a sí mismo se llama Cordero.
Es manso, y es sutil;
se volvió un niño pequeño.
Yo un niño, y tú un cordero,
nos llaman con el mismo nombre.
¡Que Dios te bendiga, Corderito!
¡Que Dios te bendiga, Corderito!
(Blake, Cantos de inocencia., 1789)

El Tigre

Tigre, tigre, que ardes brillante
en los bosques de la noche:
¿qué mano u ojo inmortal
pudo delinear tu tremenda simetría?
¿En qué profundidades o cielos
distantes
ardió el incendio de tus ojos?
¿Con qué alas se atreve su aspiración?
¿Cuál es la mano que osa atrapar tal
fuego?
¿Y cuál escápula, cuál arte pudo
entrelazar las fibras de tu corazón?
Y cuando tu corazón comenzó a latir
¿qué mano tremenda, qué pies
tremendos?
¿Cuál es el martillo, cuál es la cadena?
¿En cuál horno se forjó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué terrible garra
se animó a asegurar sus mortíferos
terrores?
Cuando las estrellas dispararon sus
dardos
y regaron el cielo con sus lágrimas:
¿sonrió Él al ver su obra?
¿El que hizo al Cordero fue quien
te hizo?
Tigre, tigre que ardes brillante
en los bosques de la noche:
¿qué mano u ojo inmortal se atrevió
a delinear tu tremenda simetría?
(Blake, Cantos de experiencia, 1794)

Hay que tener en cuenta, que la traducción no permite ver con claridad la construcción métrica de los poemas, que en su idioma original conservan un ritmo y un verso que constituyen parte de su esencia estilística, sin embargo, haremos un intento por rescatar más su sentido abstracto.

 En el primero, El cordero, el lenguaje suave, los versos alegres que incluso poseen en ellos ese espíritu limpio y candoroso de la infancia, es un acercamiento a la criatura como creación de un ser divino, que deleita en cada detalle que nos es revelado, y que a diferencia en El tigre encontramos un lenguaje un poco más rapaz, pero no menos cautivador, que nos da la sensación de que no fuera el mismo ser el que los haya creado a ambos, sino que por el contrario, en el primero se evoca a un creador tierno, el que se hace llamar a sí mismo el cordero y que es manso y es sutil a diferencia del segundo, que controla fuego, astros y terrores… Y el mismo Blake se cuestiona si acaso fue el mismo el que los hizo a ambos.

Jueves Santo

Era un jueves Santo, limpios sus rostros
inocentes,
los niños andaban en parejas, de rojo,
azul y verde,
bedeles canosos iban delante, con
varas blancas como nieve,
fluyendo como el Támesis hasta dentro
de la alta cúpula de San Pablo.
¡Oh, qué multitud parecían esas flores
de la ciudad de Londres!
Sentados en grupo poseían un
resplandor propio.
Había un murmullo de multitudes,
pero multitudes de corderos,
miles de niños y niñas alzaban sus
manos inocentes.
Ahora, como un viento poderoso
elevan al cielo la voz del canto,
o como un trueno armonioso inundan
el centro del cielo.
Sentados por debajo están los ancianos,
sabios custodios de los pobres;
cultiva, entonces, la piedad, para no
alejar al ángel de tu puerta.
(Blake, Cantos de experiencia, 1794)

Jueves Santo

¿Acaso es algo santo
en una tierra rica y fructífera
ver a bebés condenados a la miseria
y alimentados con mano fría y usurera?
¿Es este clamor tembloroso una
canción?
¿Puede ser llamado un canto de júbilo?
¿Con tantas criaturas miserables?
¡Esta es una tierra de pobreza!
Y su sol no brilla jamás,
y sus campos son páramos desnudos,
y sus senderos están plagados de
espinas:
el invierno eterno se impone allí.
Pues dondequiera que brille el sol,
donde sea que caiga la lluvia,
los niños nunca pasan hambre,
ni la pobreza espanta a la mente.
(Blake, Cantos de experiencia, 1794)

En estos poemas, contrarios con el mismo título, con un desplante irónico y un sentido político, Blake nuevamente en el primero utiliza ese júbilo y esa pureza alegre del lenguaje, confronta en la experiencia una realidad de la Inglaterra de su época, en la que la hipocresía de la iglesia, que por una parte enaltece la piedad y la caridad, y por el otro la realidad es distinta, existen abusos cometidos por los dirigentes de estos grupos religiosos, que alternamente a su pregonar buscaban su propio interés. Es claro el sentido en el segundo poema, un lenguaje que evoca la oscura y cruel realidad, en la que los niños mueren de hambre y de frío, una realidad, de una tierra en la que el sol no brilla, una realidad en la que el invierno dura la eternidad, pues dondequiera que brille el sol, donde sea que caiga la lluvia, los niños nunca pasan hambre, ni la pobreza espanta la mente.

El Deshollinador

Cuando mi madre murió yo era muy joven,
y cuando mi padre me vendió mi boca
apenas podía gemir, limpia, limpia, limpia,
así que limpio chimeneas y duermo en el hollín.
Un día el pequeño Tom Dacre lloró cuando raparon
su cabeza rizada como el lomo de un cordero,
y le dije “¡Calla, Tom! No importa, porque con
la cabeza desnuda el hollín no arruinará tu pelo claro.”
De modo que se calmó, y aquella misma noche,
¡durante el sueño tuvo una visión!
donde miles de deshollinadores, Dick, Joe, Ned y Jack,
estaban todos prisioneros en ataúdes negros.
Y llegó un Ángel que tenía una llave brillante,
abrió los ataúdes y los puso en libertad;
entonces por un verde prado corren brincando y riendo,
y se lavan en un río, y brillan bajo el sol.
Luego desnudos y blancos, abandonadas sus bolsas,
se encaraman a las nubes y juguetean con el viento,
y el ángel le dice a Tom que si se
comporta bien,
tendrá a Dios como padre y no
carecerá de alegrías.
Tom despertó entonces, y nos levantamos en la oscuridad,
y con nuestras bolsas y cepillos salimos a trabajar.
Si bien la mañana era fría, Tom se sentía feliz y abrigado;
pues quienes cumplen sus deberes nada tienen que temer.
(Blake, Cantos de inocencia., 1789)
El Deshollinador
Una cosita negra entre la nieve,
gimiente ¡llora! ¡llora! con notas
de pesar.
“Dime: ¿dónde están tu padre
y tu madre?
Ambos fueron a la iglesia para rezar.
Porque yo era feliz en los montes
y le sonreía a la nieve invernal,
me cubrieron con ropajes de muerte
y me enseñaron a cantar notas
de dolor.
Y porque soy feliz, y bailo y canto,
creen que no me han causado daño,
y fueron a alabar a Dios, a su Cura
y al Rey,
que con nuestra miseria construyen
un cielo.”
(Blake, Cantos de experiencia, 1794).

Estos constituyen unos de los poemas más emblemáticos de Blake, en ellos refleja el oficio del deshollinador, que era el trabajo que desempeñaban los niños pobres en Inglaterra desde edad muy temprana, este trabajo, mal pagado, era casi una condena, pues reducía la calidad y la expectativa de vida del trabajador, morían jóvenes de diferentes tipos de canceres, o tuberculosis, o desarrollaban deformaciones en la columna vertebral; y como vemos en el primero, el niño tiene la esperanza de que ese ángel protector lo libere algún día, y pueda jugar y saltar con los otros niños que como el viven en esa situación, me produce una sensación de anhelo por la muerte y la vida que renace en un lugar mejor.

En el segundo poema, el niño refleja un grado más alto de madurez y al mismo tiempo de pesimismo, es consciente de su realidad y nos hace ver el daño que le han causado. En este segundo poema, Blake condena con ironía al sistema político y religioso de su tiempo, ese sistema que se convierte en una burla para aquellos que sufren la desigualdad y el rezago social. Algo no muy lejano de la realidad social de nuestro tiempo, donde sigue habiendo padres que rezan y alaban a dioses, curas y reyes, que con nuestra miseria construyen un cielo.

Una imagen divina.

La Imagen Divina

La Imagen Divina
A la Misericordia, la Piedad, la Paz y el Amor,
les rezan todos los afligidos,
y a estas virtudes del deleite
brindan todos su agradecimiento.
Pues Misericordia, Piedad, Paz y Amor
son Dios, nuestro padre amado,
y Misericordia, Piedad, Paz y Amor
son el Hombre, su hijo y su desvelo.
Porque es humano el corazón de la Misericordia,
humano es el rostro de la Piedad,
y el Amor, es humana forma divina,
y la Paz, una vestidura humana.
Por eso todo hombre, de cualquier
latitud,
que rece en su desventura,
le reza a la humana forma divina,
Amor, Misericordia, Piedad, Paz.
Y todos deben amar a la forma humana,
Sean paganos, turcos o judíos;
Donde moran la Misericordia, el Amor
y la Piedad,
allí Dios también tiene su morada.
(Blake, Cantos de inocencia., 1789)

Una imagen divina

La Crueldad tiene Corazón Humano,
Y los Celos tienen Humana Faz;
El Terror la Humana Forma Divina,
Y los Secretos Humano Vestido.

Humano Vestido es forjado hierro,
La Humana Forma, una fragua llameante;
La Humana Faz es un horno sellado,
Corazón Humano, su gola hambrienta.
(Blake, Cantos de experiencia, 1794)

De nuevo analizaremos las diferencias entre estos opuestos, en el primero se enaltecen la gloria de dios, y se hace una constatación de la divinidad en lo humano, se celebran las virtudes nobles del espíritu, y con regocijo se alaba la divinidad. En el segundo se esclarece el hecho de una realidad distinta, una realidad  consciente de sí misma, la forma humana ya no es la de la virtud, sino que se contrapone el amor, misericordia, piedad y paz, confrontándose a la crueldad, celos, terror, secretos. El ser egoísta y hermético, que no busca la paz, ni la guerra, pero que está preparado para cualquier batalla, como si fuera imprescindible el momento de la lucha.

Aquí cierro esta confrontación de contrarios, pero continuare con un poema emblemático más de Cantos de experiencia, un poema que abre la puerta a un análisis detallado de la temporalidad de Blake, de la realidad de sus días para continuar con el análisis, el siguiente poema lleva el nombre de la ciudad en la que vivió y creció William Blake:

Londres.

Londres
Camino a través de las calles aforadas
cerca de dónde el Támesis de los privilegios fluye.
Y en cada rostro que encuentro observo
signos de debilidad, signos de infortunio.

En el lamento de cada hombre
en cada grito infantil de miedo
en cada voz, en cada prohibición
las cadenas forjadas por la mente escucho.

Cómo el lamento de de los deshollinadores
cada oscurecida iglesia empalidece,
cómo el suspiro del soldado infeliz
se desliza sangriento por los muros de Palacio.

Pero a medianoche, en las calles, sobre todo escucho
cómo la maldición de la joven puta
se eleva sobre el llanto del recién nacido
y en plagas agosta la carroza fúnebre del matrimonio
(Blake, Cantos de experiencia, 1794)

En éste poema de metáforas sencillas, se encierra, o mejor dicho, se libera el espíritu político y revolucionario de Blake, en él se entrelazan con un hilo muy fino y de gran belleza la esencia rebelde de todos sus poemas, se exponen las cadenas forjadas por la mente, que como un atavismo sin saberlo retomaría Nietzche al hablar del Dragon que representa el “debes”, como una metáfora de la religión, y se confronta al “quiero”, representado por el tigre en el discurso de “Las transformaciones” (Frederick Nietzsche 1892)  , así las cadenas forjadas por la mente, representan esa moral disfuncional que debiera ser sustituida por algo mejor, las cadenas forjadas por la mente, representan el estancamiento, la religión, al rey de su época, y al dios que han conducido al hombre a una alienación, una angustia, y una tristeza de la que difícilmente podría escapar. Londres representa, todo lo que Blake vio y vivió  en la ciudad que lo vio nacer y crecer, pero que no lo verá morir.

Los pensadores románticos le asignan un papel fundamental entre las formas humanas de conocimiento. Ellos que vislumbraban con pena y horror la maquinación del hombre en tiempos de la Revolución Industrial.

Los románticos buscaban por una parte atacar las causas de la mecanización humana, es decir el racionalismo radical y por la otra criticaban al capitalismo que es la explotación del hombre por el hombre. Fue el mismo William Blake el que dijo “Debo crear un sistema o ser esclavizado por el de otro hombre. No me interesa razonar y comparar; lo mío es crear”. (Racionero, 1977)

Según los románticos ésta mecanización del hombre lo priva de gozar de un estado mental en el cual se construye a sí mismo de manera intelectual. Esta mecanización es a lo que años más tarde Marx llamaría Alienación.

Para liberar al hombre de la alienación los románticos propusieron una nueva mezcla de facultades humanas en la que se diera mayor preponderancia a la imaginación. Así Shelley afirmó: “Para que un hombre sea honesto debe imaginar internamente y con amplitud, se debe poner en el sitio del otro y de muchos otros, debe hacer suyas las penas y placeres de su especie. La imaginación es el gran instrumento del bien, y la poesía colabora a sus efectos actuando sobre ella… Pero los poetas han tenido que entregar su liderazgo único a racionalistas y mecanicistas. Aunque se admite que el ejercicio de la imaginación es muy agradable, se afirma que la razón es más útil. Pero en tanto que el mecanicista construye y el economista combina trabajo, deberían cuidar de que sus especulaciones, por falta de correspondencia con los principios de la imaginación, no acabaran como en Inglaterra, haciendo al rico más rico y al pobre más miserable. Tales son los efectos que siempre seguirán al ejercicio indiscriminado de la facultad de cálculo. El propio Shelley, en sus notas al poema “Queen Mab”, cincuenta años antes de Marx, escribía:

“No existe riqueza sino en el trabajo humano. Si las montañas fuesen de oro y los valles de plata, el mundo no sería más rico en un grano de maíz, ni se añadiría confort a la raza humana. No hay mayor evidencia de los extendidos y radicales errores del hombre civilizado que este hecho: los trabajos esenciales para su supervivencia se menosprecian; los empleos son lucrativos en razón inversa a su necesidad: el joyero, el actor, el modisto, ganan fama y riqueza, mientras el agricultor, sin el cual la sociedad cesaría de existir, se debate entre el desprecio y la penuria. No insultaré al sentido común insistiendo en la doctrina de la igualdad natural del hombre. El trabajo es necesario para el desarrollo físico, y el ocio para el desarrollo moral del hombre; de las ventajas del primero están excluidos los ricos y de las del segundo los pobres. El que es deficiente en salud o en intelecto es sólo medio hombre. Por tanto, someter a los trabajadores a un trabajo innecesario es privarlo injustamente de sus oportunidades de desarrollo intelectual. La riqueza es un poder usurpado por unos pocos para forzar a la mayoría a trabajar para ellos. Las leyes que sostienen este sistema derivan su fuerza de la ignorancia y credulidad de sus víctimas… (Racionero, 1977)

No es difícil notar la semejanza entre el tiempo de Blake o Shelley del tiempo que vivimos en la actualidad, con la tecnocracia en su apogeo y el consumismo en su máximo esplendor. ¿Cuáles son las propuestas del arte de nuestro tiempo? Esa respuesta es algo que aún está por llegar. Por su parte, Richard Bradford, decía: “William Blake encarna y sobrepasa a un tiempo el arquetipo romántico de innovación. Más que cualquiera de sus contemporáneos, intentó reconstituir, o más precisamente remitologizar, toda la tradición occidental de escritura poética, teológica y filosófica. De acuerdo con el estatus funcional de la poesía, buscó romper las distinciones estilísticas e interpretativas entre esos tres discursos ( …) yuxtaponiendo los códigos habituales, los modelos referenciales y las convenciones estilísticas de manera que … los elementos y estructuras lingüísticas familiares fueron reorganizados en una forma que carecía de precedentes y, según algunos comentadores, resultaba incomprensible”.(http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf)

Por su carácter temperamental y testarudo, sus padres decidieron no enviarlo a la escuela, William Blake aprendía los temas que eran de su interés, como pintor y grabador es notoria en su obra la influencia de artistas clásicos como Rafael, Miguel Ángel, Alberto Durero, y en la poesía influencias de Ben Jonson o Edmund Spencer (contemporáneo de Shakespeare), aunque cabe destacar que la mayor parte de su obra está inspirada en los mitos judeo-cristianos, principalmente en la biblia, lo que hizo de Blake una figura un tanto mística y esotérica y a esto iba sujeta su aparente demencia, y las visiones que desde muy temprana edad experimentó. Su obra pletórica de ángeles, demonios y seres supra-humanos que desarrollan una filosofía que sin prejuicios debiera ser entendida más como una alegoría de la situación de su tiempo;  pese a su formación autodidacta y a la aureola de “genio anacrónico” con que en algún momento se pretendió singularizar la figura de Blake, éste poseyó una notable cultura y conoció a destacados intelectuales de su tiempo, gracias a lo cual su obra recogió, confrontó y transgredió tradiciones y discursos de signo muy diverso: la disidencia artesana y radical, la estética elitista predominante en la Royal Academy y los debates ideológicos y epistemológicos de la época. (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf).

Se tiene una visión de Blake de artista completo, la pluralidad de su multiforme calidad expresiva y el giro de sus ideas, más que encerrar su espíritu, lo liberan y representan aspectos inseparables en su obra: por un lado, la búsqueda de la libertad política, y la consiguiente denuncia de las injusticias sociales de la Inglaterra de su tiempo, agudizadas por los albores de la revolución industrial; por otro, la convicción de que para lograr dicha liberación era necesario romper con una concepción de la realidad basada en una filosofía puramente pasiva de la percepción (asociada por Blake en su tiempo al empirismo de Bacon y Locke y a la física de Newton, pero cuyas raíces consideraba germinadas en la “filosofía abstracta” oriental y griega), en el predominio de la razón lógica “excluyente” y en la moral cristiana ortodoxa, elementos todos confluyentes en el desarrollo del mercantilismo industrial y la opresión social. (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf).

El complejo trabajo de Blake, tiene su raíz, en la tendencia a confrontar los rasgos fundamentales del ser humano y su existencia, como mencionábamos anteriormente, razón y energía, y en su instinto revolucionario  de romper con la hegemonía del discurso político, religioso y por lo tanto social, de su tiempo, marcado por la “hostilidad a la noción misma del texto puro, del texto que obtiene su autoridad proclamando ser sagrado, invariable y original”; hostilidad extensible por igual a las religiones constituidas –ya fueran el cristianismo, el hinduismo o el druidismo- como a las concepciones positivistas que, en la estela de Newton, afirmaban haber encontrado la “verdad” definitiva acerca de la naturaleza del universo. Es en esta ruptura con la epistemología experimental donde se encuentra probablemente, según veremos, el aspecto crucial que diferenciaría a Blake de otros radicales de su época. Sin embargo, aun cuando las tesis de Mee clarifican ciertos aspectos de la producción blakeana hasta su abandono del ciclo de Lambeth, resultan por completo insuficientes para comprender la evolución posterior del artista británico, sabedor, sí, de que el logro de la libertad no podía alcanzarse mediante el mero empleo de una ‘razón’ que, de hecho, había conducido al estado de injusticia vigente; pero consciente asimismo de que para romper esas “cadenas forjadas por la mente” no bastaba la mera distorsión o contraposición de los modelos precedentes, ni era posible crear las condiciones para una libertad plena empleando el mismo lenguaje que había conducido a la opresión social. Era preciso forjar una “lengua nueva”, una forma diferente de pensamiento y actividad creativa, que integrara los aspectos positivos de la razón dentro del fecundo poder creativo de la Imaginación; y para ello resultaba necesaria la subversión de los esquemas lingüísticos y plásticos tradicionales y, lo que es más importante, la elaboración de nuevos modelos y arquetipos sujetos a continua renovación, lo que implicaba la creación de un nuevo lenguaje plástico y poético. Esta es la labor que el artista emprenderá en sus vastas profecías finales. (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf)

El trabajo de Blake también constituyo una crítica a la filosofía y a los pensadores positivistas de su tiempo, especialmente a Bacon, Newton y Locke. La elección blakeana de la tríada Bacon, Newton y Locke como símbolo de la conexión entre mecanicismo, mercantilismo y ley moral no fue en modo alguna azarosa pues, en primer lugar, los tres desempeñaron importantes cargos públicos y favorecieron la política de la oligarquía terrateniente. El lord canciller Bacon de Verulam, por ejemplo, escribió en un ejemplar de sus Essays anotado por Blake que “lo más importante para alcanzar el imperio y la grandeza es, por encima de todo, que una nación profese el ejercicio de las armas como su principal honor, estudio y ocupación”63 (frase que suscitó a Blake el comentario de que “Bacon conoce la sabiduría de la Guerra si es que eso es Sabiduría (…) el rey Jacobo era el Primum Mobile de Bacon”64) y expresó claramente su creencia en la jerarquización natural de la sociedad (“El pueblo es incapaz de comprender las más excelentes virtudes: las más bajas obtienen su alabanza, las virtudes medias les producen asombro o admiración, pero carecen de sentido para percibir las más elevadas”), creencia compartida por Locke, sobre cuyo polémico liberalismo me limitaré a recordar su propuesta de endurecimiento de la Ley de Pobres, su admonición de que cualquier intento de disminuir el interés o aumentar los impuestos a los grandes propietarios supondría deterner “las ruedas del comercio”, y, en fin, las palabras de su más reputado biógrafo, Maurice Cranston: para Locke “los trabajadores estaban excluidos de las plenas responsabilidades y privilegios de la sociedad política… Es absurdo que se hable de Locke, como a menudo se hace, como un filósofo de la Democracia”66. La vinculación de estos pensadores al clasismo dominante, pues, que desde nuestra perspectiva actual puede resultar atenuada por su vinculación posterior a la modernidad ilustrada, era desde luego patente en la Inglaterra de la época. En segundo lugar, la idea de que Blake atacó a estos autores porque rechazaba su “materialismo” constituye un absoluto equívoco, pues de hecho compartían un ferviente teísmo antitrinitarista, incompatible con la Divina Humanidad blakeana, y el sistema newtoniano postulaba expresamente la existencia de un Dios creador garante del mantenimiento de las leyes inmutables del Universo. La mano invisible de la Providencia Divina, por tanto, sostenía la inmutabilidad del orden social y confería un sustento ‘trascendente’ tanto a la jerarquización social como a la conversión progresiva del hombre en mercancía por el capitalismo mercantil, cuya progresiva asunción de las metáforas del orden religioso – dígase la “mano invisiible” del mercado-, sería culminada en 1795, el mismo año en que Blake grababa su Libro de Urizen, con las memorables palabras de Edmund Burke: cualquier intento de “proporcionar a los pobres aquellos bienes necesarios que la Divina Providencia ha querido arrebatarles temporalmente” constituiría “la ruptura de las leyes del comercio, que son las leyes de la naturaleza y por tanto las leyes de Dios”. (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf)

Blake establece una conexión entre el conocimiento empirista y la disyunción sujeto-objeto, la reducción de la naturaleza y la esencia como propuesta del mecanicismo newtoniano y el abuso y la represión social, la siguiente es una sentencia acertada del premio Nobel polaco Czeslav Milosz, “Bacon, Newton y Locke estaban estrechamente vinculados a los teólogos de un cristianismo falsario, y se arrodillaban ante los pies de Urizen, el Dios de este mundo. Blake, en otras palabras, estableció una precisa analogía entre la visión de un universo mecanicista y la religión concebida como un código moral. Ambas proclamaban lo universal a expensas de lo particular e individual, ya fuera un momento concreto del tiempo, singular e irreductible, los matices de color de una planta particular, o la vida de un hombre individual. Urizen, en efecto, es el Dios de la reducción, que reduce todo a sus términos cuantitativos” (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf)

Y Urizen vio, y triunfó, y proclamó a sus guerreros:

‘El tiempo de la Profecía ha terminado, y todo
este universal atavío ahora poseo, los hilos del cielo
que mis manos tejerán como una túnica sobre mis hombros.
Consumiendo en poder y gloria lo que debe ser consumido
caminaré a través de los vastos campos de Eternidad.
Un Dios, no un hombre; un Conquistador arrebatado de gloria…’

Construyó primero las corporaciones, navíos comerciales y buques armados
para surcar los mares, mientras en tierra los niños se venden a la industria
en las más penosas condiciones, trabajando día y noche,
hasta que su vida extinguen, y espectrales formas
adoptan en su sombría desesperación.

A miles los esclavos, amontonados en las bodegas, cruzan el bronco mar.
Rechinantes sus cadenas, el Imperio Universal gime.” (Blake, Los cuatro Zoas, 1797)
A lo largo de éste análisis de William Blake, se ha logrado penetrar en las entrañas de Blake el visionario, al observar que su postura encaja con gran acierto en la cruel realidad que vivimos actualmente, hemos también encontrado cómo en nuestro ser, es fundamental encontrarnos a nosotros mismos, no en el mundo como objeto, sino como seres creativos, que imaginan y construyen su propia esencia, Blake el profeta, que sin duda conoce las causas de la apatía y el rezago y la utópica solución, Blake el poeta, que con la belleza de sus textos nos introduce en un mundo de maravillosa fantasía y terrible realidad que convergen en un ciclo en el que sólo nosotros somos el motor y la pauta para la construcción de algo mejor, Blake el sublime, que encuentra en la naturaleza, no algo ajeno, sino una extensión de nosotros mismos. Blake, era sin duda un hombre comprometido con su tiempo y con sus creaciones, Blake era  ciertamente, ese ser divino que era todo cordero y a la vez tigre, es una imagen memorable y divina, es totalmente el místico y un ser humano desde su raíz, Blake es desde cierta perspectiva, una inspiración para ser constructores de un nuevo tiempo, de una nueva forma no sólo de creatividad, si no de actividad en la existencia cotidiana, Blake es magia que muta en sangre, es la esencia y la permanencia, no es equilibrio, es la visión terriblemente sublime de la realidad.

“Todas las Formas Humanas se identificaron, Árbol, Metal, Tierra y Piedra, todas desveladas como Formas Humanas vivientes, perseverando, retornando cansadas a las vidas planetarias de Años, Meses, Días y Horas, reposando hasta despertar en su propio seno a la Vida de la Inmortalidad. Y oí el Nombre de sus Emanaciones, y su Nombre es Jerusalén.” (Blake, Jerusalén, 1820)

Referencias.

(2000/2005). El matrimonio del cielo y del infierno. Ediciones Hiperión.
(1997). Jerusalén, la emanación del gigante Albion. Universidad Jaume I. Servicio de comunicación y publicaciones.
(1987). Canciones de inocencia y de experiencia. Ediciones Cátedra.
(1980). Blake. Poesía completa. Editorial Río Nuevo.
(1977) Filosofías del underground. Luis Racionero. Editorial Anagrama
http://www.ucm.es/BUCM/escritores/francisco_gimeno/obras/obr1511.pdf

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Un pensamiento en “ANÁLISIS ESTÉTICO DE LA OBRA POÉTICA DE WILLIAM BLAKE

  1. muy interesante todo lo que lei desde el pnto de vista del conosimiento de los origenes que llevan a este artista a realizar sus obras , esta muy bueno todo el contenido realmente quede sorprendida y gratificada por todo lo que ahora se de WILLIAM BLAKE muchas gracias

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